Domingo, 10 de Agosto de 2008

Bolivia vota con temor a que la violencia estalle en el recuento

La confusión sobre qué reglas guiarán el recuento puede hacer que todos cuestionen el resultado 

FEDERICO PEÑA ·10/08/2008 - 22:42h

Con el temor a que se encienda la mecha de la violencia como telón de fondo, cuatro millones de bolivianos acudieron ayer a las urnas para dar su veredicto sobre la gestión del presidente Evo Morales y ocho prefectos (gobernadores), seis de ellos de la oposición.

La papeleta nacional –que pide un Sí o un No a si se avala “la continuidad del proceso de cambio” instaurado por el presidente– habla abiertamente sobre dos modelos regionales, sociales y étnicos enfrentados. La convocatoria permitirá tener una fotografía de la geografía del poder en Bolivia.

Morales se mostró ayer confiado en que aprobará el “examen del pueblo”. El presidente espera que el resultado obligue a la “reconciliación” de los bolivianos y propicie “un reencuentro de las autoridades”. Al emitir su voto, Morales convocó a una participación que “redefina el escenario político” del país. Arropado por su alta popularidad, el mandatario aseveró que la jornada electoral es una bisagra para acabar con el “neoliberalismo” y desvelar la careta de los “dictadores civiles”.

Para el vicepresidente Álvaro García Linera, más que polarizar o acercar a las dos Bolivias, “lo que hace el referéndum es sincerar la geografía política del país, la correlación de fuerzas”. En una entrevista otorgada al diario argentino Clarín, el vicepresidente considera que después de que “hable el soberano”, en referencia al pueblo, se abrirán instancias de “diálogo” bajo un nuevo escenario.

Tumbar al Gobierno

En la acera opositora, el ex presidente y líder de la alianza opositora Poder Democrático y Social (PODEMOS), Jorge Quiroga, repitió que votar por Morales significa apoyar al venezolano Hugo Chávez y al régimen iraní. Acostumbrado a tildar de “dictador” y de autoritario al presidente, Quiroga no hizo mención a la encendida provocación militar lanzada recientemente por el alcalde de Santa Cruz de la Sierra, Percy Fernández. Flanqueado por los principales referentes de la Media Luna opositora que desafía a Morales, Fernández llamó al Ejército a tumbar al Gobierno. “Este Gobierno no aprendió a gobernar; por eso, pido a las Fuerzas Armadas tumbar al presidente de la República”.

Las encuestas coinciden en que Morales será ratificado, al igual que los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni y Tarija. La votación será una manera para Gobierno y oposición de medir el apoyo popular con el que cuentan antes de radicalizar o moderar sus estrategias, sobre todo de cara a la convocatoria futura de otra consulta para aprobar la controvertida propuesta de nueva Constitución.

Filemón Escobar, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) y mentor político de Morales hasta que lo abandonó en 2005, confía en una salida negociada entre las dos corrientes. “No puede haber Bolivia sin Oriente y sin Occidente”, señaló Escobar en una entrevista a Crítica de la Argentina. La salida a este laberinto, opina Escobar, es negociar. “Cuando se produce un empate, hay que negociar”. El lunes, con los números en la mano, todos deberían hacerlo, añadió.

Pero tener los números en la mano puede convertirse en una pesadilla. El temor predominante es que la falta de claridad en torno a las reglas de juego sean la mecha que encienda el fuego cuando comience el recuento.

El Gobierno no acepta que la Comisión Nacional Electoral (CNE) haya modificado los porcentajes que la Ley del Revocatorio establecía para renover en el cargo a los gobernadores. Insiste en que sólo el Parlamento puede cambiar la ley. Queda por ver si aceptará cómo válido el escrutinio de la CNE.

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