Lunes, 18 de Agosto de 2008

Robert de Niro: un 'Toro salvaje' de 65 años

Robert de Niro cumple la edad de jubilación con varias películas pendientes de estreno; una de ellas, 'Righteous kill', junto a Al Pacino

Antonio Martín Guirado (EFE) ·18/08/2008 - 15:22h

De Niro, en una imagen de 'Casino' (1995).

Lejos quedan los días de las interpretaciones sublimes y las transformaciones radicales, pero Robert De Niro, que este domingo cumple 65 años, se mantiene en la cima de Hollywood sin tomarse demasiado en serio y con la vista puesta en la dirección.

Considerado por muchos como uno de los mejores actores de la historia, este neoyorquino hijo de pintores, que creció en el bohemio Greenwich Village, pasó de ser el paradigma del Actor's Studio —donde se inculcaba la capacidad introspectiva, la creación interna del personaje— a convertirse en un comediante de primera, su sueño desde siempre.

Sus papeles más celebrados llegaron a través del método. Así, ganó casi 30 kilos para recrear a Jake LaMotta en Toro Salvaje, se refugió en Sicilia (Italia) para apoderarse del acento que requería Vito Corleone en El Padrino: Parte II y trabajó tres meses como taxista por Nueva York para Taxi Driver.

En la carrera de De Niro existen tres etapas claramente diferenciadas: el esplendor de la década de 1970 hasta mediados de los 80, la mezcla de proyectos independientes y corales con potentes proyectos durante los 90 y la llegada del nuevo siglo, en la que dio rienda suelta a su vis cómica y mas alocada en cintas muy comerciales.

La primera, a todas luces la más interesante, le convirtió en icono del cine, con títulos imperecederos como Malas calles (1973), El Padrino: Parte II (1974) —Oscar al mejor actor secundario—, Taxi Driver (1976), El cazador (1978), Toro Salvaje (1980) -Oscar al mejor actor- o Érase una vez América (1984).

De la segunda datan obras tan populares como Uno de los nuestros, Despertares (1990), El cabo del miedo (1991), Casino (1995), Heat (1995), Sleepers (1996) o Jackie Brown (1997), donde su director, Quentin Tarantino, le hizo un pequeño guiño a su conocido gusto por las mujeres de raza negra.

En todo ese tiempo hay dos nombres que son una constante en su filmografía: el del director Martin Scorsese, con quien ha rodado ocho filmes, y el actores Joe Pesci, su gran amigo en la vida real, con quien coincidió en otras cuatro películas.

Cambio de registro 

Sin embargo, a partir de Una terapia peligrosa (1999), donde dio vida a un gánster excesivamente dependiente de su psicólogo (Billy Cristal), De Niro comprobó que el cambio de registro a la comedia podía resultar beneficioso después de una carrera plagada de personajes dramáticos.

Pero sobre todo fue la creación en 2002 del Festival de Cine de Tribeca, en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre, lo que le empujó a embarcarse en una serie de proyectos que le aseguraron en ocasiones cheques de hasta 20 millones de dólares.

Así llegaron éxitos como Los padres de ella (2000) y su segunda parte, Los padres de él (2004), pero también serios traspiés como The Adventures of Rocky & Bullwinkle (2000), Showtime (2002) o El enviado (2004), que además minaron seriamente su estatus entre el público y la crítica.

Lejos de amilanarse, en las próximas semanas estrenará la comedia What Just Happened?, y la esperada Righteous Kill, junto a Al Pacino, mientras planea intervenir en Edge of Darkness, compartiendo escenas con Mel Gibson.

Director De Niro 

Pero cada vez parece más claro que al De Niro maduro lo que más le llena es la dirección, un camino que inició en 1993 con Una historia del Bronx y que no pudo retomar hasta 2006 con El buen pastor, su visión sobre el nacimiento de la CIA para la que ya ha anunciado planes de rodar una segunda y una tercera parte.

Aunque con el paso de los años ha ido dejando atrás su marcado carácter hermético y enigmático, muchos recuerdan todavía muestras de su peculiar forma de ser, como la mostrada en 2000, instantes después de recibir el Premio Donostia del Festival de San Sebastián.

"Ha sido un maestro y una escuela para mí", dijo Javier Bardem, encargado de presentarle. "Con él descubrimos el placer de jugar trabajando y él me ha enseñado que, cuando creo otra vida, aprendo a vivir la mía".

De Niro recogió el galardón, hizo una pequeña broma al respecto del vídeo exhibido con sus mejores interpretaciones y se despidió: "Muchas gracias. Es un honor esta bienvenida".