Miércoles, 6 de Agosto de 2008

La guerra por el hielo ártico

Científicos de la Universidad de Durham han elaborado el primer mapa del Polo Norte que detalla las zonas que pueden ser objeto de disputas territoriales

PÚBLICO.ES / EFE ·06/08/2008 - 10:49h

REUTERS - El Polo Norte está en peligro. Mientras, la carrera por la conquista de las riquezas que esconde el hielo se hace cada vez más cruenta.

Científicos de la Universidad de Durham (norte de Inglaterra) han dibujado el primer mapa del Ártico que detalla las zonas del Polo Norte que pueden ser objeto de disputas territoriales en el futuro, informó hoy la institución académica.

Los investigadores, de la Unidad de Investigación de Fronteras Internacionales (IBRU, en sus siglas inglesas) de esa universidad británica, se basaron en reclamaciones de propiedad históricas y actuales y usaron un programa informático especializado en delimiación geográfica para dibujar con precisión el plano.

"Hemos intentado mostrar todas las reivindicaciones conocidas, los límites acordados y algo que no ha aparecido en otros mapas, que son las áreas que podrían ser reclamadas por Canadá, Dinamarca y Estados Unidos", explicó Martin Pratt, director de la IBRU.

"La mayoría de los mapas que he visto en los medios de comunicación eran muy simples", indicó el experto, quien considera que se han dicho "muchas tonterías sobre quién puede reclamar (soberanía) sobre qué".

Fronteras invisibles 

El contencioso de las fronteras del Ártico causó polémica el pasado año, cuando un equipo de exploradores rusos utilizaron un submarino para plantar la bandera de su país en lecho marino del Polo Norte.

Políticos de países que lindan con el Ártico, incluido el ministro canadiense de Asuntos Exteriores, interpretaron ese gesto como una osada reclamación territorial de Moscú. De cualquier manera, otros países también reivindican sus derechos sobre la región helada, como Canadá, Dinamarca, EEUU, Islandia y Noruega.

A día de hoy, el Ártico está a merced de las intenciones de los gobiernos que limitan con la región. De momento, es una tierra de nadie y desprovista de leyes que pueda garantizar la supervivencia de su hábitat.

Según la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar (1982), los países ribereños del Ártico pueden reclamar 200 millas de territorio costero y explotar los recursos naturales de ese área. No obstante, esa normativa especifica que la zona económica de un país puede extenderse más allá de las 200 millas marítimas si la plataforma continental supera esos límites.

Un botín codiciado

En opinión de Pratt, la carrera por la explotación de los recursos naturales del Ártico es, sin duda, el motivo principal de las demandas de esos estados. "Supongo -apuntó el director de la IBRU- que para cualquier estado el control de los hidrocarburos es importante, dado que otros recursos se agotan".

Según datos divulgados el pasado mes por la agencia científica estadounidense Geological Survey, la región ártica alberga unos 90 millones de barriles de petróleo sin explotar. De ese modo, la crisis por el precio del crudo en todo el mundo hace que los grandes interesados en este negocio miran hacia el norte con avidez.

A juicio de Martin Pratt, "otro aspecto importante es la fundición del hielo polar, que hace más fácil la exploración de la zona, y por eso la industria del petróleo y el gas está interesada".

No obstante, el científico advirtió de las consecuencias ecológicas de explotar el "entorno único" y "vulnerable" del Ártico, ya que "extraer petróleo y gas no es una actividad amable con el medio ambiente".

El deshielo del hielo ártico está provocando una guerra de posicionamiento. A medida que el hielo retrocede, aumenta la codicia. El calentamiento global está sacando a la luz las enormes riquezas que esconde el Polo Norte. Mientras unos corren a ser los primeros de este deshielo de intereses, nadie hace nada por paliar las consecuencias de la posible destrucción de uno de los termostatos del planeta que, poco a poco, podrían ser cada vez más devastadoras.

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