Jueves, 7 de Agosto de 2008

La matrícula de honor ya no es posible

La gimnasia estrena este sábado un complicado sistema de puntuación, en el que nadie podrá repetir el 10 de Nadia Comaneci en Montreal 76

I.ROMO ·07/08/2008 - 20:52h

 Nadia Comaneci no habría saltado a la fama en Pekín. Si trasladásemos los Juegos de Montreal 1976, en los que la gimnasta rumana obtuvo el primer 10,00 de la historia, a esta cita de Pekín 2008, la pequeña Nadia habría obtenido probablemente una puntuación de entre 16 y 17 puntos. Así de complicados son los sistemas de puntuación que se impusieron en 2006 alterando una sencilla mecánica de 80 años de duración que puntuaba a los gimnastas con un máximo de 10,00. Por decirlo de una forma sencilla: no habrá dieces en Pekín.

¿Cuál es la razón de este cambio? En los Juegos de Atenas, los errores de los jueces alcanzaron niveles escandalosos, especialmente cuando se arrebató la victoria al surcoreano Yaen Tae Young por haber juzgado mal la puntuación de partida (se le adjudicó 9,90 a un ejercicio con dificultades de 10) y se adjudicó el oro al estadounidense Paul Hamm en el concurso completo masculino.

En Pekín, por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, los gimnastas recibirán notas separadas en función del grado de dificultad, por un lado, y de la ejecución,

por otro. Las dos notas se suman para obtener la puntuación total, que suele variar entre 15 y 18 para los gimnastas de alto nivel. Solamente se puede alcanzar un 10,00 en la parte de ejecución.

La posible confusión

Son muchos los que opinan que la confusión reinará en estos Juegos porque el público no comprenderá las puntuaciones. El más duro con la nueva norma ha sido el ex entrenador rumano Bela Karolyi, que preparó en su día a la estadounidense Mary Lou Retton (10,00 en suelo en Los Angeles 84). “Esta decisión es la más estúpida en toda la historia de la gimnasia”, afirmó ayer Karolyi. “Es una locura. Es absurdo privar a este deporte de la perfección del 10, una circunstancia que nos diferenciaba”.

Existen dos paneles de puntuación en el nuevo sistema. El panel A lo componen dos jueces que se centran en evaluar la dificultad y las características técnicas de cada rutina. Por otro lado, el panel B lo forman seis jueces que puntúan la ejecución, la composición y el elemento artístico de cada ejercicio. Según todos los expertos, el nuevo sistema premia mucho más la dificultad del ejercicio que el anterior.

Las puntuaciones más altas de dificultad otorgadas por el panel A se situarán por encima de 7 para los ejercicios de los y las gimnastas de élite. En los pasados campeonatos de EEUU, una gimnasta se presentó con una dificultad de 7,7, sumó 9,4 en ejecución y totalizó 17,1, una de las máximas notas obtenidas desde el cambio de sistema.

Sólo en ejecución

Donde sí se pueden conceder puntuaciones de 10,0 es en la parte de ejecución; de hecho, los jueces del panel B parten de esta nota y van restando décimas en la medida que interpreten que los gimnastas se equivocan. Por ejemplo, una mínima flexión de rodilla, casi imperceptible, resta 0,1. Una caída quita 0,8 puntos en comparación con los 0,5 que costaba con el sistema antiguo.

En estos Juegos debemos acostumbrarnos a ver cifras de 17 puntos y centésimas (es lo que deberá marcar Deferr si aspira al oro) cuando se puntúe a los mejores gimnastas. Los 9,90 y los dieces se han acabado y no los veremos en el tablero electrónico. En realidad, Nadia Comaneci tampoco pudo presenciar su 10,00 correctamente. El marcador electrónico de los Juegos de 1976 no estaba preparado para la perfección de la rumana y sólo tenía tres guarismos. A Comaneci le concedieron, según lo que mostraba el marcador, un 1,00. Los avances del ser humano van siempre por delante de las previsiones. Y Nadia fue el gran ejemplo hace 32 años.