Lunes, 11 de Agosto de 2008

Triunfar a la sombra de Gasol

Subcampeona de Europa, la selección femenina de baloncesto enmienda su fallido debut y aspira a consolidarse entre las cinco mejores del mundo

NOELIA ROMÁN ·11/08/2008 - 16:52h

EFE - El seleccionador español Evaristo Pérez habla con la jugadora Amaya Valdemoro en un momento del partido contra Nueva Zelanda.

Vivir a la sombra de una estrella nunca ha sido fácil, ya se sabe; hay que ser astuto y manejarse bien para lograr distinguirse entre los focos que sólo apuntan al éxito. Eso, sin embargo, es lo que han sabido hacer las chicas que entrena Evaristo Pérez: aprovechar el tirón de Gasol, Navarro, Calderón y compañía, los chicos de oro que han revolucionado el baloncesto español, para trazar su propio camino y reclamar su parcela de atención. Amenazadas por su accidentado debut olímpico, una imprevista derrota ante China, las jugadoras de Evaristo Pérez han tomado aire con una victoria reparadora. Un contundente y necesario triunfo (85-62) ante Nueva Zelanda, justo antes de medirse a la República Checa (5:15, madrugada del miércoles), campeona europea en 2005, rival asequible en los últimos tiempos -los tres últimos enfrentamientos se han saldado con victoria española-. "Este equipo admite cualquier sacrificio para rendir al máximo", destaca el seleccionador.


"Esto no es un regalo porque aquí no se viene a aprender sino a disputar y a competir"

Siguiendo la estela de Amaya Valdemoro, algo así como la réplica femenina de Pau, las jugadoras españolas han explorado nuevos horizontes y cruzado fronteras hasta redefinir el estatus de la selección. El grupo que hoy dirige Evaristo Pérez poco tiene que ver con aquel equipo que acudía a las grandes competiciones internacionales sin más aspiraciones que la de ganar algún partido en la fase preliminar y regresar a casa habiendo dejado una imagen honrosa. El de ahora, subcampeón de Europa, está compuesto por jugadoras que se han hecho con un nombre en el panorama internacional, que han ganado títulos con sus clubes, que han sido fichadas a golpe de talonario para enriquecer otras ligas. Y eso se nota.

"Aquí se viene a competir" 

"Éste es un equipo con talento y muy competitivo", constata el seleccionador. "Pero también joven y, por tanto, irregular. Así que sabemos que tenemos que estrujarnos al máximo e hilar muy fino para poder rendir", prosigue Evaristo Pérez, siempre en primera persona del plural, femenino. El técnico sabe bien por qué lo dice: en el reciente torneo de Moscú, España fue capaz de derrotar con holgura a dos potencias como Rusia y la propia República Checa y caer ante Israel, un equipo menor. Una cuestión de concentración, no sólo atribuible a las jóvenes que, según el seleccionador, han justificado en la cancha su presencia en la cita olímpica. "Esto no es un regalo porque aquí no se viene a aprender sino a disputar y a competir", expone Evaristo Pérez. "Al margen de su calidad, estas jugadoras aportan frescura y entusiasmo, son muy valientes, tienen mucho desparpajo y no especulan; eso me gusta", abunda el seleccionador, en alusión a Alba Torrens, Tamara Abalde y Laura Nicholls, con 19 años, las tres niñas del equipo.

"Se trata de armar un bloque que funcione, aunque eso suponga dejar fuera muchas jugadoras que merecerían estar en esta selección"

 

Su presencia en Pekín y la ausencia de jugadoras como Marta Fernández le ha supuesto a Evaristo Pérez escuchar más de una crítica. Pero, avalado por los resultados, el seleccionador ha hecho oídos sordos y ha trazado su plan: ha estructurado el equipo en torno a las ocho jugadoras que llevaron a España hasta la medalla de plata en el pasado Europeo de Italia. "Ellas constituyen la columna vertebral, que he reforzado con jugadoras específicas que las podían complementar", razona el seleccionador. "Se trata de armar un bloque que funcione, aunque eso suponga dejar fuera muchas jugadoras que merecerían estar en esta selección", añade.

En Europa, lo demostró en Italia, este bloque ha funcionado: ha ido escalando posiciones (en el anterior Europeo había logrado el bronce) hasta situarse justo detrás de Rusia. Las expectativas abarcan ahora las citas de rango mayor. "A nivel europeo ya estamos consolidadas", afirma Valdemoro, "pero en Mundiales y Juegos siempre rondamos el sexto, séptimo puesto. Estaría bien consolidarnos entre los cinco primeros del mundo". "Creo que ahí podríamos estar perfectamente", interviene Lucila Pascua. "Sólo tenemos que hacer nuestro trabajo y forzar que otras selecciones pinchen", añade.

Para ello, para superar el sexto puesto de Atenas, España no quiere ver ni en pintura a dos selecciones: Australia y Rusia. Topar con ellas en los cruces de cuartos supondría una prueba mayor: Australia es la actual campeona del mundo; Rusia, la de Europa. Eso, por no hablar de Estados Unidos que, en los Juegos, suele comer a parte. "Llegar a semifinales sería un exitazo", afirma Pascua. "Entre Australia y Estados Unidos, yo no sabría decir quién es la favorita", apunta el seleccionador. "Ambas están muy igualadas y, medio peldaño por abajo, aparece Rusia. Después, estamos el resto", abunda Evaristo Pérez. Distinguirse de ese resto es la aspiración de las españolas, que ya aguardan, con optimismo, a las checas.

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