Martes, 12 de Agosto de 2008

España hace aguas

Retroceso: nuestros nadadores no reproducen su estado de forma en el Europeo

I. ROMO ·12/08/2008 - 21:34h

La nadadora española Mireia Belmonte compite en la prueba clasificatoria femenina de 200 metros de estilo libre. EFE/Julian Abram Wainwright

“La natación española necesita tiempo y una filosofía de mayor colaboración”. Estas palabras de Maurizio Coconi, director técnico de la natación española, pronunciadas antes de los Juegos, cobran ahora un significado mucho mayor a la vista de los pobres resultados conquistados hasta ahora por nuestros nadadores en Pekín. Otra frase del italiano, “espero más de cuatro finalistas en natación”, se antoja ahora imposible.

España va a abandonar estos Juegos con el séptimo puesto de Aschwin Wildeboer en los 100 metros espalda y con lo que pueda conseguir Erika Villaécija en los 800 libre, como balance final. Mireia Belmonte, la joya de la natación española, no ha estado a su altura en Pekín. Y no hay más.

Ayer se disputaron las eliminatorias de los 200 metros braza. La actuación de los españoles en esta prueba –cara y cruz pero siempre con cronos alejados de las semifinales– fue en cierto modo toda una metáfora del estado en el que se encuentra el nivel de este deporte en nuestro país. Melquiades Álvarez se clasificó en el puesto número 27 y Sergio García en el 34. El crono de Melquiades fue satisfactorio (2:12.59), el del barcelonés (2:14.30) no lo fue, pero en cualquier caso, ambos estuvieron fuera de combate en la lucha por clasificarse entre los 16 primeros.

España no funciona en el Cubo de Agua y la explicación no es fácil. Sergio García, recién concluida su eliminatoria, aún jadeando por el esfuerzo de los cuatro largos a braza, nos comenta que el nivel es espectacularmente alto. “Una cosa son los campeonatos de Europa y otra muy diferente es intentar trasladar esos resultados a nivel mundial. Las marcas en estos Juegos están siendo espectaculares, inalcanzables”.

El análisis de los resultados registrados hasta ahora por nuestra natación es desolador. Tan sólo Aschwin Wildeboer se salva de la sensación de bajo rendimiento. Sergio García, nadador de El Prat, afincado ahora en la Residencia Blume de Madrid, se atreve a analizar el rendimiento de sus compañeros. “La verdad es que Mireia no está al cien por cien y eso se ha visto. No está bien y no sé por qué”.

La última esperanza

Erika Villaécija es la última baza de la selección, una nadadora que ha caído resfriada, víctima de las tremendas combinaciones de aire acondicionado a gran potencia y el calor ambiental del exterior. “Lo de Erika ha sido una lástima –comenta Sergio–. Ha tenido muy mala suerte porque ella nunca se pone mala. Ha llegado a tener fiebre de 38,8 y lleva tres días en cama, en cuarentena en la Villa Olímpica. Aschwin también tiene anginas y le están tratando. Así no se puede rendir y espero que se recupere para el 800. La necesitamos”.

La impresión que deja la natación española es que es necesaria la puesta en marcha de un plan urgente, especialmente si se quiere construir un equipo sólido de cara a Madrid 2016. Existe una sensación de ausencia de un plan integrado, de falta de comunicación de modelos de éxito entre entrenadores. Lo dice hasta Coconi.

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