Miércoles, 6 de Agosto de 2008

"La España negra aún late"

El profesor de la Universidad de Oxford John H. Elliot analiza la historia de España

DANIEL MEDIAVILLA ·06/08/2008 - 09:37h

Durante uno de sus primeros viajes a España, en la década de 1950, el profesor de la Universidad de Oxford John H. Elliot vivió situaciones en las que le pareció estar metido en una máquina del tiempo. En una ocasión, mientras visitaba la capilla de un convento en una ciudad de la entonces Castilla la Vieja, se le acercó una monja.

Al enterarse de que era anglicano -explica el hispanista- le reprendió, "por profesar una religión fundada por un monarca impío y polígamo como Enrique VIII". En aquella España sintió la pesada mano del régimen franquista en los interminables controles policiales y el poder de la iglesia sobre las muchedumbres que rodeaban los templos para asistir a la misa del domingo.

Si le hubiesen contado que medio siglo después ese mismo país aprobaría el divorcio o el matrimonio entre personas del mismo sexo, le hubiera costado creérselo.

"Un país embrionario"

Elliot, que ha participado esta semana en un curso sobre la visión del país que tienen los hispanistas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, opina, no obstante, que el salto entre la España que él conoció por primera vez y la actual no es fruto de una mutación brusca. "El país que hoy conocemos existía ya durante
los años de Franco de forma embrionaria", cuenta.

Junto a la España reaccionaria oficial aparecía, a su juicio, otra España "que se negaba a ser reprimida". "Tomé conciencia de ella", explica el Premio Príncipe de Asturias de 1996, "cuando un limpiabotas en el Paseo del Prado me recitó, mientras sacaba brillo a mis zapatos, un poema satírico sobre Franco que me parecía descender en línea directa de las sátiras contra el Duque de Lerma y contra el Conde Duque de Olivares". Aquella España alternativa y antiautoritaria, "la España de Fuenteovejuna", resurgió, dice, con la llegada de la democracia.

Sentimiento de inferioridad

El hispanista británico ve con optimismo la sociedad española actual, pero cree que la imagen de la leyenda negra que arrastró el país durante siglos "aún late en la psique española". El sentimiento de inferioridad se hace evidente "en sus actitudes hacia Europa", justifica. Elliot cree que el entusiasmo del "abrazo" a la Comunidad Europea y la ausencia de un debate profundo sobre su carácter y su dirección pueden ser un síntoma de falta de confianza.

"Europa representaba la modernidad anhelada por España y tenía que ser aceptada sin discusión porque era Europa y no España la que tenía todas las respuestas", apunta. El profesor de Oxford mostró su preocupación por la deriva política de España en los últimos años.

Tras los primeros 25 años de la democracia, en los que, en su opinión, el miedo a volver al enfrentamiento civil alentó el consenso, ha resurgido el dogmatismo: "Es quizá demasiado pronto para sugerir que la nueva edad de oro española acabó en torno al año 2000, pero 2000 y 2008 no son lo mismo".Muchos historiadores españoles han descrito a un pueblo noble traicionado por gobernantes corruptos y los hispanistas reunidos en Santander los recordaron al explicar la situación.

"Los partidos políticos son empresas de poder, y alimentar las diferencias se lo proporciona", afirmó el director del curso, José Varela. Elliot aclaró, no obstante, que "corresponde a los mismos españoles decidir en qué tipo de España han de vivir".

"Los tópicos se han trasladado a Suramérica"

Recorrido de prejuicios

El hispanismo de siglos pasados atribuyó a los españoles características como la gandulería o la incapacidad para la gestión. Ahora, como comentaron los ponentes del seminario ‘España: la mirada de los hispanistas’, muchos de esos tópicos se han trasladado a Suramérica y, en particular, a los inmigrantes suramericanos que viven como inmigrantes en la Península.

Solución de problemas

Los hispanistas modernos tuvieron la virtud de estudiar España no como un país de esencias inmutables, sino como un país con problemas concretos, y creen que esa mirada ayudaría a comprender mejor otros países en desarrollo. “Ahora, en América Latina están tratando de evitar la recesión global y, en particular en Brasil, hay mucho crecimiento y están demostrando que no son tan atrasados”, apuntó John H. Elliot. Como sucedía con España, junto con los caracteres negativos, quienes ahora miran a América Latina atribuyen a aquellas sociedades valores positivos (pero igualmente inmutables), como la autenticidad o la preservación de valores tradicionales.3

 Arma ideológica

El hispanismo funcionó como un arma empleada por las potencias que pretendían sustituir a España como poder hegemónico. Si Inglaterra convencía de la incapacidad de los españoles para gestionar el imperio, les sería más fácil postularse como sustitutos.