Sábado, 9 de Agosto de 2008

Moscú bombardea zonas dentro de Georgia

Ambas partes se acusan de haber comenzado el conflicto // Rusia no ha respondido a la oferta de un alto el fuego // EEUU, la UE y la OSCE mandan enviados a Tiflis para mediar 

PÚBLICO ·09/08/2008 - 23:45h

El conflicto que enfrenta a Rusia y Georgia amenaza con degenerar en una guerra en toda regla ante la estupefacción de la comunidad internacional, empeñada en buscar una solución diplomática a la crisis.

Un día después de invadir Osetia del Sur, la región separatista de Georgia, las fuerzas armadas rusas lanzaron ayer ataques sobre varios enclaves dentro del país vecino. Aunque los objetivos eran en su mayoría militares, las bombas también mataron a varios civiles. Según cálculos de la agencia Reuters, el conflicto ya se ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, la gran mayoría de ellas civiles.

Ambas partes se acusaron ayer de haber comenzado las agresiones y de perseguir una limpieza étnica. El jueves, el Ejército georgiano había bombardeado Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur, la mayoría de cuya población no se siente parte de Georgia, para posteriormente tomarla al asalto. En el ataque murieron soldados rusos que están en Osetia del Sur como miembros de fuerzas de paz. Moscú reaccionó al mandar a los tanques a Tsjinvali.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, que se trasladó ayer a Osetia del Norte, culpó a Georgia de los muertos que hubo en el ataque a Tsjinvali. “La agresión provocó numerosas víctimas entre la población civil, lo que desembocó de hecho en una auténtica catástrofe humana”, dijo. Exigió a Georgia un “cese inmediato de la agresión contra Osetia del Sur” y de las “violaciones de los acuerdos anteriores de paz y alto el fuego”.

El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, pidió a Moscú un alto el fuego. “Rusia ha comenzado una invasión militar masiva de Georgia”, dijo en la capital Tiflis. Volvió a pedir auxilio por parte de sus aliados en Occidente, sobre todo EEUU. “La gente debería despertarse y ver qué está pasando en medio del verano y de los Juegos Olímpicos”, dijo Saakashvili, un firme aliado de Washington en esta zona del mundo.

Estallido a fuego lento 

El estallido de este conflicto entre Georgia y una Osetia del Sur protegida por Rusia aunque lleva años cocinándose, ha cogido a la comunidad internacional por sorpresa. Muchos gobiernos instaron ayer a la calma y a que las dos partes abandonaran las armas. El presidente de EEUU, George Bush, por su parte, fue muy crítico con Moscú. “Estos
ataques se dirigen a regiones de Georgia muy lejos de la zona de conflicto en Osetia del Sur. Es una escalada peligrosa del conflicto”, declaró en Pekín.

Una delegación compuesta por representantes de EEUU, la UE y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) salió ayer hacía Tiflis para mediar en el conflicto. La OTAN desmintió una información previa que aseguraba que iba a formar parte de la delegación.

La Alianza Atlántica ha señalado que Georgia algún día podrá aspirar a ser miembro, aunque no ha dado una fecha. Aun así, el Gobierno ruso está muy molesto con una posible ampliación de la OTAN que llega a sus propias fronteras en el Cáucaso.

Georgia tiene una situación estratégicamente vital, porque alberga un importante oleoducto que suministra su puerto en el Mar Negro. Según la versión de Tiflis, las fuerzas rusas trataron ayer de bombardear estas instalaciones, pero fallaron el intento.

Mientras seguían los combates en Osetia del Sur, se abrió otro frente en Abjasia, la otra región separatista, donde tropas locales atacaron a contingentes georgianos. Los expertos advierten de que el conflicto en Georgia puede tener consecuencias nefastas en la región del Cáucaso, cuya enrevesada mezcla étnica presenta un auténtico polvorín.

“La región puede convertirse en los Balcanes del siglo XXI”, comentó Nicu Popescu, del European Council on Foreign Relations en Londres. Popescu critica a la UE por no haber prestado la debida atención a este viejo conflicto en los últimos años.

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