Miércoles, 13 de Agosto de 2008

Freixa roba el triunfo a Nueva Zelanda a seis segundos del final

Difícil encuentro para los españoles, que finalmente han encarrilado su pase a cuartos de final con dos victorias en otros tantos partidos 

EUROPA PRESS ·13/08/2008 - 16:11h

EFE / JESÚS DIGES - Santiago Freixa y Pol Amat celebran el gol para su equipo conseguido en el último minuto del partido contra Nueva Zelanda.

Un gol de Santi Freixa a seis segundos del final ha decantado la balanza en favor de España en su duelo frente a Nueva Zelanda (1-0), en la segunda jornada de la competición masculina de hockey de los Juegos Olímpicos, en la que los jugadores de Maurits Hendriks han encarrilado su pase a cuartos de final con dos victorias en otros tantos partidos.

La selección neozelandesa demostró desde el inicio que su victoria frente a la poderosa Corea Sur en la primera jornada no fue accidental.

Los oceánicos saltaron al césped pekinés sin perder su seña de identidad, la presión constante y acorralaron a un equipo que vivió entre dudas hasta el rescate de Freixa.

En cualquier caso, la selección española dominó la primera mitad y mereció al menos un gol que llevarse a la boca para decantar el encuentro antes del descanso. Solo la nula efectividad de la delantera, tan vistosa en el debut frente a Bélgica, impidió cambios en el marcador.

En este periodo inicial, España acumuló un estéril balance de dos disparos al poste y cinco penaltis corner sin premio, aunque Nueva Zelanda lanzó el primer aviso con un gol anulado gracias el video, que mostró cómo la bola había impactado en el cuerpo de un jugador oceánico antes de su certero lanzamiento.

Acorralados 

Tras el descanso, a la selección española se le fundieron los plomos y quedó arrinconada en su campo, incapaz de sacudirse el dominio constante de los 'black sticks'. Nueva Zelanda celebró un gol, de nuevo anulado (por bola elevada), en la mejor muestra de que el encuentro se movía en otra inercia nada favorable para España.

Poco clarividentes, los de Maurits Hendriks optaron por olvidar las florituras y zafarse en labores defensivas a la espera de una oportunidad que finalmente llegó. El monólogo de Nueva Zelanda quedó mudo a seis segundos del final, cuando Santi Freixa cazó una pelota suelta en el área y la cruzó hacia la red en un escorzo imposible. Los saltos de alegría de Hendriks simbolizaron a la perfección el fin de un sufrimiento inesperado.