Lunes, 18 de Agosto de 2008

Una lección para limpiar la mala imagen del pueblo

Los habitantes de Ascó piden beneficiarse del importe de la sanción

JORDI SIRÉ ·18/08/2008 - 21:31h

La multa deberían dársela al pueblo". Juan resume la opinión de buena parte de una localidad, de 1.600 habitantes, "que parece apestada desde hace ya mucho tiempo" por albergar una central nuclear. Ascó está situada a la derecha del río Ebro y la mayor parte de sus habitantes viven de la planta y de la agricultura de secano. "Los comerciantes de vino y de aceite tienen que esconder que sus productos son de aquí para poderlos vender", añadía Antonio. A escasos metros, Manuel regenta una tienda de comestibles que, según reconoce, "vive gracias a la gente ocupada en la central". Pero eso no le impide lamentar que los directivos les hayan mentido, "con el descaro con que lo han hecho".

Desde detrás del mostrador de su tienda, Margarita también muestra su escepticismo: "La multa no servirá para nada, porque desde que ocurrió la fuga no se ha tomado ninguna medida extraordinaria para impedir que se reproduzca el suceso". Sin embargo, uno de sus clientes, Jaime, que trabaja en la central, acusa a la prensa de "magnificar lo ocurrido porque después de las pruebas realizadas no se ha certificado la existencia ni de una sola persona irradiada". Sin embargo, la suya no es la única voz partidaria sin reservas de los beneficios de la nuclear.

Miguel lamenta que la imagen de Ascó "está más dañada que la de Flix, cuando allí tienen toneladas de residuos bajo el Ebro causados por Erkimia" y se pregunta de forma retórica "si los barceloneses aceptarían quedarse sin luz en sus casas en caso de que se cerrase la central".

A todas estas opiniones debería sumarse la del alcalde, Rafael Vidal, quien ayer decidió mantener silencio a pesar de que ocupa también la presidencia rotatoria de la Asociación de Municipios Nucleares. Vidal se remitió al gerente Mariano Vila, para quien el CSN "ha hecho un buen trabajo", no tanto por lo "llamativo" de la propuesta de sanción, sino "por haber obligado a los gestores de las centrales a controlar y mejorar la información a la población". Vila ponía como ejemplo de este paso adelante "que ahora las centrales ya disponen de los teléfonos de todos los alcaldes de su entorno".

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