Martes, 5 de Agosto de 2008

Las mina de Las Médulas

 

 

JOSÉ CERVERA ·05/08/2008 - 08:00h

A lo largo de la historia la búsqueda del oro ha hecho que los humanos busquen formas de excavar prodigiosos volúmenes de tierra. Hoy utilizamos explosivos, excavadoras gigantes y los camiones más grandes del mundo. Pero nuestra tecnología no es la única capaz de mover montañas. En la época romana el afán de oro, la mano de obra esclava y el ingenio permitieron explotaciones mineras titánicas. Y sin explosivos.

Ruina montium, se llama en latín el procedimiento capaz de tallar en los blandos sedimentos de Las Médulas las enormes galerías y, sobre todo, los gigantescos agujeros que hoy podemos ver. El yacimiento es sedimentario, por lo que el oro está disperso; había que filtrar montañas para extraerlo. Y eso hicieron los romanos, derruir montañas, dejando esos oníricos paisajes que disfrutamos hoy. Lo hicieron a base de pico y pala, ingenio y sobre todo la fuerza del agua.

Mediante un inteligente sistema de presas y canales de conducción y la cuidadosa excavación de pozos y galerías conseguían que torrentes de agua hicieran el trabajo, eliminando la base del monte y provocando derrumbes tales que todavía hoy las escombreras son visibles.