Miércoles, 13 de Agosto de 2008

"Un papel no vale nada"

Los georgianos en España desconfían del alto el fuego firmado por Rusia

AIDA M. PEREDA ·13/08/2008 - 13:45h

"Paz en Georgia por el mundo". Así rezaba la pancarta que abría una manifestación encabezaba por banderas de Georgia e imágenes religiosas ortodoxas. Alrededor de cien georgianos coreaban por las calles de Barcelona "Putin Satanás" o "Fuera los ocupantes rusos de Georgia".

La noticia del alto al fuego por parte de Rusia ha sido recibida con desconfianza entre la comunidad de georgianos. "Un papel firmado no vale para nada", indica un joven de Abjasia. Se llama Irakli Arguliani y cuenta que tuvo que marcharse a la capital de Georgia, Tiflis, con su familia.

"¿Quién es Rusia para cambiar a nuestro presidente?" 

"Los rusos pretenden cambiar el gobierno pro occidental de Georgia y poner una persona suya", sostiene. "Pero ¿quién es Rusia para cambiar nuestro presidente electo democráticamente?", critica.

La población georgiana de Barcelona ha visto la contraofensiva de Rusia como un ataque premeditado. "Es una aberración, se llevaba planeando desde 1991", asegura el Padre Luka Phalavandishvili, líder de la iglesia georgiana de Santo Nino en Barcelona.

Se trata de una excusa para tomar toda Georgia, explican. "Siempre hemos tenido problemas con Rusia", dice Arguliani. Todos critican los deseos imperialistas del gigante ruso y sus intereses en este país atravesado por un gran gaseoducto.

A mediodía celebran una misa en honor a los muertos en el conflicto. El padre Luka lleva pidiendo tranquilidad todos estos días. Quiere transmitir a sus fieles su esperanza en la ayuda de Dios. "Nuestro pueblo ha vivido situaciones peores. Si Dios lo ha querido así habrá que aceptarlo", dice con resignación.

"Nuestro pueblo ha vivido situaciones peores" 

"Osetia del Sur no, Samachlabo", me corrigen. Los georgianos no reconocen la independencia de esta república y siguen llamándola por su antiguo nombre, el que le diera Stalin en 1922 cuando la anexionó a Georgia.

Los georgianos ven con recelo las informaciones de la televisión y los periódicos. Niegan rotundamente que su Gobierno comenzara los bombardeos en Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur. "La culpa se la echan a Georgia, pero somos sólo cuatro millones y medio de habitantes", advierte uno.