Miércoles, 13 de Agosto de 2008

Arte y juegos chinos

"Tras los JJOO, se conoce el poder de nuestra cultura", afirma la artista Chu Lily.

DANIEL MEDIAVILLA ·13/08/2008 - 08:24h

A. ANDERS - "El Gobierno chino respeta a los artistas", afirma la artista china Chu Lily, que ofrece un curso en la UIMP.

Es posible que hasta ahora no hubiese conciencia del poder de la cultura China, pero eso va a cambiar después de los Juegos Olímpicos". La artista china Chu Lily (Chechang-Loching, 1948) está convencida de que el espectáculo descomunal que su país ofreció al mundo en la ceremonia de inauguración le dará un impulso en la escena internacional.

Desde los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, la artista es una muestra de que el arte chino interesa: a su taller para aprender a pintar con tinta china se han apuntado el doble de alumnos que los 20 marcados como límite inicial.

Al comienzo de su clase, Chu Lily ofrece la primera sorpresa cuando muestra a la audiencia varias obras de arte con casi tres siglos de antigüedad. Sin perder la sonrisa, se felicita porque todos puedan ver esas joyas que tiene en sus manos "por casualidad". Más tarde explica cómo llegaron a su poder: "Cuando los emperadores morían, se hacían enterrar con sus obras de arte. Entonces, a veces, un campesino encuentra una de estas tumbas por casualidad y, en vez de avisar al Gobierno, va sacando las obras poco a poco y las vende en el mercado. Así las conseguí yo".

El espolio de sus tumbas no les habría hecho gracia a los emperadores chinos, pero algunos se ganaron el castigo, y no sólo por librar del disfrute de obras maestras a los vivos. Cuenta la artista que algunos de ellos marcaron todas las pinturas que poseían con el sello de su casa para certificar que eran suyas. "Rompían toda la composición y estropeaban la obra, pero es posible que si alguien le hubiese dicho algo al emperador, habría perdido su cabeza", dice, entre resignada y divertida.

Cómo ser noticia

Sobre la actual situación del arte en China, Chu Lily, que también es profesora de Artes Plásticas en la Universidad Chung Hua de Taiwan, se felicita porque se haya regresado a una senda que respeta la tradición milenaria y recuerda con disgusto las "exageraciones" del arte moderno: "Muchos pintores jóvenes desean que se les mencione y no escatiman esfuerzos para llegar a ser noticia, llegando su exhibicionismo al extremo de cortarse el último dedo de una mano en un mercadillo o poner su pene en el agujero de un pico de una determinada montaña".

Para Chu Lily, "las obras del arte chino moderno no pueden renunciar a la obligación de prolongar y continuar ininterrumpidamente lo realizado por los maestros de ayer". En su opinión, la única posibilidad para el desarrollo del arte chino consiste en buscar la innovación sin despegarse de la tradición. "Los intelectuales chinos", añade, "respetan y consideran muy importante el valor de la cultura tradicional y de unidad de raza".

La relación entre política y creación artística en China no inquieta a Chu Lily. El Gobierno de su país siempre ha sido generoso con ella y ella corresponde con halagos: "El Gobierno chino respeta a los artistas", asevera. Para sustentar su afirmación ofrece el ejemplo de una artista que en 1982 sacó la pistola de su padre en el Museo de Arte Contemporáneo de Pekín y disparó al techo de la sala donde exponía una de sus obras. "Debía ir a la cárcel por disparar allí, pero como formaba parte de una obra de arte, la dejaron libre", ejemplifica.