Miércoles, 13 de Agosto de 2008

El tirador y la puta puerta

Luis Martínez Encabo se declara víctima del trasiego de gente cuando dispara

MIGUEL ALBA ·13/08/2008 - 09:28h

Hasta el tiro 32, Luis Martínez Encabo repetía una rutina que tiene automatizada. Concentración, respiración, ajuste del diopter (gafas de precisión) y la mira de su carabina con el blanco y decisión con el gatillo. Su puntuación del pasado lunes le mantenía con aspiraciones de poder clasificarse para la serie final de la competición de 10 metros carabina aire comprimido. Pero, de repente, su mira de cristal comenzó a llenarse de reflejos. La eliminación del tirador chino provocó una avalancha de público que abandonó el pabellón por la puerta situada detrás del puesto de tiro del español.

Cada vez que sale alguien, la luz le deslumbra y el tiro se le tuerce

"En un campo que se precie, y aquí la organización ha cometido un error, hay una doble puerta con la finalidad de que esta segunda puerta tape los reflejos de la primera", explicaba ayer Encabo. Para los tiradores como él, que utilizan una mira de cristal en el extremo de la carabina, en vez de la típica anilla metálica - "no me gusta porque está sujeto por unas barras metálicas que aumentan el número de elementos en el campo de visión"-, los reflejos aumentan las dificultades de su tiro.

Hasta hace poco, la galería del centro de alto rendimiento de Madrid sufría un déficit parecido hasta que los servicios de mantenimiento de la Residencia Blume instalaron una segunda puerta. "Con ella desaparecen los reflejos. Sin ella, es como si te estuvieran apuntando con una linterna en los ojos". Las sombras aparecieron durante siete tiros en la cuarta tanda. "Una de las que mejor se me dan, porque ya he soltado los nervios del principio. En ese momento soy todo concentración", continua. No le hicieron caso.

Sin embargo, esos siete tiros del lunes se convirtieron en una concatenación de gestos hacia su entrenador. "En el segundo tiro me percato que estoy tirando mal por este motivo y aviso a mi técnico. Le digo que se ponga delante de la puerta para que evite el trasiego de gente. Sin embargo, no lo hace", enfatiza. Encabo ya había trasladado su queja a la Federación Española de Tiro en los dos días de prácticas. "Ya les dije que en cuanto abren la puerta yo meto un 9. La solución es de tontos, ya lo sé, que uno se quede en la puerta, pero me jode que no me hicieran caso", continúa.

No convence a su técnico para que vaya a bloquear el acceso en su turno 

El tirador riojano está acostumbrado a las distracciones en los concursos. "Contamos con el ruido, el sonido de los móviles y que la gente se levante, incluso que la gente haga alguna foto con el flash, pero a lo que no estamos acostumbrados es a los reflejos. No nos encontramos con este problema en ninguna prueba del calendario. Esto no es como las carabinas de feria de las fiestas de un pueblo, esto es pura precisión". Y, como tal, los tiradores van preparados para ello. Con la gorra y los protectores laterales en los ojos cierran el iris para evitar incomodidades luminosas.

Segunda oportunidad

"Estoy mosqueado porque llevo dos días avisando del problema y nadie me ha hecho caso. No está en mí solucionar el problema. Se podía haber hecho algo", reitera, mientras hace autocrítica. "También tendría que haber sido capaz de abstraerme, pero era muy complicado", reflexiona.
El próximo viernes, Encabo tendrá una segunda oportunidad con el rifle de 50 metros, prueba que se celebra en una galería cerrada. "Allí no tendré el problema de las puertas.
Si lo hago mal, entonces el problema será sólo mío y de nadie más".