Jueves, 14 de Agosto de 2008

Natación: del calzón al mono mágico

El bañador ha pasado de elemento para tapar vergüenzas a ayuda hidrodinámica para el nadador

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JOSÉ CERVERA ·14/08/2008 - 21:34h



Muchos griegos sabían nadar, como quedó demostrado en más de una batalla naval, cuando los supervivientes de las flotas griegas sobrevivían mientras sus enemigos se ahogaban. En las cuevas de la era neolítica se conservan pinturas de nadadores, así como en sellos babilónicos, en relieves egipcios y pinturas minoicas. Hay referencias a la natación en la Odisea y la Iliada. La obsesión griega por el deporte se extendía al agua. Sin embargo, no había competiciones de natación en los juegos de Olimpia, aunque de haber existido hubiesen competido sin ropa.

La rígida moral de principios de siglo casi acaba con este deporte

Esto hubiera sido impensable en las primeras olimpiadas de la era moderna, en Atenas el año 1896. En aquella etapa, la indecencia de la natación casi acaba con este deporte. Las fotografías del primer bicampeón olímpico de natación, el húngaro Alfred Hàjos, le muestran vestido con un bañador de cuerpo entero que le llegaba a medio muslo y le cubría los hombros.

Práctica ‘inmoral'

A principios del siglo XX sólo las necesidades obvias, como el servicio militar o la supervivencia de marinos justificaban mantener una práctica tan ‘inmoral'. A medida que la técnica fue decayendo, en Gran Bretaña hizo falta que un equipo norteamericano formado en parte por indígenas batiera a los mejores nadadores de Londres para despertar el interés. Los nativos practicaban una forma tradicional del crawl, mientras que los caballeros británicos sólo conocían la braza, más elegante y que no mojaba los bigotes. Sin embargo, era más lenta. En París, en 1924, las competiciones se celebraron en una piscina de 50 metros. Hasta entonces las pruebas se habían llevado a cabo en mares, ríos o lagos.

Reducir la resistencia

Una tendencia obvia en natación ha sido la reducción de la resistencia por todos los medios posibles, lo que incluye afeitar cuerpo y cabeza, el uso de gorros y gafas y, por supuesto, los bañadores.

Los últimos modelos no se limitan a reducir la fricción, sino que actúan sobre el propio cuerpo

Poco a poco, se redujo la cantidad de tela hasta llegar a los diminutos trajes de baño de lycra que apenas cubrían lo imprescindible en los 80. Entonces las investigaciones en nuevos materiales dieron un vuelco a la historia, al crear telas con menor coeficiente de fricción que la piel humana; cubrir más superficie beneficiaba al nadador. A finales de siglo XX, los trajes de fibras sintéticas estaban en boga.

En Beijing, la estrella es el Speedo LZR Racer. Diseñado con materiales de alta tecnología, es un bañador de cuerpo entero que no se limita a reducir la fricción, sino que actúa sobre el cuerpo del nadador presionando en ciertas zonas y sujetando otras.

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