Domingo, 17 de Agosto de 2008

Lobos contra kurdos

La operación contra el PKK en IraK exacerba la tensión entre las comunidades turca y kurda de Alemania 

GUILLEM SANS MORA ·17/08/2008 - 17:26h

AFP - Manifestación de 4.000 kurdos el 15 de diciembre de 2007 en Dusseldorf para pedir la liberación del líder rebelde turco Abdullah Ocalán.

La semana pasada, 15 adolescentes kurdos se reunieron para raparse la cabeza en Berlín, incluidas tres mujeres. Ismail Parmaksiz, director de la Casa Kurda en el multiétnico barrio de Kreuzberg, explica que es un gesto frecuente de solidaridad con el líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdulá Öcalan, a quien sus carceleros en Turquía le dejaron sin un pelo, según se supo en julio.

Las tensiones entre kurdos y turcos en Alemania aumentan desde el pasado otoño, cuando el Parlamento de Ankara aprobó operaciones contra el PKK en el norte de Irak. En Berlín, un enfrentamiento con piedras y barras de metal se saldó con 15 detenidos y 18 policías heridos. En Alemania, hay aproximadamente 600.000 kurdos y 2,5 millones de turcos de tres generaciones distintas.

Rodja, de 19 años, tuvo su primer problema con los turcos en la escuela: "Mi profesora era turca y me decía que el país de los kurdos no existía". El asunto pasó por la mesa del director y Rodja fue expulsada.

Ibo tiene 15 años y mira vídeos anti-turcos y anti-kurdos en Internet. "A veces me ponen tan furioso que salgo a la calle para pegar a alguien, pero no encuentro a nadie", dice medio en broma. Por lo demás, Ibo no tiene problemas en tener amigos turcos "siempre que no sean nacionalistas". Rodja dice lo mismo: "No tengo nada contra los turcos, sino contra el Estado turco". Ambos tienen amigos que se han rapado la cabeza.

En la Casa Kurda, varias decenas de jóvenes juegan al billar y toman té. Es el lugar donde Ibo y Rodja pasan más tiempo. A diferencia de otros países europeos, como Dinamarca, Alemania ha prohibido el PKK y hasta la imagen de Öcalan, pero nadie les va a decir nada a estos kurdos por un pequeño retrato de su líder entre los muchos pósters de un despacho.

"¿Por qué quieren inundar nuestra ciudad?", reza una postal con paisajes de Ilisu, en Turquía, donde muchas localidades quedarán enterradas bajo el agua si el Gobierno cumple su plan de construir una presa.

Vídeos violentos

Los vídeos de propaganda violenta que mira Ibo son una subcultura nueva en Alemania. En uno de ellos, un Atatürk [Mustafa Kemal Atatürk, primer presidente de la Turquía moderna y padre de la patria] con cuerpo de perro mea sobre una bandera turca. En otro, un turco insulta a los kurdos pistola en mano. Los raperos acompañan las imágenes con textos guarros en un alemán barriobajero e incitan directamente a la violencia.

Entre los vídeos anti-kurdos, destacan los de los Lobos Grises. Interior calcula que en Alemania hay unos 7.500 miembros de este grupo de turco-fascistas, que celebra cada victoria futbolística como una guerra ganada. En la última Eurocopa, mostraban orgullosos sus símbolos a las cámaras: una versión de la bandera turca con tres medias lunas hacia abajo y un signo que se hace estirando el índice y el meñique y colocando el pulgar sobre los otros dos dedos, a modo de hocico.

Los Lobos ven en ese animal a una criatura mítica que condujo a los proto-turcos a la libertad desde el macizo de Altai hasta Asia Menor. Alimentan el sueño de un imperio turco desde los Balcanes hasta China.

Hasta el golpe militar de 1980, los Lobos Grises habían asesinado a unos 5.000 políticos, sindicalistas e intelectuales de izquierdas en Turquía. Su brazo político es el Partido del Movimiento Nacional (MHP), con 71 diputados en el Parlamento.

La Federación de Asociaciones Idealistas Turco-democráticas de Alemania (ADÜTDF) es un club de Lobos Grises. Antes de los altercados de otoño, la asociación había exhortado a sus seguidores a "mantener la calma". Pero al final pareció cumplirse lo que Interior constatara en su último informe anual: "Es dudoso que esté garantizado un control amplio de todos los seguidores".

En su lista negra, los kurdos comparten espacio con todas las minorías étnicas y religiosas de la región. Pero últimamente en Berlín han protagonizado también agresiones homófobas. En la madrugada del 8 de junio, ocho Drag-Kings que salían de una fiesta lésbica en Kreuzberg acabaron en el hospital. Los Lobos saltaron de tres coches y les dieron una paliza.

Pero al Gobierno de Angela Merkel, los Lobos no le inquietan. "No nos constan actos de violencia organizados", respondió el Ejecutivo a una pregunta parlamentaria del partido La Izquierda.

Los kurdos de Alemania critican que en el país no estén prohibidos los Lobos, pero sí el PKK. "Para muchos jóvenes, eso supone un agravio", explica Parmaksiz. "Si dicen que no son turcos, sino kurdos, se les encasilla directamente como simpatizantes del PKK. Para muchos, eso supone renunciar a su identidad", añade.

El ministro alemán de Interior, el democristiano Wolfgang Schäuble, prohibió el canal kurdo Roj TV. "Era el único canal donde muestran las noticias como son, la situación real", afirma Rodja. El agravio de los kurdos de Alemania se desborda cada vez que un político del partido de Schäuble manifiesta simpatías con los Lobos Grises. Sucede con cierta regularidad, casi abiertamente.

Conexiones políticas

Alparslan Türkes, el líder del MHP, el brazo político de los Lobos Grises, exhortó en 1996 a sus seguidores a afiliarse a la Unión Demócrata Cristiana (CDU). El político socialcristiano Günther Beckstein, hoy primer ministro de Baviera, aceptó en noviembre de 2003 en Núremberg la invitación a una cena de ramadán de una Comunidad Turca vinculada al ADÜTDF, y se fotografió con un retrato del líder del MHP a sus espaldas.

En junio pasado, el jefe de la CDU de Colonia, Jürgen Hollstein, acudió a la inauguración de un centro cultural musulmán que resultó ser de los Lobos Grises. Asistieron incluso diputados del MHP venidos de Turquía. Hollstein dijo que no sabía a qué sarao se había apuntado.

La situación política en Turquía sigue tensa. El partido del Gobierno, acusado por la Fiscalía de querer islamizar el país, se salvó por los pelos de la prohibición por parte del Constitucional. Decenas de militares ultranacionalistas permanecen detenidos a la espera de juicio, acusados de preparativos golpistas Los kurdos de Berlín temen las reacciones si alguno es condenado.

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