Martes, 19 de Agosto de 2008

"Sólo pienso en el oro cuando se me va la olla"

Andrea Fuentes, la pareja de Gemma. La natación española es mediáticamente Gemma Mengual. Su presencia lo eclipsa todo. Pero a su lado, en dúo, asoma una nueva sirena con ganas de contar

NOELIA ROMÁN ·19/08/2008 - 21:45h

Con la filosofía que ha estudiado durante un par de años y la seguridad de que su futuro está en el cuerpo de bomberos, Andrea Fuentes (Tarragona, 1983) encara el presente consciente del privilegio que supone ser la pareja de Gemma Mengual en el dúo y convencida de que están a un paso de hacer historia.

Afronta su primera final en un dúo olímpico. ¿Cómo se siente?

Siento que el evento es más grande, que estoy haciendo algo muy importante, aunque no siento presión sino la sensación de que puedo hacer historia.

Con las notas de la rutina técnica y la libre, tienen la plata prácticamente asegurada.

Sería lo más lógico. Sólo cuando se me va la olla, pienso en el oro. Eso sí que sería como el milagro de Lourdes.

Pero ya se han ganado el respeto de toda la sincronizada, incluso de las rusas.

Sí, ahora ellas miran también hacia abajo y nos tienen en cuenta. Es un honor.

¿Qué les falta para acercarse aún un poco más a ellas?

En la parte artística, ya no nos superan. Pero nos falta mejorar la sincronización. Ellas nadan más rápido y más juntas. No sabemos cómo lo hacen. ¡Nosotras no podemos pegarnos tanto!

Pero esto ya no tiene nada que ver con los Juegos de Atenas.

Estos Juegos son otro mundo. No son los primeros, sabemos a dónde venimos y nuestro objetivo es diferente: medalla sí o sí. Y, en mi caso, dos.

¿Qué le ha supuesto entrar en el dúo?

Entreno menos el equipo, pero, cuando lo hago, estoy más concentrada. Pregunto a las compañeras y repaso mentalmente por la noche y trato de tener iniciativa. Estoy tan motivada que no pienso en el cansancio. Si no, no podría.

¿Le sorprendió que Anna Tarrés la eligiese a usted?

Entré con la intención de aumentar el nivel, como algo provisional y por si acaso. Pero no soy conformista y fui viendo que, poco a poco, me iba haciendo con un lugar. Las primeras veces me imaginaba en los Juegos Olímpicos y me ponía a llorar. Se me ponía la piel de gallina. Soñar es gratis.

Y acabó quedándose con la plaza y relegando a Paola Tirados. ¿Cómo afectó eso a su relación?

Al principio, fue difícil, me sentía muy mal. Pero esto no es un club de 'boy scout', es deporte de élite y yo me he autorrealizado. Me limito a trabajar bien y luego que decida la seleccionadora.

Y ahora, ¿cómo se llevan?

Hablamos un día, nos dimos cuenta de que no era culpa de ninguna, decidimos que las dos lucharíamos por ganarnos el puesto y ya está. Somos compañeras de equipo y ahora nos llevamos muy bien.

¿Y con Mengual?

Genial. Con Gemma he aprendido a hacer del agua mi hábitat natural. Gemma tiene un talento natural. Yo no poseo tanto talento, pero lo suplo con trabajo para llegar a su nivel.

¿En qué ha cambiado el dúo con su llegada?

Gemma tiene un estilo muy elegante y flexible. Yo soy más explosiva y compacta. Hay que equilibrar y nosotras nos complementamos. Es lo que Rusia hace y lo que buscábamos nosotras porque Paola es más flexible que yo, más como Gemma.

¿Le da Mengual muchos consejos?

Sí, muchos.

¿Y cuál le ha servido más?

Con ella he aprendido a simplificar las cosas, tanto en la competición como en la vida. Es algo que Gemma hace muy bien.