Martes, 12 de Agosto de 2008

Verano bajo manta

Bienvenido a Griegos, el pueblo más frío de España: en verano esta localidad turolense llega a bajar de cero grados

ANTONIO VILLARREAL ·12/08/2008 - 10:19h

 Imagine el lector pasar sus vacaciones en un lugar donde los aparatos de aire acondicionado no cuelgan de cada fachada y donde, a partir de las 20 horas, el cuerpo pide una capa más de abrigo. Es decir: veranear donde no parece verano sin salir de España.

Muchos pueblos y ciudades de España se atribuyen el honor de ser los lugares donde el verano es más fresco: la comarca catalana de la Cerdanya, la sierra de Navarra, la zona de Molina de Aragón (Guadalajara) o algunas localidades enmarcadas en el páramo de Castilla y León. Sin embargo, las estadísticas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) señalan el límite entre las provincias de Teruel y Guadalajara como la franja con la media de temperaturas mínimas más baja desde que comenzó el verano.

La temperatura media es de 5,9º, casi la misma que en el interior de una nevera doméstica

Dentro de esta zona se halla el pintoresco pueblo de Griegos (Teruel). Situado en una falda de la Sierra de Albarracín y a 1.604 metros sobre el nivel del mar, es el segundo pueblo más alto de España, después del también turolense Valdelinares.

En Griegos, en el primer mes de este verano, el termómetro bajó en cuatro ocasiones de cero grados. El 28 de junio (justo un día antes de que España ganara la final de la Eurocopa) la estación meteorológica de los alrededores registró una máxima de 29º y una mínima de 0,7º.

La temperatura de Griegos registra diferencias de hasta 20 grados con respecto al mercurio de ciudades como Sevilla y Córdoba. La media en los meses transcurridos de 2008 en esta zona de la sierra de Teruel es de 5,9º, aproximadamente la misma temperatura a la que está el interior de una nevera doméstica. Pero que no se asusten los visitantes potenciales. En julio y agosto, las temperaturas durante el día aumentan hasta los 25º, aunque de noche siguen marcando alrededor de 10º.

Turismo ‘de chaqueta'

La mayoría de los habitantes de Griegos reparten sus quehaceres entre la agricultura y la ganadería. Esther, que trabaja como secretaria del Ayuntamiento, comparte la opinión generalizada de sus vecinos del pueblo: "De día se está bastante bien, pero al caer la tarde, ya no se puede estar sin una chaquetica". También reconoce que el turismo "funciona mejor en verano".

"Para el 15 de agosto íbamos con plumas, y para el 22, con jerséis de cuello vuelto"

Y eso que podría parecer lo contrario, ya que cerca de aquí, en el paraje de la Muela de San Juan, el consistorio de Griegos ha construido unas pistas de esquí de fondo "con un restaurante que en verano abre a diario y está funcionando bastante bien", cuenta Esther. La mujer tiene claro que, para este mes de agosto, no cambia por nada el frescor de su tierra. "La próxima semana me pillo las vacaciones, pero me quedo aquí. A mí el calor me atemoriza", confiesa.

En el hostal encontramos a Ana López, para la que el verano en la localidad está resultando "bastante pacífico" en cuanto al número de visitantes, entre los que incluye a los grieguenses que viven fuera y suelen volver exclusivamente en estas fechas. "Debe de ser la crisis", concluye.

En cuanto a la temperatura, a Ana este verano le está resultando "especialmente caluroso, aunque por la noche refresque". Todo lo contrario que en años anteriores, cuando "para el 15 de agosto íbamos con plumas, y para el 22, con jerséis de cuello vuelto". Al igual que a Esther, Ana se queda con el clima de montaña y con que haga "más fresquillo que calorcillo", aunque no se decanta entre el invierno y el verano, ya que "como ahora tampoco nieva mucho, está siendo todo el año bastante uniforme y raro".

Jaime, que vive en Griegos de forma permanente desde hace seis años, piensa en cambio: "Con la memoria meteorológica siempre es lo mismo, hacen unos cuantos días de calor y ya piensas que es más caluroso, pero yo lo veo más o menos igual de fresco". La memoria le trae recuerdos fríos de los veranos del pueblo: "Recuerdo que siempre dormíamos en la casa vieja de mis abuelos con una manta, y que para finales de agosto encendían la estufa de leña".

