Sábado, 9 de Agosto de 2008

Como pez en el agua

Phelps es un animal acuático que en seco se suele caracterizar por movimientos muy torpes. El hombre que sueña con las ocho medallas de oro es un prodigio de la anatomía, capaz de flexionar hacia abajo los pies quince grados más que el promedio de los demás nadadores

IGNACIO ROMO ·09/08/2008 - 09:08h


 

Es el gran protagonista. Desde su llegada al Cubo de Agua de Pekín, hace dos días, Michael Phelps, la barracuda de Baltimore, el hombre-pez, el muchacho que no deja de soñar con ocho oros olímpicos encadenados, se ha convertido en el símbolo viviente de estos Juegos que van a nacer entre la ilusión y la contaminación.

Michael Phelps es un hombre con una misión en Pekín. Debe ganar ocho medallas de oro: 200 metros libre, 100 y 200 metros mariposa, 200 y 400 metros estilos y las tres pruebas de relevos (4x100, 4x200 y 4x100 estilos) con el equipo de los Estados Unidos. ¿Podrá lograrlo? Ayer se manifestaban acerca del reto de Phelps dos gigantes de la historia de la natación: Mark Spitz e Ian Thorpe.

Sí y no. Esas fueron las respuestas. Spitz cree que Phelps batirá su récord (siete oros olímpicos en Munich'72) y además quiere que lo haga. Por el contrario, el australiano, un hombre que parece ir enquistándose en su mundo tras su retirada, ha declarado que no. El caso de Thorpe es el opuesto a Spitz. Ni lo cree ni lo quiere.

¿Qué es lo que convierte a Phelps en un supernadador? Ante esta pregunta, los investigadores en Fisiología Deportiva no dudan un instante y afirman: su anatomía. Los expertos no han dejado de estudiar jamás las peculiaridades de su cuerpo, tanto desde el punto de vista anatómico (la arquitectura de su cuerpo) como fisiológico (el funcionamiento de su organismo cuando trabaja a pleno rendimiento) desde que se destapara como una megaestrella en los Mundiales de Barcelona, en 2003, cuando fue el primer nadador que lograba batir dos récords mundiales en el mismo día en menos de dos horas. En total logró cinco récords mundiales. Era la expresión de un talento natural, un atleta precoz increíblemente versátil.

Pero el secreto del de Baltimore está en su tronco: su tórax longilíneo y su abdomen inacabable, que le hace dar siempre una falsa impresión de llevar el bañador caído. Por el contrario, sus piernas son cortas en proporción. Y los entrenadores de natación afirman que el secreto de la flotabilidad está en que las piernas no sean largas. ¿Por qué? Porque las piernas de un nadador poseen muy poca grasa y esa mayor densidad de la masa magra (huesos, músculos y tendones) les hace hundirse.

Además, su envergadura (medida con los brazos estirados desde las puntas de los dedos de una mano hasta las de los dedos de la otra) es ocho centímetros superior a su talla, cuando en general, ambas mediciones son iguales.

Las extremidades son otro de los grandes atributos de Phelps: sus manos y sus pies son de un tamaño descomunal, mayores de lo que le correspondería por su talla. El hombre de los ocho oros calza un 47, sus pies son aletas naturales y son ellas las que le sitúan por encima del resto.

Los nadadores que se han entrenado al lado de Phelps destacan, además, su hiperflexibilidad. Sus pies se flexionan hacia abajo 15 grados más que el promedio de los demás nadadores, hasta situarse en la recta que marca la tibia. Además, aunque él alardea de que casi nunca hace pesas, su musculatura es potente: desplazar agua es un ejercicio casi perfecto de fortalecimiento.

"Muy torpe en seco"

Los que han visto entrenarse al nadador que promete triunfar en Pekín dicen que es "muy torpe en seco", como si se tratara de un auténtico animal acuático fuera de su medio. Hace años hacía footing para potenciar su fondo físico. Pero hubo de dejarlo: se caía con frecuencia y los tropezones eran constantes. Está claro que está diseñado para desenvolverse en el agua.

El control de la técnica es el otro de sus secretos. Posee un gran dominio de la técnica ondulatoria que practican los nadadores bajo el agua en los virajes. Su excelencia como mariposista le permite llevar a cabo batidas de piernas al tiempo que mantiene los brazos hacia adelante y junta las manos en la posición más hidrodinámica.

Y la última de las grandes cualidades de Phelps es su impresionante capacidad de recuperación. Sólo ella explica que sea capaz de nadar una veintena de pruebas en siete días. En una ocasión, nada más finalizar uno de sus duelos con Ian Crocker en los 100 metros mariposa, los fisiólogos del equipo estadounidense le extrajeron una gota de sangre tras un pequeño pinchazo en la oreja (la práctica habitual para medir los niveles de ácido láctico en la sangre, el medidor de fatiga muscular).

Los médicos no daban crédito. En lugar de presentar los habituales 15 milimoles de ácido láctico después de un esfuerzo máximo, la sangre de Phelps mostraba pocos rastros de fatiga muscular. La medición era de 5 milimoles.

Michael inicia hoy su obra

A partir de este mediodía (12.30 horas)

Cuarta serie eliminatoria de los 400 metros estilos. La prueba que todo el mundo desea presenciar hoy en Pekín. El hombre-pez se lanza al agua en busca de la gloria olímpica, una obra fragmentada en ocho episodios y en un total de 20 actuaciones. Phelps nada hoy (12,30, hora española) en busca de su primera final.

Michael es el propietario del récord mundial en los 400 estilos con sus recientes 4:05.25 de los Olympic Trials de junio. Sin embargo, en estilos su rival más duro será su compañero, precisamente el hombre que le ayudó a volar en los Trials con su amenaza. Es Ryan Lochte y ha nadado los 400 estilos en 4:06.08, un crono que poco envidia al de Phelps. El tercer candidato es uno de los supervivientes de la potente escuela húngara. Es Laszlo Cseh y ha marcado 4:07.56.

Hoy también inaugura su actuación Grant Hackett, la gran figura de la natación australiana. El ‘rey del fondo' se lanza a la piscina a las 13,28 para nadar los 400 libre. Hackett , que es asmático, partirá con la incógnita de si la cargada atmósfera afectará a su aparato respiratorio. Está acreditado con el mejor crono de los participantes (3:43.15) pero sólo 38 centésimas por delante del estadounidense Larsen Jensen.

En los 400 estilos femeninos partirá Mireia Belmonte. La barcelonesa, acreditada con 4:39.09, tendrá muy difícil el acceso a la final. Sólo se ganarán el pase los ocho mejores tiempos y Mireia posee la 16ª mejor marca. La jornada la cerrarán las eliminatorias de 100 braza (con el estadounidense Brendan Hansen y con el relevo corto femenino en el que una sorprendente Holanda está inscrita con mejor crono que Australia y Estados Unidos.