Miércoles, 20 de Agosto de 2008

La oposición cuestiona a Sarkozy por el envío de tropas a Afganistán

«Los ataúdes que llegan a Francia son el precio de alinearse con EEUU», dice la oposición.

ANDRES PÉREZ ·20/08/2008 - 20:02h

Sarkozy habló ayer en Kabul con los soldados del regimiento que fue atacado.

La tregua del luto por la muerte de diez soldados franceses en una emboscada de los talibanes saltó en mil pedazos ayer con los discursos de Nicolas Sarkozy ante las tropas en Afganistán y con la intensa polémica lanzada por la oposición. Comunistas, socialistas y verdes ponen en duda la competencia del presidente y sus decisiones sobre Afganistán.


"Los ataúdes que llegan a Francia son el precio de alinearse con Estados Unidos", subrayó el diputado verde Noël Mamère, durante un debate. Mamère, resumiendo el escepticismo de la oposición por el incremento de la presencia en Afganistán, decidido por Sarkozy, afirmó: "Es un terreno y una situación que escapa totalmente a Nicolas Sarkozy. No es un combate por la libertad, sino un avispero".

La oposición reclamó en bloque que se consulte al Parlamento acerca del incremento de tropas decidido por Sarkozy en abril pasado, cuando ordenó enviar otros 700 hombres a Afganistán.

Sus misiones, como reconocen los debates del Colegio Interarmas de Defensa francés, y como quedó probado con la matanza de Surobi, "ya no son operaciones de mantenimiento de la paz y de reconstrucción del Estado, sino operaciones de contrainsurrección".

De momento, los socialistas exigen una reunión de la comisión parlamentaria de Defensa y una misión de investigación sobre lo ocurrido en Sorubi, a 50 kilómetros al este de Kabul. Los verdes y los comunistas van más lejos y exigen una votación en el pleno.

"Sin una votación en el Parlamento sobre la presencia en Afganistán, Sarkozy será personalmente responsable de las muertes", dijo Noël Mamère.

La prueba de que las dudas sobre la claridad de las misiones en Afganistán también está prosperando en el seno de la misma derecha vino ayer del presidente de la Comisión de Defensa, el sarkozysta Guy Tessier, quien exigió la comparecencia del ministro Hervé Morin y aceptó la perspectiva de una misión de investigación parlamentaria sobre lo ocurrido en Surobi.

El diputado Hervé Mariton, también sarkozysta, reconoció que "podría ser que en la investigación descubramos que nuestros desdichados soldados fueron víctimas de armas norteamericanas".

Nicolas Sarkozy efectuó ayer el prometido viaje relámpago a Kabul, mientras que un primer grupo de los 21 soldados heridos fue evacuado a París. Ante los ataúdes de los diez muertos, reunidos en la sede de la comandancia de las fuerzas de la OTAN para la zona de Kabul, el presidente pronunció varios discursos.

Conmocionado

Por un lado quiso ponerse del lado de los jóvenes soldados conmocionados al afirmar con la voz quebrada que "yo también me quedé conmocionado" con la noticia de las muertes, "porque fui yo quién tomó la decisión" de mantener y aumentar las tropas.

Por otro lado, intentó retomar aires de jefe de los ejércitos al pedir a los soldados que "levanten la cabeza", e incluso adoptó de nuevo un tono amenazador al señalar que pedirá responsabilidades si hubo errores en la operación.

Una actitud que podría renovar hoy en la ceremonia solemne fúnebre que celebra en el Palacio de los Inválidos, en París. No obstante, Sarkozy insistió en su línea. "Si hubiera que volver a hacerlo, lo haría. Volvería a confirmar la opción de mis predecesores de enviar el Ejército" a Afganistán.

La palabra "predecesores" y "confirmar", en boca de Sarkozy, era errónea. Sólo hay un predecesor relacionado con el avispero afgano. Se llama Jacques Chirac, y precisamente retiró a las tropas de choque francesas por la falta de garantías, la falta de equipos de inteligencia, la carencia de apoyo aéreo propio y la ausencia de objetivos militares y políticos claros.

Cuatro horas sin refuerzos

Soldados franceses que participaron en el brutal choque con los talibanes pusieron en duda ayer la versión oficial a propósito del enfrentamiento que costó la vida a diez de los suyos.

Los soldados, que hablaron bajo anonimato con el diario Le Monde, señalaron que una unidad de reconocimiento a pie, parte del convoy atacado, "permaneció bajo el fuego enemigo durante casi cuatro horas sin recibir refuerzos".

Frente a los morteros, "no teníamos munición para defendernos". Sólo pudieron protegerse "con nuestros Famas", es decir, el fusil de asalto ligero de calibre 5,5 mm.

Según esos testimonios, cuando el apoyo aéreo tardío llegó, varios soldados recibieron fuego amigo. Por último, las comunicaciones estuvieron cortadas con las unidades motorizadas que debían venir, entre tanto, a socorrer a la unidad a pie atacada.

Estos testimonios contradicen la versión oficial de París. El ministro de Defensa, Hervé Morin, había afirmado que todas las víctimas mortales se produjeron en los primeros minutos de combate, durante el ataque sorpresa.

Según el ministro, el apoyo aéreo suministrado por los norteamericanos fue un ataque de los A10, los mismos aviones "de apoyo cercano" cuyo poderío indiscriminado de fuego ha causado decenas de muertes de civiles.

El padre de Julien Le Pahun, uno de los soldados fallecidos, exigió ayer "que el Gobierno deje de enviar a nuestro hijos a dejarse matar en una tómbola de tiro organizado". Recordando que ésta era la primera misión de su hijo, dijo que pedirá a Sarkozy que le explique por qué "no se envían tropas más aguerridas".