Jueves, 21 de Agosto de 2008

Rostro nuevo, vida nueva

El trasplante de cara es una alternativa creciente para los pacientes que sufren graves desfiguraciones, pero su aplicación ha de ser cuidadosa

AINHOA IRIBERRI ·21/08/2008 - 20:37h

El segundo trasplantado de cara del mundo, el cazador chino Li Guoxing, mientras estaba en quirófano. AP

El trasplante de cara es una alternativa creciente para los pacientes que sufren graves desfiguraciones, pero su aplicación ha de ser cuidadosa, y los enfermos, muy seleccionados. A pesar de los buenos resultados estéticos, el tratamiento no está exento de riesgos. Así se deduce de dos estudios publicados hoy en The Lancet que recogen el seguimiento del segundo y tercer trasplante facial realizados en el mundo, tras el pionero llevado a cabo en el Hospital francés de Amiens a la mujer de 38 años Isabelle Dinoire, desfigurada tras el ataque de unos perros.

El primero de los trabajos repasa el caso del cazador chino Li Guoxing, un hombre de 30 años que fue atacado por un oso y que se convirtió en el segundo trasplantado facial del mundo el 13 de abril de 2006. Fue una compleja cirugía de 14 horas en la que se le implantó la parte de la cara que incluía la ceja, el labio superior y la mejilla de un donante .

Episodios de rechazo

Los médicos, dirigidos por el especialista del Xijing Hospital Shuzhong Guom atendieron al paciente casi dos años después de sufrir el ataque. En este tiempo, recibió un implante de tejido de su propio antebrazo que, sin embargo, no fue capaz de curar sus heridas.

Al relatar el seguimiento a dos años de su paciente, los especialistas chinos destacan los episodios de rechazo sufridos por Guoxing (tres) que tuvieron lugar a los tres, cinco y 17 meses de la operación. Y eso que, como en cualquier otro trasplante, el paciente se sometió a un régimen inmunosupresor. Se utilizó una combinación de cuatro fármacos: tacrolimus, mofetil micofenolato, un corticosteroide y un anticuerpo monoclonal. Los rechazos se lograron controlar ajustando la dosis de uno de los medicamentos y aplicando un esteroide. Los investigadores afirman que los trasplantes faciales “pueden tener éxito a corto plazo, pero el procedimiento no carece de complicaciones”. No obstante concluyen que puede ser “una opción para la restauración a largo plazo de la desfiguración facial severa”.

Otra indicación

El segundo estudio de The Lancet recoge la evolución del tercer trasplantado, el único cuya identidad se desconoce. Se sabe, eso sí, que, al contrario que los dos previos, su malformación no se debía al ataque de un animal sino a una rara enfermedad congénita, la neurofibromatosis, que le causó un tumor facial. Esta enfermedad es muy similar a la que afectaba al Joseph Merrick, el conocido Hombre elefante.El tono de los médicos franceses es más optimista que el de sus colegas chinos. Los cirujanos, dirigidos por el especialista del Hospital Henri Mondor de Crétel (París, Francia) Laurent Lantieri, destacan la excelente evolución del paciente, que también sufrió dos episodios de rechazo, ambos en los tres primeros meses tras la operación, los días 28 y 64. Los médicos explican que la operación se enfrentaba a tres desafíos técnicos: extirpar un tumor desfigurante con una gran vascularidad –un neurofibroma plexiforme–, conseguir una cara de un donante en muerte cerebral –cuyo corazón siguiera latiendo– y el trasplante en sí. Doce meses después de la cirugía, el 21 de enero de 2008, el paciente tenía sensaciones en su nueva cara y podía contraer sus músculos en respuesta a estímulos externos, lo que sorprendió positivamente a los médicos que le tratan. Pero lo más destacado del resultado de este tercer trasplante es la mejora psicológica del enfermo. “El procedimiento ha tenido un efecto psicológico excelente y positivo con una rápida integración de la nueva cara en la autoimagen del paciente, incluso antes de que volvieran a crecer los nervios. Antes de la cirugía, él se consideraba un monstruo; ahora, una persona anónima entre la multitud”, describen los autores del estudio.

Seguimiento complejo

El cirujano plástico y presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, Antonio Porcuna, explica a Público que, en la actualidad, “hay muchos equipos preparados técnicamente para hacer trasplantes faciales”. No obstante, destaca que el problema es “la inmunosupresión que, al contrario que en otros trasplantes, como el hepático, requiere de muchos y muy costosos fármacos”. En España, el cirujano del Hospital La Fe de Valencia Pedro Cavadas ya ha recibido autorización por parte de la Organización Nacional de Trasplantes para hacer un trasplante facial, lo que hará cuando termine de seleccionar a su paciente y localice a un receptor. Porcuna piensa que el cirujano valenciano comparte su preocupación sobre el precio de los inmunosupresores. Recuerda, además, que si un receptor de un trasplante de mano –que también requiere de un complejo régimen inmunosupresor– se “cansa” del tratamiento puede solicitar la amputación, lo que ya ha sucedido en alguna ocasión. “En el caso de la cara sería mucho más complejo”. “Quizás con el tiempo se desarrollen fármacos más baratos o nuevos”, concluye. 

Del aspecto imposible a la cercanía a la normalidad

El nombre del receptor del tercer trasplante de cara realizado en el mundo es desconocido pero sí se saben muchos datos sobre la enfermedad que le afecta y que hizo que su rostro llegara a tener el aspecto que muestra la fotografía superior. El paciente, un hombre de 29 años, sufría neurofibroma, una rara enfermedad degenerativa, que le provocó un gran tumor blando en la cara que terminó desfigurándole. El 21 de enero de 2007, un equipo de cirujanos dirigido por el especialista del hospital Henri Mondor (en Créteil, París) cambió la vida de este hombre .13 meses después de la operación, ha conseguido un empleo –algo que no había logrado hasta la fecha– y hace una vida prácticamente normal, con una “excelente aceptación psicológica” del tejido facial recibido. Los médicos están muy satisfechos.


El cazador chino Li Guoxing, residente en una remota aldea de la provincia china de Yunnan, fue atacado por un oso en octubre en 2004. Aunque en un principio se le hizo un injerto de la piel de su propio antebrazo, éste no consiguió curar sus heridas, y en marzo de 2006 acudió al hospital Xijing en la ciudad de Xian, donde en abril de ese mismo año le ofrecerían la solución que cambiaría su vida: el trasplante facial. La publicación en ‘The Lancet’, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, confirma la veracidad del caso chino, difundida por la agencia de noticias nacional Xinhua. Los cirujanos encargados de su caso insertaron en el paciente una mejilla, un labio superior y una ceja de un mismo donante en una compleja operación que duró 14 horas y que se convirtió en la segunda de su clase en todo el mundo.

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