Sábado, 16 de Agosto de 2008

Las empresas tardan once meses en detectar una crisis

La reducción de personal es la medida más socorrida en tiempos difíciles

ANA REQUENA AGUILAR ·16/08/2008 - 19:31h

El primer paso para salir de una crisis es -resulta obvio- saber que se está ante una situación complicada. No parece el caso de las empresas, que tardan de media once meses en detectarla y seis más hasta que ponen en marcha un plan para recuperarse.

Precisamente, la detección tardía de las dificultades es uno de los principales factores que conducen a su mala gestión: el 61% de la empresas reconoció que esa tardanza fue uno de sus grandes errores. Son las conclusiones a las que ha llegado la consultora Improven en el mayor estudio nacional que analiza las situaciones críticas en las empresas y que identifica las mejores prácticas aprendidas.

El 77% de las empresas preguntadas aseguró que se encontraban inmersas o próximas a una crisis propia o de su sector. Sólo el 32% la descubrió en las primeras etapas, cuando aún no hay una crisis de resultados y la posición estratégica de la compañía es buena; pero la mayoría (el 68%) lo hicieron demasiado tarde.

Es entonces cuando ya hay problemas serios en las cuentas de resultados, que pueden llevar a dificultades de liquidez. De hecho, en el 64% de los casos las compañías necesitaron financiación adicional. El estudio incide en lo importante que resulta identificar las crisis en las primeras etapas.

Consecuencias

La reducción de personal es la medida más frecuente que toman las compañías cuando ya saben que están ante una situación difícil, a pesar de que la consultora asegura que es una medida sobrevalorada. En el 82% de los casos, la crisis va unida a este ajuste, que es, junto con el incremento de ventas y la reducción de gastos generales, las áreas en las que más inciden las empresas en sus planes de crisis.

Un 71% basan toda su estrategia en el crecimiento de ventas, pero el estudio señala que esta forma de actuar genera problemas en la viabilidad. Mientras, otros aspectos más útiles como la estrategia de precios y la gestión del circulante están poco atendidos, lo que Improven considera un gran error.

Por otro lado, entre las mejores prácticas hay varias cuestiones clave: la venta o cierre de unidades de negocio, la eliminación de productos no rentables y una mejor selección de clientes.