Precios bajos

La sorpresa por la temperatura nocturna es al parecer un lugar común entre los turistas que arriban a Griegos. "A la gente que viene de Valencia, de Barcelona, de Madrid, siempre les llama la atención lo rico del clima. En realidad es un contraste bastante grande para los de aquí también, frente a la crudeza del invierno", dice Jaime.

Con una rebeca bajo el brazo, el turista podrá visitar la iglesia de San Pedro (siglo XVI) y la ermita de San Roque (siglo XVII)

Así, pertrechado de una rebeca bajo el brazo, el turista podrá visitar la iglesia de San Pedro (siglo XVI) y la ermita de San Roque (siglo XVII). Pero, sobre todo, disfrutará de los paisajes y el privilegiado entorno natural, gracias a eso que se ha dado en llamar ecoturismo. Por las inmediaciones de Griegos trascurren multitud de vías para practicar el senderismo, incluidas algunas rutas balizadas de Gran Recorrido, como el GR10, que discurre a través de 205 kilómetros entre Abejuela (en el límite con Valencia) y la cercana Orihuela del Tremedal; y forma parte a su vez del macrosendero europeo E7, que une el Mar Negro (en Rumanía) con Lisboa.

Hay que resaltar que los precios del alojamiento, al igual que el termómetro, son razonablemente más bajos que en cualquier ubicación costera. Por un precio de entre 17 y 25 euros por noche, uno puede buscar abrigo en alguno de los dos hostales de Griegos (el Hostal Muela de San Juan y la Casa María Victoria). O, si lo prefiere, también puede alquilar una casa en alguno de los pueblos más cercanos: Albarracín, Bronchales (imprescindible probar su queso de oveja) u Orihuela del Tremedal.

La gastronomía también merece un capítulo aparte. No hay que perderse la caldereta de cordero y unas migas, especialidades culinarias de la región junto con las llamadas sopas tostadas (una tortilla de pan y patata). También vale la pena acercarse a La Colocha, el restaurante que el Ayuntamiento ha levantado junto a las pistas de esquí, a una altitud de 1.800 metros. El lugar ofrece a los visitantes una mezcla de cocina tradicional e innovadora, siempre a base de alimentos de la tierra: oreja crujiente de cerdo, quesos de Albarracín o foie mid-cuit.

La "gran paella"

Juan Manuel Belinchón es el alcalde que junto a cuatro concejales rige los destinos de los 91 varones y 53 mujeres de Griegos. Afable y cercano, anima a quien se interesa por su pueblo a conocer sus fastos: la "gran paella gigante" que preparan cada año por San Pedro o los encierros en los que los toros son guiados por la montaña y tras los cuales "las orquestas amenizan veladas hasta casi entrado el día".

Aunque las fiestas patronales de la Malena (en honor a Santa María Magdalena, a finales de julio) ya han pasado, Griegos posee un patrimonio no caduco en la riqueza natural de sus alrededores. Desde los bosques de pinos a los pastos o las dehesas, la región esconde tesoros. Y no hablamos sólo de la necrópolis celtíbera de El Cuarto; el cercano nacimiento del río Tajo en la localidad de Frías de Albarracín; o la sucesión de trincheras de la Guerra Civil. Según la leyenda que circula desde tiempos de la ocupación musulmana, existe en el lugar un toro hecho de oro que permanece desde entonces enterrado en los alrededores de una gran y fastuosa ciudad, edificada en lo que actualmente es Griegos ¿Aparecerá algún día?

Las Celadas de Griegos, el campo de dolinas (formaciones geológicas) más extenso de Aragón, muestra desde cualquier mirador cercano una gran cantidad de gigantescas simas. El interés geológico de la comarca radica también en la gran cantidad de fósiles de sus montañas, testimonio de cuando el mar cubría esta tierra en el jurásico.
Miles de años más tarde, el agua salada está a cientos de kilómetros y emergen para el turista los encantos de los Montes Universales, una refrescante alternativa en la que refugiarse del estío español. Y es que, en un país donde la temperatura aumenta medio grado cada diez años, es una suerte saber que Teruel existe.