Martes, 19 de Agosto de 2008

Rusia marca el ritmo de su salida de Georgia

Medvédev dice que sus tropas no se irán hasta el viernes

PÚBLICO.ES ·19/08/2008 - 20:27h

Un soldado ruso, en un control de carretera de la ciudad de Gori, que sigue controlada por Moscú.

La prometida retirada de las tropas rusas de Georgia, que debía haber comenzado el lunes, se inició por fin este martes, si es que el repliegue de una sola unidad del Ejército ruso de la ciudad georgiana de Gori -los únicos movimientos de tropas confirmados por testigos independientes- puede considerarse el primer paso para una retirada militar.

Tres tanques, seis vehículos blindados y dos coches del Ejército del Kremlin iniciaron la marcha levantando enormes nubes del polvo al salir de la estratégica Gori, situada a sólo 75 kilómetros de la capital, Tiflis, con destino a la localidad rusa de Vladikavkaz.

Pero estos discretos movimientos de tropas distan mucho de la retirada completa a la que se comprometió el presidente ruso Dimitri Medvédev el domingo. El grueso de las tropas rusas muestra, según numerosos testimonios, una nula disposición a marcharse.

Los soldados rusos seguían cavando trincheras cerca de las posiciones de su artillería. Otros, sin camiseta, tomaban tranquilamente el sol tumbados en los sofás de los civiles georgianos sin mostrar señal alguna de la agitación que precede a una retirada militar, según pudo comprobar el enviado de la agencia Reuters.

Otro periodista de esta misma agencia no vio pasar tropas rusas durante la noche del lunes al martes por la carretera que une Osetia del Sur con Rusia, por la que tiene que producirse por fuerza la retirada de los efectivos militares.

Estados Unidos confirmó por la tarde la falta de informes sobre una retirada masiva de los soldados de Georgia.

"No hemos visto grandes cambios en las tropas que estaban allí", dijo a los periodistas el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman,Otro alto cargo estadounidense puntualizó a su vez que "no parece que las tropas rusas se estén retirando en amplias zonas de Georgia".

Moscú se lo toma con calma

Indiferente al aluvión de condenas y llamamientos internacionales, Moscú no ocultó que no permitirá que nadie le marque el ritmo de un repliegue para el que, según ha explicado, necesitará al menos tres días más.

Por si quedaba alguna duda sobre lo dicho y repetido por la cúpula militar rusa, un comunicado del Kremlin, en el que se citaba al presidente ruso, despejó por la tarde todas las incógnitas. Los soldados del Kremlin, recalcó Medvédev, no regresarán a las posiciones anteriores al conflicto hasta el viernes 22 de agosto.

En una rueda de prensa anterior, el general Anatoli Nogovitsin, jefe adjunto del Estado Mayor ruso, justificó la lentitud de sus tropas en retirarse por el descontrol que, según él, reina en Georgia.

"La ausencia de cualquier tipo de control sobre los soldados del Ejército georgiano dificulta la situación y entorpece el repliegue de las tropas", denunció.

Después, acusó a Tiflis de no controlar tampoco a los "grupos armados georgianos que siguen campando por la zona". Nogovitsin confirmó que Rusia no devolverá el arsenal georgiano del que se ha incautado. "No dejaremos en Georgia ni un arma, ni una bala", aseveró.

"Aceleraremos el repliegue a partir del viernes. Estamos cumpliendo con las obligaciones que asumimos. Lo haremos al ritmo que dicta la situación", aclaró el general.

Una extraña retirada

En cuanto a la forma en la que se marcharán, el asistente del comandante en jefe del Ejército de Tierra ruso, Igor Konashenkov, sorprendió al afirmar que Moscú retirará primero sus unidades militares en Osetia del Sur, antes de salir de territorio georgiano.

"En primer lugar se replegarán las unidades de retaguardia y también la segunda y tercera líneas. Las unidades de vanguardia serán las últimas en salir", puntualizó. Cuando un Ejército se retira, suele hacerlo a la inversa de lo apuntado por este militar.

Ante estas declaraciones, el Gobierno georgiano denunció que las tropas de Rusia no sólo no se están retirando de su territorio, sino que pretenden emplazar puestos para controlar ciudades y carreteras del país.

"En lugar de retirarse, los rusos quieren instalar puestos para controlar nuestros centros urbanos y carreteras", dijo en Gori el viceprimer ministro de Georgia, Georgui Baramidze, a la radio Imedi.

"Pero no lo permitiremos ni tampoco lo permitirá Occidente", dijo Baramidze, a quien el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, ha encomendado las políticas de integración con la Unión Europea y la OTAN.

En medio de una tensión que parece no decrecer, por primera vez desde que se iniciaron las hostilidades, Rusia y Georgia intercambiaron prisioneros de guerra. Tiflis entregó a las tropas rusas cinco militares, dos de ellos pilotos, cuyos aviones fueron derribados, y a cambio obtuvo la liberación de quince militares de su Ejército.

Moscú no se detiene

Rusia mantiene el control de las ciudades de Senaki y Zugdidi, cerca de la también separatista Abjasia. Georgia acusó a los soldados rusos de haber penetrado en el puerto de Poti, en el Mar Negro, que se suponía habían abandonado ya el sábado, donde detuvieron a 20 policías georgianos. Moscú lo confirmó después, aunque aseguró que estos agentes representaban un "riesgo para la seguridad".

Varios testigos han narrado cómo los soldados rusos están desmantelando las instalaciones militares y depósitos de armas georgianos. Según la radio georgiana Imedi, los rusos prendieron fuego incluso a un campamento juvenil en Ganmujuri, cerca de Abjasia.

El Kremlin mostró su enfado cancelando una visita, prevista para septiembre, de una fragata norteamericana al puerto ruso de Kamchatka. 

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