Lunes, 11 de Agosto de 2008

Paul Newman: última escena

El actor, enfermo de cáncer, apura en casa sus últimas semanas de vida

MIGUEL A. ORTEGA ·11/08/2008 - 19:17h

El escritor A. E. Hotchner lo confirmó el pasado mes de junio: Paul Newman llevaba más de un año peleando contra un cáncer de pulmón. La noticia no hizo sino confirmar los insistentes rumores sobre la salud del actor, cada vez más desmejorado a ojos vista. Hasta ese momento, sin embargo, el representante de Newman no hacía otra cosa que desmentir esa especie: "no es verdad", contestaba, escueto, Toni Howard. 

Fue precisamente en un acto benéfico contra el cáncer infantil cuando se dispararon las alarmas, al ser fotografiado junto a su esposa, Joanne Woodward, con visibles muestras de desmejoría. Newman, de 83 años, fumador empedernido y uno de los rostros más carismáticos de la historia del cine, es además "un luchador", en palabras de su amigo Hotchner, y lleva a rajatabla su tratamiento, pero todo apunta a que el protagonista de Dos hombres y un destino (1969) apura ya los últimos golpes contra una enfermedad que, a pesar de lo generalizado de su afección, continúa siendo tabú en según qué ambientes y circunstancias.

En el caso de Newman, sin embargo, ya no hay trampa ni cartón ni motivos por los que seguir ocultándolo: al parecer, los médicos que le atienden en un hospital de Nueva York han perdido la esperanza de que su paciente resista algo más que unas semanas. Alguien muy cercano al actor confirmó al rotativo británico Daily Mail el deseo de Newman de morir en casa, en compañía de todos los que a lo largo de estos meses tampoco han dejado de cuidarle.

Dicen las informaciones aparecidas en los últimos tiempos que el actor se parapetaba tras sus gafas de sol, que apenas dejaba ver los ojos azulísimos que le consagraron como uno de los iconos eróticos del siglo XX, y que daban a la vez la medida de uno de los talentos más solventes de la industria norteamericana: de La gata sobre el tejado de zinc (1958), junto a una Elisabeth Taylor en la plenitud de su belleza, a El golpe (1973), repitiendo tándem con otro de los 'guapos oficiales' de Hollywood, Robet Redford; de El buscavidas (1961) a Camino de perdición (2002); de Veredicto final (1982) a El color del dinero, que le valdría el Oscar al mejor actor en 1986, un año después de que recibiese el Oscar honorífico por sus "múltiples y memorables interpretaciones en pantalla".

Paul Newman se retiró de la interpretación el pasado año. "No estoy ya en condiciones de trabajar al nivel que me gustaría", confesó. "Empiezas a perder memoria, confianza, inventiva... He actuado durante cincuenta años. Ya es suficiente".