Miércoles, 13 de Agosto de 2008

Aún queda gente honrada

Un nigeriano sin papeles devuelve 2.700 euros que se encontró en la calle

JAEL HERRERA / ANA JURADO ·13/08/2008 - 20:13h

Dow Amby Okonkwo pasa ocho horas diarias vendiendo pañuelos bajo el sol de Sevilla en una rotonda. Ayer por la mañana, este nigeriano de 44 años encontró una cartera marrón de piel abandonada en el asfalto. No la abrió. Le pidió a su compañero Kingley Kene Odigbo, que domina mejor el castellano, ayuda para entregársela a los policías que diariamente pasan por allí.

“No tengo la necesidad de mirar nada que no sea mío”, explica. Por eso desconocía que en su interior había 2.700 euros en efectivo y un cheque por valor de 870 euros. La policía, sorprendida por el contenido, volvió para pedirles sus nombres “por si el propietario quería agradecerlo”.

Y lo hizo. Fernando P. G., sevillano de 68 años, nervioso tras recoger la cartera en comisaría, volvió para darles las gracias y 50 euros para los dos.

"Si obedezco las leyes de tu país seré bueno y querido" 

Okonkwo, que aún no tiene papeles, lleva dos años en España y en un inglés forzado dice “ser muy feliz de estar aquí”. “El camino para llegar a Europa me ha sido difícil”, explica. Su primer destino fue Holanda, donde pasó cinco años con su mujer y donde nació su hijo. Ahora vive con el niño en Sevilla, que empezará el colegio en septiembre.

“Dios me castigaría si no obrara así”, asegura. Tanto él como Odigbo, que se hace llamar Daniel por el personaje bíblico, son muy religiosos. Este último incluso lleva un rosario y una Biblia. “Esto es lo que hay que hacer. Si me porto mal ahora eso se volvería después contra mí”, afirma. También les importa ser cívicos: “Si obedezco las leyes de tu país seré bueno y seré querido”, dice Odigbo. 

Estos dos inmigrantes seguirán trabajando hoy en su rotonda por 15 euros al día.