Miércoles, 6 de Agosto de 2008

¡Grillos debajo de las axilas!

Pekín en taxi. Dentro del coche el ruido puede ser infernal

ANDREA RODÉS ·06/08/2008 - 09:52h

REUTERS - Dos policías chinos en Tiananmen, ante un simpático paisano.

Es una pena que justo ahora que hay poco tráfico en Pekín (se ha limitado a la mitad la circulación diaria de coches para reducir la contaminación de cara a los Juegos) entren en funcionamiento dos nuevas líneas de metro. La línea 10, por ejemplo, inaugurada hace dos fines de semana, permite realizar el trayecto de 10 kilómetros desde mi casa hasta el barrio de Sanlitun, una zona de bares y restaurantes popular entre los extranjeros, en pocos minutos.

En invierno, en hora punta, el trayecto puede llevar hasta una hora. Sin embargo, incluso estos días en los que el tráfico es fluido me cuesta coger el metro. Los vagones van abarrotados y muchas líneas, como la 1, que recorre de este a oeste la ciudad pasando por la plaza de Tiananmen, no tienen aire acondicionado.

Los vagones de metro van hasta arriba y no tienen aire acondicionado

Así que ahora, más que nunca, cojo el taxi. Es barato: un trayecto hasta el Estadio Olímpico, a unos 35 km de mi casa, cuesta 50 yuanes (unos 5 euros) y los taxistas pekineses, vestidos con camisa amarilla y corbata (abrochada al cuello con un clip), el uniforme olímpico, saludan con un amable "¿a dónde va?" en inglés.

No saben decir mucho más, pero a la mayoría de los taxistas de esta urbe les encantar charlar con los pasajeros, en especial, si son extranjeros. Si uno es de Barcelona, "Ba sai luo na", enseguida mencionan los Juegos Olímpicos del 92 o el fútbol. La mayoría conoce al jugador de fútbol Ronaldinho, que aquí llaman "Xiao Luo", "pequeño Luo". Incluso algunos taxistas felicitan por haber ganadoEspaña la Eurocopa.

Instrucciones por el móvil

Una de mis mejores experiencias dentro de un taxi pekinés fue topar con un conductor que llevaba tres grillos, cada uno en una jaula, sobre el salpicadero. El ruido dentro del coche era infernal. Al pedirle si podía hacerles callar, se los puso debajo de las axilas y siguió conduciendo en dirección a Wanfujing, la avenida comercial más céntrica de Pekín.

Muchos taxistas desconocen el itinerario, pero no se ponen nerviosos

Es conveniente llevar encima la dirección del lugar al que se desea ir escrita en chino, o un teléfono móvil para que alguien dé instrucciones al conductor sobre cómo llegar.

En muchas ocasiones da la impresión de que los chinos se pasan mucho tiempo hablando y al final tampoco se entienden. Pero nunca se ponen nerviosos. Es el carácter paciente y parsimonioso de los pekineses.

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