Domingo, 17 de Agosto de 2008

Un museo para Suárez... pero no el título de Hijo Predilecto

El PP impulsa el recinto en Cebreros tras aparcar la concesión de la medalla de oro al ex presidente 

CLARA VALMORISCO ·17/08/2008 - 22:36h

Las ruinas de la Iglesia Vieja de Cebreros, en Ávila, están a punto de convertirse en el museo de la Transición Adolfo Suárez, una iniciativa que, lejos de nacer del consenso, ha desatado el cruce de acusaciones entre los protagonistas de la vida política de este pequeño municipio de 3.430 habitantes. El futuro museo nace al amparo del ayuntamiento presidido por Ángel Alonso, del PP: el mismo grupo que, desde 2005, cuando aún era alcaldesa Pilar García, también del PP, mantiene paralizado un expediente para nombrar a Suárez Hijo Predilecto de su localidad natal y otorgarle la medalla de oro del municipio.

La oposición socialista, encabezada por el concejal y diputado Pedro Muñoz, califica el proyecto como "la fe del converso" y recuerda cómo, en mayo de 2005, a propuesta de su partido y después de un controvertido proceso, se celebró un pleno extraordinario en el que, a pesar de no asistir ninguno de los ediles socialistas, los concejales del Partido Popular acordaron, por unanimidad, poner en marcha el expediente para conceder a Suárez todos los honores y distinciones previstos en la ordenanza municipal, "en especial, el nombramiento de Hijo Predilecto y la Medalla de Oro de la Villa" algo que, hasta el momento, no ha ocurrido.

La opinión de la familia

Tres años después, Alonso aduce que la tramitación estaba supeditada a la aprobación por parte de la familia de Suárez, cuya negativa es, dice, el motivo de que el expediente esté paralizado. Con el museo, en cambio, la familia sí está de acuerdo, asegura el regidor. Este periódico no logró contactar con la familia Suárez.

Los socialistas ponen el acento en la contradicción existente entre lo que ahora sostiene el PP y lo recogido en el acta de aquel pleno de 2005, que es esto: "Tras haber mantenido en varias ocasiones conversaciones con la familia de don Adolfo Suárez para rendirle homenaje, comunicándole esta que no era el momento adecuado para ello, pero ante las peticiones recibidas por distintas vías, considera que ha llegado el momento para que Cebreros le rinda el merecido homenaje".

Y si tanto socialistas como conservadores se acusan mutuamente de la utilización política del nombre de Suárez y reivindican como suya la idea del homenaje, los socialistas añaden que, siendo Pedro Muñoz alcalde por CDS (formación que presidía Suárez), sometió a pleno la posibilidad de otorgarle a una calle el nombre de Adolfo Suárez. Ocurrió en 1988 y el entonces concejal Ángel Alonso votó en contra, igual que dos ediles del PSOE. En cuanto a la tramitación del museo, cuya inauguración se espera para final de año, Muñoz explica que se ha hecho "obviando todas las vías de consenso", ya que nunca se ha sometido a votación, lo que Muñoz hubiera considerado necesario por "tratarse de un bien de dominio público".

Además, Muñoz mantiene que "se está construyendo en un terreno calificado en parte como zona verde". El alcalde cree que las acusaciones son fruto de "buscar la oposición por la oposición"

A la falta de participación política criticada por Muñoz se unen, como motivo de discordia, el emplazamiento, la forma del homenaje e incluso el artista elegido para esculpir los bustos que adornarán el museo, el mismo que tras la muerte de Franco se encargó de tomar los moldes de la cara y las manos del dictador.

"Proyecto sectario"

Como punto de inflexión de este desencuentro, la gota que colma el vaso de la situación política de la localidad parece haberla vertido la visita que, el pasado mes de julio, realizó la vicepresidenta segunda del congreso, Ana Pastor, a Cebreros. Se trataba de clarificar
en qué consistía la colaboración con el proyecto que, días antes y a través de un escrito a la mesa, había solicitado Alonso, pero ninguno de los concejales socialistas de Cebreros (casi la mitad de los que componen el consistorio) fue avisado.

Como respuesta, el extenso escrito que Muñoz enviaba a la Mesa del Congreso, y que justificaba: "Es mi obligación advertir a la Cámara de que se trata de un proyecto sectario que sólo se está llevando a cabo aprovechándose del estado de salud por el que atraviesa Adolfo Suárez"Y ante este "caldo de cultivo", si en algo parecen estar de acuerdo unos y otros es, precisamente, en la dificultad para llegar a un punto común, algo irónico cuando lo que está en juego es un proyecto que pretende simbolizar, sobre todo, el consenso. Así las cosas, el socialista Muñoz se hace una pregunta: "¿Es este el mejor ejemplo que podemos dar a las generaciones futuras?".