Viernes, 15 de Agosto de 2008

"Me dijeron que no fuera a Pekín"

Zhou ‘Zola’ Shughuang, de 25 años, ha molestado al régimen chino con la información libre que cuenta en su blog

ANDREA RODÉS ·15/08/2008 - 20:13h

PÚBLICO - El bloguero Zhou Shughuang.

Uno de los últimos reportajes que Zhou Shughuang, un cibernauta chino de 25 años, colgó en su web fue el de-salojo forzado de una familia pekinesa, cuya casa, en el centro histórico de Pekín, estaba a punto de ser derribada. Era finales de julio. Para volver a informar desde Pekín, Zhou tendrá que esperar a finales de septiembre. Pocos días después de regresar a su pueblo natal, en la provincia de Hunan, Zhou -Zola, como es conocido en la Red- recibió la visita inesperada de las autoridades, advirtiéndole de que no viajara a la capital durante los Juegos Olímpicos.

"Me dijeron simplemente que no fuera, sin darme una razón concreta", explica Zola por correo electrónico desde la casa de sus padres, en Hunan. En su web, cuenta al detalle cómo el jefe de la Policía y dos funcionarios del Departamento de Seguridad Pública de su ciudad, Nixiang, se presentaron en su casa, alegando que para "mantener el orden social", eran responsables de vigilarle y asegurarse de que no viaje a Pekín.

Zola es sólo uno más de la larga lista de ciudadanos cuya presencia en Pekín durante los JJOO es considerada molesta por las autoridades. La lista incluye desde peticionarios y trabajadores inmigrantes a disidentes políticos, periodistas freelance y cibernautas inquietos, como Zola. A este joven de baja estatura y aire infantil le gusta viajar por China e informar en su web de lo que ve: revueltas violentas, expropiaciones forzosas o casos de corrupción, hechos que nunca aparecerán en la prensa china, controlada por el Gobierno.

Sin temor al castigo

"No tengo miedo, no he hecho nada malo", dice Zola. "Todo lo que digo en mi web es cierto", añade. Zola no teme a ser castigado por las autoridades que, desde que se presentaron en su casa, se han mostrado muy solícitas, asegura. Su arresto domiciliario oficioso, que le impide ir a Pekín, es más bien una medida preventiva para evitar incidentes durante los JJOO que un castigo por sus reportajes. "Les dije que no se preocuparan. En mi condición actual, no tengo dinero para irme a pasear por Pekín", asevera Zola. Pero si alguien le paga el viaje, irá. "Según la ley china, no pueden impedírmelo", indica.

El espíritu rebelde de Zola no es algo nuevo. "Soy experto en escaparme de las escuelas", explica este joven que abandonó los estudios superiores al primer año porque tenía problemas con el profesor. "Todo lo que sé sobre tecnologías e Internet lo aprendí por mi cuenta. Aprendo cosas útiles de cualquiera", revela.Al principio, su intención era crear una web de búsqueda de empleo. Pero después empezó a recopilar historias y a contar sus vivencias. "No sé si me puedo llamar periodista", dice Zola. "¿Existe alguna definición exacta?, se pregunta. "Filmo lo que veo de una forma entretenida que a mí parezca interesante". Para un chino, viajar por el país e informar libremente en Internet sin estar sometido a la censura de los medios locales es lo más parecido a ser periodista en Occidente.

Para Zola, uno de sus mejores trabajos fue destapar un fraude on-line "que ayudó a mucha gente humilde, que quería enriquecerse trabajando duro, a mantenerse alejados de la trampa". El reportaje se difundió rápidamente por la Red y consiguió que muchas empresas fraudulentas cerraran. "Algunas incluso me llamaron por teléfono para que retirara el reportaje", destaca Zola. Ni él ni su familia están preocupados por los problemas con las autoridades, la mayoría corruptas, que pueda comportar su web. "Lo único que quieren mis padres es que gane el máximo dinero posible, da igual de qué forma".

Control de la prensa

Aunque Zola está convencido de que los Juegos ayudarán a una mayor apertura política de China, también cree que en su país nadie vela por los derechos de los campesinos y de los inmigrantes. "Los medios de comunicación no informan de sus problemas, los tribunales no atienden sus casos, sus peticiones nunca obtienen respuesta", explica Zola consciente de que el Partido Comunista tardará años en relajar el control sobre la prensa. "Pondría en peligro la dictadura de partido único"."Mucha gente tiene miedo a ser castigada si dice la verdad", comenta Zola. "Lo que ocurrió en junio de 1989" -el Ejército chino aplastó las manifestaciones estudiantiles en pro de la democracia en la plaza de Tiananmen de Pekín, matando a centenares de personas- "ha dejado una sombra en el corazón de muchas personas", concluye.

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