Miércoles, 20 de Agosto de 2008

Otro mazazo para la grave crisis financiera de Spanair

El grupo anunció en julio la retirada de 15 aviones como el siniestrado

·20/08/2008 - 23:46h

Spanair (en la imagen, su sede en Mallorca, ayer) propuso en julio pasado despedir a 1.100 empleados, casi un tercio de su plantilla, para afrontar la crisis del sector. / EFE

Detrás de la mayor tragedia aérea en España en dos décadas está una compañía que ha protagonizado en el último año las páginas económicas de los diarios. Casi siempre, con malas noticias. La última fue el expediente de regulación de empleo (ERE) anunciado el pasado julio.

Afectará a cerca de 1.100 empleados, casi un tercio de la plantilla, y es el mayor presentado en España en lo que va de año. Se presentó como plan B tras cerrarse sin éxito la venta de Spanair, controlada por la escandinava SAS. Entre los interesados estuvieron Iberia, Marsans y el fondo luso Longstock, pero no hubo acuerdo en el precio.

Marcus Hedblom, director general de Spanair, ha supeditado su futuro a que se lleve a cabo el ERE, que ayer, poco antes del accidente, el Sepla criticó con dureza. El sindicato de pilotos cree que el plan “no garantiza el futuro de la empresa y supone una prolongación del modelo gestor aplicado con tan malos resultados en los últimos años”. El Sepla, que aseguró luego que la tripulación del vuelo accidentado estaba “perfectamente cualificada”, acusó a SAS (antes del siniestro) de sumir a Spanair en un “caos organizativo”.

Además de “la reducción de costes fijos en todas las áreas de negocio”, el plan de saneamiento de Spanair contempla eliminar nueve rutas no rentables, entre las que no está Madrid-Las Palmas, y dejar temporalmente en tierra 15 aviones McDonnell Douglas, el 23% de su flota.

Estos aparatos dejaron de construirse en 2000. Son los más viejos de la flota de Spanair y los que más combustible consumen. Según dijo ayer el director comercial de la empresa, Sergio Allar, el avión siniestrado ayer, con 15 años de antigüedad, pasó su última revisión el pasado 24 de enero y no tuvo “ninguna incidencia desde entonces”. Allar no aclaró si formaba parte de los que estaba previsto dejar en tierra y se negó a “especular” sobre las causas del accidente.

La aerolínea, segunda de España tras Iberia, fue comprada casi al 100% por SAS en 2003 a Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán (socio de aquel en Marsans y actual presidente de CEOE), que la fundaron, junto a SAS, en 1986. Tras vender la mayoría de sus acciones, los españoles se quedaron con un 5,1% y los puestos de presidente (Pascual) y consejero delegado (Díaz Ferrán). Salieron definitivamente en 2007.

“Modelo a seguir”

SAS apostó fuerte al principio por su filial española. En 2005, era un “modelo a seguir”. Un año después, impulsó una fuerte expansión en España y Europa. El encarecimiento del crudo y la competencia del bajo coste acabaron con ese optimismo y con los beneficios.

Hasta junio, la empresa perdió antes de impuestos 55 millones de euros, el doble que en igual periodo de 2007. La vía elegida por Spanair ante la crisis, el ERE, ha sido la más drástica. Otras rivales como Iberia y Vueling han optado por fusionarse (con British Airways y Clickair, respectivamente).

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