Lunes, 4 de Agosto de 2008

El CO2 aumenta el hambre en el sureste africano

Las sequías provocadas por el calentamiento del océano Índico incrementarán un 50% el número de desnutridos

MANUEL ANSEDE ·04/08/2008 - 23:01h

Niños somalíes reciben alimentos en Mogadiscio. AFP

El número de personas desnutridas en el sur y el este de África se ha duplicado en los últimos 25 años. Detrás de esta hambruna hay un factor maltusiano, ya que la población ha aumentado a un ritmo mayor que las infraestructuras agrícolas y la superficie cultivada. Pero existe otro elemento contra el que los africanos no pueden luchar: el cambio climático, provocado por los gases de efecto invernadero, peaje del desarrollo industrial de Occidente.

Desde 1980, las precipitaciones han disminuido un 15% en el borde occidental del océano Índico, afectando a países cuya agricultura depende esencialmente de las lluvias. Un estudio dirigido por la Universidad de California (EEUU) señala que, si las tendencias actuales persisten, el número de personas desnutridas habrá aumentado un 50% en esta región en 2030. Según el trabajo, que se publica hoy en la revista PNAS, el calentamiento del corazón del océano Índico, provocado por el ser humano, interrumpe el viaje de la humedad desde el mar hasta la costa, aumentando las precipitaciones oceánicas y reduciendo las lluvias en el continente. Estas conclusiones eran ya conocidas para el sur de África, pero chocan frontalmente con las previsiones para el oriente continental del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, que auguraban un aumento de las precipitaciones.

Una realidad constatable

Según los científicos, sus conclusiones no son un mal agüero, sino una realidad constatable en la actualidad. “Probablemente, el calentamiento antropogénico del océano Índico ya ha producido un peligroso cambio climático al desencadenar una sequía y perturbaciones sociales en algunas de las economías alimentarias más frágiles del mundo”, aseguran.
La solución, según los autores del estudio, está en manos de los gobiernos. A su juicio, un incremento de las cosechas del 15% cada decenio –equivalente a un aumento anual de la capacidad agrícola de dos kilogramos por persona– bastaría para reducir a la mitad la cantidad de personas hambrientas. Y este objetivo se puede alcanzar ampliando la inversión pública en agricultura. Que el número de niños malnutridos en el sureste africano sea de 9 ó 42 millones, “depende de las decisiones que se tomen”, sostienen los autores.

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