Sábado, 16 de Agosto de 2008

Obama y McCain cortejan el voto de los fieles evangélicos

Feudo habitual de los conservadores, el candidato demócrata rompe un tabú al buscar su apoyo.

ISABEL PIQUER ·16/08/2008 - 21:15h

A John McCain no le gusta hablar de religión.

Fueron el voto cautivo de los republicanos, el pilar que ayudó a construir la coalición conservadora de las presidencias de George Bush.

En estas elecciones, los evangelistas, uno de cada cuatro estadounidenses, se han convertido en un botín más fluido, más complejo, y dentro de lo que cabe, un pelín más progresista.

Rompiendo tabúes demócratas, Barack Obama los corteja abiertamente mientras su rival John McCain lucha por conservarlos. Ayer, los dos candidatos aparecieron por primera vez juntos en un evento organizado por el pastor Rick Warren, una de las estrellas evangelistas, en su mega-iglesia de Lake Forest, en California (23.000 fieles).

Que los dos aspirantes a presidente, inicien la cuenta atrás hacia sus respectivas convenciones con una charla sobre su fe y moralidad dice lo suficiente sobre el papel de la religión en las elecciones estadounidenses.

Warren, un baptista del sur, autor de un best seller cristiano que ha vendido millones de ejemplares, The purpose driven life, (en traducción libre: una vida con un propósito) representa una nueva corriente dentro del movimiento, una corriente que ya no sólo se define en su firme, y a veces fanática, oposición a Roe versus Wade, la decisión tomada en 1973 por el Tribunal Supremo que permite el aborto en Estados Unidos hasta los siete meses de gestación.

Nuevas metas

Últimamente los evangelistas han ampliado sus preocupaciones a temas más progresistas: el sida, el medio ambiente, la pobreza. Y con sus nuevas metas han matizado sus opiniones.

La nueva generación de cristianos conservadores se siente cada vez menos identificada con la política del presidente George Bush: no aprueban la guerra en Irak ni su tono belicista y critican una política económica que ha favorecido sobre todo... a los más favorecidos.

La candidatura en las pasadas primarias republicanas del ex pastor Mike Huckabee puso de relieve este creciente cisma. Huckabee, con su discurso populista, indicó a los suyos que las fracturas en el bloque evangelista complicarían seriamente la ecuación electoral. 

Y aquí es donde Barack Obama intenta meter cuña. El candidato atípico ha decidido probar suerte en un territorio en el que los demócratas no suelen adentrarse.

La comparecencia de ayer, pero también reuniones con líderes religiosos como el reverendo Kirbyjon Caldwell, el pastor de otra mega iglesia de Houston, que casó a la hija de Bush, Jena, el pasado mayo, y que le ha respaldado públicamente, muestran una estrategia ecuménica sin tapujos.

Obama ha tenido sus problemas con la religión. Con su "nombre raro", su peculiar trayectoria personal y las descaradas insinuaciones de medios ultra conservadores como la cadena Fox, una franja considerable del electorado (12% según los datos del Pew Research Center) sigue pensando que el senador por Illinois es musulmán.

Obama habla de su fe

Y eso pese a su muy público divorcio con su polémico y muy cristiano pastor Jeremiah Wright, tras sus incendiarias declaraciones "anti blancas" en la United Trinity Church, la iglesia que fundó y convirtió en un bastión de la comunidad negra de Chicago.

Pero el candidato, al contrario de sus predecesores demócratas, no tiene problemas al hablar de su fe y de la importancia (real o puramente electoral) que juega en su vida y en sus decisiones, en un lenguaje, tono y ritmo que recuerdan mucho a los de los telepredicadores.

No es que Obama vaya a arrasar pero las encuestas muestran que tiene posibilidades. En 2004, 80% de los evangelistas votaron a Bush.

En un sondeo del diario Washington Post del pasado julio 67% se pronunciaban a favor de McCain, 25% por Obama.

Por si fuera poco los evangelistas son una parte respetable del electorado de tres de los estados que se columpian entre las dos opciones: Michigan, Ohio y Florida, estados donde se van a jugar las elecciones. Y aquí ya no es sólo cuestión de rezar.

La religión, un tema ineludible en la campaña 

A John McCain no le gusta mucho hablar de religión. Los suyos se lo han reprochado muchas veces. Antes de ser candidato, el senador por Arizona tildó a los muy populares líderes evangélicos Jerry Falwell y Pat Robertson de "agentes de la intolerancia", comentarios que luego ha matizado pero que han dejado una cierta amargura en la franja más fanática de este electorado.

Hace unos meses, McCain tuvo que desmarcarse del reverendo extremista, John Hagee, un telepredicador evangelista que desde su púlpito en San Antonio, calificó al catolicismo de "secta" y alabó a Hitler por permitir la creación de Israel.

Obama tiene menos reparos. Ayer su campaña lanzó una página web "creyentes por Obama" (http://believersforbarackobama.com/) en la que "jóvenes cristiano-evangélicos, católicos y todos los demás- apoyan a Barack Obama y quieren defender lo que defendió Jesús: los pobres, los hambrientos y los desesperados".

La campaña demócrata también tiene previsto organizar de aquí a noviembre más de mil actividades religiosas en apoyo a su candidato.