Viernes, 8 de Agosto de 2008

Con ustedes, el ‘new team’

Renovación: Estados Unidos jubila el ‘Dream Team’

NOELIA ROMÁN ·08/08/2008 - 21:51h


¡Bienvenidos al fantástico mundo de la NBA! A ese microcosmos plagado de estrellas, capaces de hacer enfervorecer hasta al chino más apático, romper todos los protocolos e imponer sus normas como si estuvieran en el patio de su casa. Aquí no se llevan las conferencias de prensa al uso, las preguntas lanzadas desde el auditorio, los turnos de palabra ordenados. Aquí se imponen los corrillos, las avalanchas por atrapar a las estrellas entre las estrellas, las guerras por hacer una pregunta y cazar una respuesta. Ellos son así, tan suyos y tan pragmáticos. Si gusta, bien. Si no, también.

Al fin y al cabo, son los Estados Unidos, el ‘dream team’, los favoritos al oro olímpico, como se encarga de recordar Lebron James, por si a alguien se le había olvidado. “Hemos venido a Pekín a por la medalla de oro. Este domingo os demostraremos cuán grande somos y lo que hemos cambiado desde Japón”, dice, entre centenares de micrófonos, cámaras y libretas, en un tono casi amenazante. A su lado, Kobe Bryant rebaja el nivel del discurso y se muestra más moderado: “Venimos a por el oro, pero no será fácil”.

Como líderes del equipo, son los únicos que permanecen en la mesa, uno en cada punta, mientras sus compañeros se reparten por la sala, se sitúan junto a los carteles que muestran sus nombres y aguardan a que algunos periodistas desistan de la dura lucha por las estrellas y formen en torno a ellos los famosos corrillos. Kobe y Lebron llevan la voz cantante, pero sus discursos divergen. Pretendidamente o no, el escolta de los Lakers representa al ala más moderada del grupo. Son sus primeros Juegos y Bryant, alertado quizá por fiascos pasados no vividos en primera persona, asume un discurso más humilde; al parecer, el oficial. A Lebron, la espina de Atenas, aquel bronce ganado a Lituania, le despierta su parte más visceral. “¿Atenas? ¿Qué es eso? Ni lo recuerdo”, dice la estrella de los Cavaliers, con el gesto torcido, y zanja la cuestión.

Vuelve la confianza

Prefiere hablar de otras cosas, del actual equipo, de los nuevos Estados Unidos, de las razones que justifican su optimismo. “La gran diferencia con equipos anteriores es que ahora nosotros tenemos mucha confianza y eso se transmite, la gente te mira de otra manera; cuando no la tienes, no asustas a nadie”, apunta Lebron, con un punto de soberbia. Él, asegura, no le teme a nadie. Tampoco a España, de la que apenas ha visto algún vídeo. “Somos fuertes, estamos concentrados y tenemos mucha confianza”, insiste el jugador que no descarta abandonar la NBA para emprender una aventura en Europa.

Kobe y el resto de sus compañeros tratan de enmendarle. “España es una de los top-ten, sólo hay que ver los jugadores que tiene: Navarro, Garbajosa, mi amigo Pau…”, apunta. “Y uno de mis objetivos en estos Juegos es parar a Pau”, bromea después. “España tiene muchas posibilidades, es uno de los mejores equipos del mundo”, suscribe Dwight Howard. “Llevan tiempo jugando juntos, tienen experiencia y ejecutan bien”, desgrana el pívot de Orlando. “España juega con mucha emoción y eso me gusta”, añade Jason Kidd.

Adiós al pasado

El bronce de Atenas y el tercer puesto del Mundial de Japón han tenido algún efecto en el que ya no se autoproclama ‘dream team’. “Ellos pusieron el baloncesto a un nivel muy alto, cambiaron la concepción”, aclara Carmelo Anthony. “Nosotros tenemos ahora la ocasión de devolverlo a aquel nivel porque se supone que somos los mejores baloncestistas del mundo…”, añade. Y para ello, han encontrado las claves. “El gran error fue no haber jugado como un equipo”, apunta Howard. “Esto no es la NBA y, si no jugamos como un verdadero equipo, no podremos ganar el oro en Pekín”, abunda. “El ataque vende entradas, pero la defensa gana partidos”, concluye Lebron, esta vez sí, en consonancia con el resto del grupo.