Jueves, 7 de Agosto de 2008

Con los pies en el suelo

Gimnasia. Deferr renuncia al salto y fija todas sus opciones de repetir medalla en la prueba del tartán

NOELIA ROMÁN ·07/08/2008 - 21:35h

Un pelín retrasado y con cierto apuro, Gervasio Deferr llega a la ceremonia de izado de la bandera española, se hace con un asiento, saluda a unos cuantos compañeros, prepara su cámara y se sienta con el aplomo de quien no duda a la hora de tomar decisiones. Una noche de descanso y un entrenamiento matutino le han bastado para saber que, en su tercera cita olímpica, ya no se siente “saltador”.

Su cuerpo no está para los mismos trotes que en Atenas o en Sydney, hace, ya, ocho años: ahora tiene que economizar. Los muelles han perdido grasa; los músculos, frescura; el ego, cierta ambición. De modo que mañana, en el debut de la gimnasia artística, el bicampeón olímpico en salto no optará a revalidar su título y realizará un único intento, el que ayudará al grupo dirigido por Álvaro Montesinos a luchar por una meta inédita: atrapar, por equipos, un puesto entre los ocho primeros.

Aunque a última hora, a Gervi le había picado cierto gusanillo, el seleccionador lo tuvo claro desde el principio: en Pekín, en sus terceros Juegos, Deferr debía competir sólo en suelo y olvidarse del salto, donde acumula un pasado brillante y un presente en retroceso, lastrado por la edad (27 años), las lesiones y cierta pérdida de motivación.

“Gervasio ya no es un chavalín y tiene que concentrar sus esfuerzos”, expone Montesinos. “En suelo, es subcampeón del mundo y esa es, también, la opción de pódium más clara que tiene”, abunda el seleccionador. “Y aún así…”.

Aún así, las opciones de que Deferr se convierta en el primer español en lograr tres oros en otras tantas citas olímpicas consecutivas son reales pero caras. El catalán no sólo ha tenido que renunciar a competir en salto. Sobre el tartán, su especialidad, su frustración olímpica, su gran aspiración ahora, también reducirá el grado de dificultad de su ejercicio y ejecutará el mismo que le dio el subcampeonato en el último Mundial. “Sé que así tengo menos posibilidades, pero también que lo puedo trabajar más limpio”, apunta Deferr. “Tiene que trabajar más limpio para meterse en la final. Para lograr medalla, debe ejecutarlo a la perfección”, matiza el seleccionador, confiado en que los cuatro días que median entre la final y la clasificación le sirvan al catalán para coger aire y buscar esa ansiada perfección.

Ambos saben que Marian Dragulesco, Diego Hypolito y Fabian Hambuechen han preparado ejercicios sobresalientes, con notas de partida más elevadas que el de Gervi. El suyo no supera los 16,50, puntuación en cualquier caso más que suficiente para optar a los metales. ¿Incluso al oro? “Incluso al oro”, asevera Montesinos, “si, insisto, lo ejecuta a la perfección y sus rivales no hacen lo mismo”. “He visto a los rivales muy fuertes”, desliza.

Sobre eso, sobre la perfección, nunca hay garantías. El seleccionador dice que, durante la preparación, Deferr ha tenido “momentos muy buenos”, pero también bajones que generan dudas. “Él es así, un tipo de altibajos, como suelen ser los genios”, apunta. “Pero la final de suelo es asequible porque Gervi compitiendo es un talento. Tiene que sacarlo, y si a eso le añadimos todo el trabajo…”, añade Montesinos.

El trabajo, como en el Mundial de Stuttgart del año pasado, habla de una entrada espectacular, con un doble mortal extendido con giro y un mortal y medio a continuación, algo sólo al alcance de Deferr y de Dragulescu. Ningún otro gimnasta ha hecho, hasta ahora, algo similar. “Esa entrada le da clase al ejercicio y también opción de medalla”, explica Montesinos, que no teme en absoluto por ese inicio –“para Gervi no es difícil”, asegura– ni tampoco por el final, un doble mortal extendido que el catalán suele clavar.

Dos buenos aliados

Las preocupaciones del seleccionador se concentran en la tercera diagonal del ejercicio, esa en la que Deferr “está teniendo problemas estos días”. Quizá porque el bicampeón olímpico llega a ella un poco cansado tras su espectacular entrada, a la que siguen otras dos diagonales. “Todos esperamos mucho de él, y es lógico”, concede Montesinos, “pero, a veces, olvidamos que son sus terceros Juegos, y eso pesa para lo bueno pero también para lo malo”.

Deferr, en todo caso, ha encontrado en Rafa Martínez y en Isaac Botella, que también competirá en salto, dos aliados sobre el tatami. Además de puntuar para el equipo, sus ejercicios ayudarán a subir la nota del bicampeón, que ha hecho el cálculo: “Con un 16,1 o un 16,2, será suficiente para ganar”.