Miércoles, 20 de Agosto de 2008

El toque no tiene resaca

A España le bastaron unos minutos del buen fútbol que exhibió en la Eurocopa para ganar a los daneses

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·20/08/2008 - 22:05h


David Villa, rodeado de daneses, en un lanze del partido. EFE 

Cabizbajos y sin intercambiar palabras entre ellos se presentaron los internacionales españoles en el Parken Stadion de Copenhague. Llevaban la tragedia de Barajas en su mirada perdida y en su rostro hierático cuando bajaron del autobús. A ellos nadie les preguntó sí querían jugar. Se limitaron a comunicarles en el hotel de concentración que siguieran su rutina habitual y que les comunicarían la decisión tras consultar la Federación Española de Fútbol con su homóloga danesa. Al parecer, se impusieron los intereses económicos de los organizadores del partido.

Al menos hubo el detalle y la delicadeza de suspender los actos previstos para homenajear los 100 partidos de Tomasson y a la actual selección campeona de Europa. También se guardó el minuto de silencio de rigor. Es humano relativizar la trascendencia de cualquier evento deportivo ante un drama como el de la terminal cuatro de Barajas. Así que los jugadores de Del Bosque ejecutaron el partido como pudieron.

El estreno del nuevo seleccionador les sirvió al menos para comprobar las consecuencias de la exhibición de la pasada Eurocopa. Les esperan tiempos de rivales empeñados en cortarles la circulación del balón, en meterles los tacos rozando el límite. También les sirvió para comprobar el respeto que infunden. Sobre todo cuando la pelota empieza a pasar a toda velocidad por las botas de Xavi, Silva, Iniesta y Villa, que es la referencia para el juego al pie. Torres, como con Luis, está para los balones al espacio. No fueron muchas las secuencias de combinaciones, pero cuando las hubo Dinamarca ni las vio. Una de ellas debió terminar en penalti a Torres, que hizo un sombrerito a Silberbauer antes de ser trabado.

El partido estuvo a punto de suspenderse por la tragedia aérea de Barajas

Con anterioridad, Casillas había sacado los guantes de mejor portero del continente en un disparo raso de Jensen. En realidad, apenas se apreció diferencia entre la propuesta de Aragonés y la de Del Bosque. España espera atrás y cuando recupera se arma en torno a la pelota. Esa es la seña de identidad de este grupo.

Toque y toque 

El toque distingue a estos jugadores como campeones de Europa y los eleva por encima del modernismo de las pizarras de que juegan a las segundas jugadas. Una delicia esos momentos en los que España baila con la pelota que ha provocado la admiración de todo el continente. La propia afición danesa aplaudió los goles españoles. El primero tras otro gran control de Torres en el área y un pasé atrás que reventó Alonso en las mallas de Sorensen. En el segundo, Xavi culminó con un amague en la frontal del área y una rosca a la escuadra una jugada de Güiza. Una maniobra de pelotero de toda la vida; engañar y matar. No aprovechó Del Bosque la oportunidad de fijar para siempre como internacionales españoles a Bojan y a Amorebieta. Respetó el seleccionador el orden dando entrada a Güiza y a Cazorla. Si debutaron Iraola y Capel. Éste último enseñó su descaro en el uno contra uno. Alonso remachó el tercer gol en otra gran jugada colectiva. Otra que demostró que el toque español no tiene resaca.

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