Viernes, 8 de Agosto de 2008

"Ser Sadam es la cumbre de mi vida"

Igal Naor, israelí nacido en Irak, interpreta al ex dictador en la serie de la BBC ‘The House of Saddam’

GILLAUME FOURMONT ·08/08/2008 - 21:49h

El actor israelí Igal Naor, caracterizado como el presidente iraquí. BBC.

Sadam Husein está vivo y reside en Bagdad. Quien dirigió con mano de hierro Irak durante casi 30 años abandona un instante sus planes para retomar el poder y echar a Estados Unidos de su país, y atiende el teléfono. Pocas palabras, un tono firme y determinado.

¿Sadam Husein?

Sí. Presidente Sadam Husein.

¿A quién ejecutaron el 30 de diciembre de 2006?

Era uno de mis dobles. ¡Qué imbéciles! Estoy vivo.

¿Cómo ve el Irak actual?

Es un desastre. Ya se demostró que yo no tenía ninguna relación con Al Qaeda, ni que poseía armas de destrucción masiva. Ahora los iraquíes se matan entre ellos. Necesitan a un líder fuerte.

¿Cree que la gente le espera? ¿Planea regresar?

Tengo que salvar mi país y mi regreso llegará enseguida. Todo el mundo ya conoce las mentiras de Bush. Las fuerzas de EEUU tienen que retirarse. Tengo aún mucho que dar a mi pueblo. Irak me necesita.

Fue uno de los más temibles dictadores de la historia...

Irak debe ser una dictadura, porque si no, no seremos lo suficientemente fuertes. Somos un país muy complejo, que se enfrenta al islamismo de Irán, la violencia sectaria, la crisis del petróleo, la explotación capitalista...

El tono de voz cambia, se tranquiliza. Husein no está vivo, no era un doble quien fue ahorcado en 2006. Sadam Husein es Igal Naor. Este actor interpreta al ex dictador en The House of Saddam, serie que la BBC estrenó el pasado 30 de julio. Nacido en Irak en una familia judía, Naor es israelí y vive en Tel Aviv. Ironías de la historia: el verdadero Sadam quería la desaparición de Israel. Y cuando Irak bombardeó Tel Aviv en 1991, un cohete explotó a 50 metros de la casa de Naor. Cosas del destino...

¿Cómo se siente uno al intepretar a Sadam?

Es un sentimiento casi inexplicable. Incluso cuando veo ahora su ejecución, siento algo muy fuerte. Reflejó la hipocresía de Occidente. La invasión de Irak fue un error. Luché por el papel, porque algo nos une. No se trata de la violencia ni de la corrupción sino de algo más personal, como su dura infancia. Conecté con Sadam Husein. Bombardeó su casa y era un férreo dictador... Como todo el mundo, veía en él a un hombre cruel, aunque nunca pensé que fuera un loco. Está claro que no hubiera podido vivir bajo su régimen, pero aprendí mucho de él, quién era y el por qué de sus actos.

¿Qué aprendió?

Sadam trajo al principio cosas buenas a Irak, pero fue manipulado por Occidente, como sucedió en la guerra contra Irán. Sadam no era una persona tan violenta. Pero luego vinieron la corrupción y sus paranoias. Occidente le convirtió en dictador.

¿Series como ‘The House of Saddam' le parecen útiles?
Permiten entender la propaganda mediática de Occidente que sirvió a Bush. Los dirigentes de Irak, incluso Sadam, eran humanos, no monstruos. Estas series ayudan a comprender errores.

¿Le marcó mucho ser él?
Estoy feliz por haber sido Sadam. ¿Qué más puedo esperar como actor de Oriente Medio? Fue la cumbre de mi carrera.