Lunes, 11 de Agosto de 2008

Rusia pone en peligro el grifo del crudo a la UE

Europa no tiene alternativas energéticas frente al Kremlin

A. M. VÉLEZ ·11/08/2008 - 20:05h

El oleoducto BTC, segundo mayor del mundo, suministra un 6% del crudo europeo. AP

La ofensiva de Rusia sobre Georgia es otra vuelta de tuerca en el pulso energético entre el Kremlin y la UE. Aunque los analistas creen que es improbable de momento, ya se habla de la posibilidad de que los combates en Osetia del Sur dañen el oleoducto Bakú-Tblisi-Ceyhan (BTC), que trae crudo desde Azerbayán hasta Turquía vía Georgia.

Esta infraestructura (controlada por la petrolera británica BP) ya lleva inutilizada casi una semana por un incendio en Turquía, tras un ataque de independentistas kurdos. Azerbayán está utilizando el ferrocarril para llevar parte del crudo hasta el Mediterráneo, aunque el bombeo es inferior a lo habitual. El BTC tiene capacidad para suministrar el 6% del consumo europeo de crudo y, lo que es más importante, es el único oleoducto que trae petróleo desde el Caspio hasta Europa sin pasar por Rusia.

El impacto de este incidente en la cotización del crudo ha sido nulo. De momento, pesa más la posible ralentización de la economía mundial (y, por tanto, de la demanda), que está tirando a la baja de los precios tras meses de récords.

En todo caso, estos incidentes reflejan la fragilidad del Cáucaso como zona de paso alternativa para la energía que llega a Europa y la dependencia de Occidente respecto a Rusia.

La UE sólo produce el 20% del petróleo que consume. Rusia, en cambio, acumula la mitad de las reservas del continente. De los 14 millones de barriles diarios que importa la UE, los países de la antigua Unión Soviética (mayoritariamente, Rusia) proporcionan casi la mitad, el 48%.

En el caso del gas, Rusia es el principal proveedor de la UE, con el 25% del total. No lo es en España, cuyo gran suministrador es Argelia (33%). Pero sí en otros catorce países europeos, incluyendo a algunos tan significativos como Alemania e Italia.

Relación con China

Con esos mercados asegurados, Rusia ha priorizado su relación energética con China, un socio con un apetito voraz que le permitiría explotar sus ricos y remotos yacimientos en Siberia. Allí está el 13,5% de las reservas rusas de petróleo y el 19% de las de gas. Pero la región, muy despoblada y con enormes desigualdades (con el consiguiente riesgo de conflictos), necesita de fuertes inversiones.

La muestra más evidente de lo que es capaz de hacer el Kremlin en materia energética la dio en enero de 2006, cuando la estatal Gazprom (entonces, con el actual presidente ruso, Dimitri Medvédev, como vicepresidente) cortó el suministro de gas natural a Ucrania, amenazando el aprovisionamiento de varios países europeos.