Miércoles, 13 de Agosto de 2008

Georgia gana a Rusia en el Tatami y en la tierra

Triunfos para los georgianos en judo y voley-playa

I. ROMO / A.RODÉS ·13/08/2008 - 22:57h

Arriba, El georgiano Tsirekidze, de azul, celebra su triunfo sobre el ruso Pershin. REUTERS / Abajo, las georgianas, de blanco, y las rusas, de rojo, se abrazan antes del partido. AFPGeorgia ganó este miércoles una batalla a Rusia, al menos sobre el tatami. Se disputaba en Pekín una de las semifinales de judo masculino, en la categoría de los 90 kilos de peso. Un murmullo recorrió la grada al inicio del combate. Había algo de tensión y mucha curiosidad. Por fortuna, todo se reducía a una disputa deportiva. El yudoka georgiano Irakli Tsirekidze, campeón mundial, partía como favorito frente al ruso Ivan Pershin. Mientras en el tapete de la política internacional las potencias intentan poner en marcha un plan de paz que frene el conflicto de Osetia del Sur entre Georgia y Rusia, sobre el tatami el judoka georgiano, de 26 años, puso en marcha su propio plan. Peleó con energía, llevó siempre la iniciativa y derrotó al enemigo Pershin con claridad.

Nada más ganar el combate, en medio de los aplausos, Tsirekidze, señaló el nombre de Georgia grabado en la espalda de su kimono. “Esta victoria es muy importante para mi país porque, como saben, ahora hay un conflicto”, declaró el campeón. Los responsables de la organización vetaron las preguntas de contenido político.

El judoka georgiano consiguió que la alegría de sus compatriotas fuera total al ganar también la pelea por la medalla de oro. Esta vez no había implicaciones de política internacional en el combate. Su rival en la final, Amar Benikhlef, era argelino.

Georgianas brasileñas

Rusia y Georgia también se vieron las caras sobre la arena, en una prueba eliminatoria de voley-playa femenino. El sonido de música pop a todo volumen y los saltos en la arena de un grupo de guapas animadoras en bikini pusieron el ambiente de fiesta en el estadio de Chaoyang de Pekín. Vestidas con bikinis minimalistas –el uniforme oficial del voley-playa femenino–, las dos jugadoras de cada equipo se dieron un abrazo amistoso antes de empezar el partido, que acabó ganando Georgia por dos sets a uno.

Pero el simbolismo de la gesta empezó a perder importancia cuando el público descubrió que la pareja de jugadoras georgianas Andrezza Chagas, alias Rtvelo, y Cristine Santanna, alias Saka, son en realidad brasileñas. Hace dos años, Chagas y Santanna aceptaron la nacionalidad georgiana para competir en el equipo de voley-playa de este país por insistencia del presidente actual, Mijail Saakachvili, cuya esposa es una ex jugadora de voleibol, según informa AFP.

“Agradecemos mucho el apoyo del público chino, del brasileño y por supuesto, del ruso”, dijo a la prensa al acabar el partido Giorgi Tchanishvili, portavoz de la delegación olímpica georgiana.

Las cuatro jugadoras tuvieron que aguantar una avalancha de periodistas extranjeros, ansiosos por conocer sus sensaciones al haber competido mientas sus países viven un violento conflicto. “No estamos jugando contra el equipo de Georgia, ellas son brasileñas”, dijo la jugadora rusa Natalia Uryadova. “No hubo política en este partido. Estoy segura de que [las jugadoras] ni siquiera saben quién es el presidente de Georgia”, dijo su compañera Alexandra Shiryaeva.

“Me siento georgiana. Tengo los dos pasaportes, georgiano y brasileño. Hemos luchado para estar aquí, hoy me siento orgullosa”, replicó Santanna. “Es sólo deporte”, insistió Tchanishvili, aunque reconoció que los atletas de la selección georgiana siguen nerviosos y algunos han perdido a familiares en el conflicto. No dijo sus nombres.