Lunes, 11 de Agosto de 2008

La sexta extinción

El hombre, con un consumo excesivo de recursos, podría provocar un declive de la biodiversidad

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·11/08/2008 - 22:51h

. - Sapo dorado (Bufo periglenes). Habitaba en Monteverde (Costa Rica) y se considera extinto desde 1989.

La Tierra ya ha sufrido cinco grandes extinciones de especies a lo largo de sus más de 4.570 millones de años y la sexta podría estar cerca. No se trata de una nueva película de los estudios de Hollywood, sino de avisos reales que está dando la naturaleza, tal como ponen de relieve seis investigaciones que ha publicado en su último número la revista PNAS. Sobre la causa de la pérdida de la biodiversidad, todos los trabajos apuntan en la misma dirección: el Homo sapiens. Pese a su epíteto, y vistos sus efectos devastadores sobre el resto de las especies, la sabiduría del ser humano está en cuestión. Anthony Barnosky, de la Universidad de California (EEUU), ha comparado la mayor extinción planetaria, registrada durante la actual era Cuaternaria, hace entre 55 millones y 7 millones de años, con las señales actuales. La causa de la gran desaparición de megafauna (animales de más de 44 kilos) fue un cambio en los flujos energéticos en el ecosistema global.

Competencia mortal

En la actualidad, a medida que el hombre incrementa su consumo de recursos, disminuye la disponibilidad para el resto de seres vivos. La competencia es mortal. La quinta extinción fue desigual a lo largo y ancho del planeta, ya que afectó al 88% de los grandes mamíferos de Australia, al 83% de Suramérica, al 72% de Norteamérica, al 35% de Europa y al 21% de África. Y en el mismo sentido ocurre en la actualidad, con impactos desiguales en ecosistemas y regiones.

Un factor importante en los impactos ambientales es el crecimiento de la población mundial, que lleva aparejado un incremento en el consumo de energía. La población mundial sobrepasa los 6.700 millones y en 2050 se espera llegar a los 9.300 millones. "Hemos reducido la biodiversidad desde que abundamos en el planeta", apunta Barnosky. Desde la Revolución Industrial, que aumentó exponencialmente la capacidad de consumo humano, más de la mitad de la gran fauna se ha extinguido o se encuentra en peligro, y la cuarta parte de las 4.629 especies de mamíferos conocidos están en situación crítica. Así, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza publicó ayer la lista roja de los cetáceos, que sitúa a la cuarta parte de estas especies en alguna categoría de peligro.

La situación de la biodiversidad en los próximos 10 millones de años estará determinada por las actuaciones realizadas por el hombre en los próximos 50 a 100 años, según Paul Ekrlich y Robert Pringle, de la Universidad de Stanford. El comienzo de las actividades humanas no ha sido nada prometedor: "El narcisismo y la presunción de inmortalidad hacen que maltratemos los ecosistemas que nos proporcionan la vida, sin que nos importen las consecuencias", afirman los investigadores.

Entre los impactos humanos destacan el aumento de la toxicidad de los ecosistemas por la agricultura (fertilizantes, plaguicidas) y la combustión de energía, la fragmentación de hábitats, y la devastación de reservas pesqueras. Los autores creen que es una temeridad pensar que el crecimiento económico es independiente de la salud ambiental.

Por su parte, David Wake y Vance Vredenburg, de la Universidad de California, sostienen que tras las cinco extinciones masivas del planeta, la sexta "está en camino".

La particularidad de esta última es que está afectando especialmente a los anfibios, un grupo que ha sobrevivido a las últimas cuatro grandes extinciones. Hoy más de la tercera parte de las 6.300 especies de anfibios se encuentra en peligro. Además del cambio climático y la destrucción de su hábitat, la desaparición de anfibios tiene su origen en un hongo, el denominado Batrachochytrium dendrobatidis, que provoca la quitridiomicosis. Esta enfermedad apareció de forma simultánea en Costa Rica y Australia, y ha causado descensos del 80% en las especies de anfibios.

Océanos

La huella humana está provocando "consecuencias evolutivas y ecológicas desconocidas" en los océanos. Sobrepesca, destrucción de hábitats, introducción de especies, acidificación, calentamiento y aumento de toxinas y nutrientes (vertidos), todos achacables a las actividades humanas, están transformando los océanos y alterando la cadena alimentaria.

Jeremy Jackson, de la Universidad de California, apunta que la humanidad se ha congregado en la costa desde sus inicios pero los efectos acumulativos de la explotación están apareciendo ahora: los corales se han reducido entre un 50% y 93% y sus poblaciones de peces en un 90%; los manglares han decrecido del 67% al 91%; y las reservas de peces y tiburones han caído entre un 50%-99%. Y los grandes ríos del planeta, Amazonas, Yangstzé y Mississippi, transportan gran cantidad de basura y fertilizantes. Jackson propone reducir la sobreexplotación pesquera y parar los vertidos y la contaminación costera.

Islas

Las aves son las grandes perdedoras en las invasiones de especies en las islas, mientras que las plantas han sabido hacer frente mejor a la introducción de especies exóticas. En Nueva Zelanda, por ejemplo, de las 91 especies de aves autóctonas, 38 han desaparecido, frente a sólo tres de las más de 2.000 plantas autóctonas.

Dov Sax y Steven Gaines, de la Universidad de California, estiman que los predadores son responsables del 30% de las extinciones de vertebrados. Junto con otros factores como la destrucción de hábitats y la contaminación, se alcanza el 98% de la extinción. Durante los últimos 500 años, el hombre ha contribuido a la desaparición de miles de especies de aves que vivían en islas, bien por la caza o la introducción de especies exóticas, bien por la llegada de enfermedades. Los autores calculan que cada año desaparecen entre 27.000 y 13.500 especies de las cinco a diez millones existentes.

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