Jueves, 21 de Agosto de 2008

"¿Y por qué despegó el avión?"

Las piezas despedidas al "griparse" el motor podrían haber dañado el timón y dejado al comandante sin poder reaccionar. Spanair dice que pilotos y mecánicos cumplieron todas las normas de seguridad

ÍÑIGO SÁEZ DE UGARTE ·21/08/2008 - 23:14h

La hipótesis de la explosión del motor izquierdo del avión como causa del siniestro, que se barajaba en las primeras horas tras el accidente, y en la que coincidían varios expertos, fue finalmente desmentida gracias a una grabación de una cámara de AENA, pero, aun así, el incendio de dicho motor no era de por sí razón suficiente para explicar el desastre. 

Por ello, lo que sí se contempla ahora es que el motor izquierdo "se gripase o que alguna pieza saliese despedida, dando al empenaje de cola, y eso derivara en un giro del avión a la derecha que el piloto no pudiera controlar". 

Más allá de las hipótesis no hay certezas absolutas. Tal y como ocurre en muchos accidentes aéreos, la investigación será larga y es posible que necesite algo más que el contenido de las cajas negras para llegar a una conclusión.

Nadie esperaba ayer que se conocieran con exactitud los motivos. Pero las familias de las víctimas y los medios de comunicación confiaban en escuchar las primeras explicaciones de Spanair, cuyos directivos optaron por no hacer declaraciones públicas en el día de la catástrofe. Los responsables de Spanair, así como Mats Jansson, presidente de SAS –la empresa sueca propietaria de la compañía española–, comparecieron ayer para defender la actuación de los pilotos del vuelo JK 5022 y de los niveles de seguridad de la compañía.

No quisieron “especular sobre las posibles causas del accidente”, sea porque las desconocen o porque no quieren interferir en la investigación oficial. Lo que sí hicieron fue defender la decisión del piloto de proceder al despegue del avión, tras dar por resuelta la incidencia por la que renunció a despegar la primera vez.


Lo primero que tenían que explicar es por qué el piloto decidió llevar el avión, ya con el pasaje embarcado, al Estacionamiento Remoto número 12 para chequear una incidencia que resultó ser menor.

El subdirector general de Spanair, Javier Mendoza, aseguró que el avión no entró en pista en un primer momento tras informar de un “calentamiento excesivo en una toma de aire que alimenta algunos sistemas del avión”. No se trataba de un problema que pusiera en riesgo el vuelo, ni se detectaron más anomalías en la comprobación que se hizo inmediatamente después.

Nada se sabe con total certeza sobre las razones del incendio del motor izquierdo del avión en el instante del despegue

Tal y como lo describieron los directivos de Spanair, todo se hizo siguiendo las normas. Los técnicos de mantenimiento aislaron el sistema detectado por el piloto “de acuerdo con los procedimientos que recogen los manuales”. Una vez solventado el incidente, como demuestra la documentación del vuelo, suscrita por piloto y mecánicos, el aparato recibió el permiso para proceder al despegue.

“Hay luces de aviso que no son importantes. Las rojas sí lo son. A las primeras no se les suele hacer caso”, dice Juan María Prieto, piloto y miembro del Colegio Oficial de Pilotos para explicar que no todos los avisos son igual de graves. El comandante hizo caso a esa luz, pero la revisión posterior no causó ninguna alarma.

Nada se sabe con total certeza sobre las razones de los problemas del avión en el instante del despegue y que desencadenó los hechos que terminaron en la destrucción del MD-82. El aparato podía haber despegado con un solo motor, una vez que había sobrepasado el punto crítico de despegue a partir del cual el piloto no puede abortarlo. No lo hizo y por tanto tuvo que producirse otro percance mecánico que agravara el segundo motor o a uno de los timones hasta el punto de hacer ingobernable el avión.

Fallo del motor

El piloto levantó el vuelo y en ese momento falló el motor izquierdo. El comandante, Antonio García Luna, debió de empezar a corregir para compensar la pérdida de potencia. Algo le impidió completar una maniobra para la que los pilotos están sobradamente preparados.

La hipótesis de los daños provocados por la explosión del motor en otras zonas del aparato es una de las apuntadas por los expertos

La hipótesis de los daños provocados en otras zonas del aparato es una de las apuntadas por los expertos. Fuentes de Aviación Civil incidieron en esa posibilidad al explicar a Efe que el fallo del motor izquierdo pudo provocar su rotura interior y que salieran piezas despedidas, que habrían actuado como “misiles”.

Los fragmentos pudieron dañar el timón de dirección de la parte izquierda del avión o el motor derecho, ya que en ese tipo de aeronave los motores se encuentran pegados al timón en la cola. “Que el motor se dañe puede provocar que un disco salga disparado y dañe el timón”, dijo a Público el piloto Sergio Suñer. Las turbinas del motor giran en el momento de despegue a 20.000 revoluciones por minuto. Cualquier fragmento despedido en una explosión sería como metralla en el fuselaje.

Sin embargo, estas fuentes no terminan de explicarse otros datos. Los timones de un avión cuentan con uno o dos sistemas de back-up (de reserva) en el caso de daños. También se preguntan por el hecho de que el avión no girara a la izquierda, tras los daños en el motor de ese lado y la previsible reacción del piloto, y sí lo hiciera a la derecha.

El avión cayó sobre su ala derecha, se precipitó al suelo partiéndose por la mitad y se convirtió en una trampa mortal para sus ocupantes.

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