Viernes, 1 de Agosto de 2008

El hombre que puede rematar a Gordon Brown

David Miliband ha profundizado la crisis del Gobierno y se posiciona como futuro líder

LOURDES GÓMEZ ·01/08/2008 - 21:49h

EFE - Miliband dejó pasar una oportunidad para desbacnar a Brown hace un año.

El jefe de la diplomacia británica, David Miliband, parte hoy de vacaciones familiares a Menorca dejando atrás un torbellino de conflictos en torno a su futuro y el del primer ministro Gordon Brown. Miliband ha llevado al Partido Laborista al borde de la guerra civil con un artículo de prensa, publicado el pasado miércoles, en el que difunde su recetario de ideas e iniciativas para renovar el proyecto de Gobierno y frenar la embestida de la oposición conservadora, dominante en los sondeos de intención de voto desde hace medio año.

Una encuesta encargada por The Daily Telegraph daba ayer una ventaja de 22 puntos a los tories de David Cameron y situaba la popularidad de Brown en un mínimo histórico. Tan sólo el 15% de los entrevistados piensa que el primer ministro está a la altura de su cargo. Ni un cambio de líder, con Miliband o el anterior premier Tony Blair al frente de los laboristas, frenaría la victoria de los conservadores, de acuerdo con los datos de You Gov, agencia de consultas por Internet que pocas veces falla en sus resultados.  

Reto al liderazgo

Miliband pasó de alto a Brown en su texto. Ni siquiera le menciona en el camino que traza para lograr la victoria electoral laborista desde “una plataforma de cambio radical”. Con una omisión tan obvia, la izquierda del partido interpreta el escrito como un reto encubierto al liderazgo del primer ministro. Otros leen, entre líneas, el manifiesto electoral de un candidato decidido a sustituir al jefe de Gobierno, quien quedó moribundo al perder el tercer escaño parlamentario más seguro de Escocia en una elección parcial celebrada la semana anterior.

Miliband voló con su familia a Menorca sin realizar el debido acto de contrición. Desde que soltó su bomba política, el joven responsable del Foreign Office sonríe, firma autógrafos y esquiva preguntas sobre sus aspiraciones políticas y su potencial estrategia para mudarse a Downing Street.

Parco en sus muestras de apoyo a Brown, salvo para reconocer sus “valores, visión y equipo de gobierno”, el ministro de Exteriores no ha negado categóricamente su intención de contestar el liderazgo a su vuelta de España. Por lo pronto, ha cancelado el viaje oficial a India que debía emprender a principios de septiembre.  

El relevo de Brown sigue en el aire. La polémica divide al partido y el único punto de encuentro es el rechazo del status quo. El primer ministro está a prueba y ha de regresar de vacaciones en la costa noreste de Inglaterra con un rotundo plan de choque contra el parón económico y un impecable don de gentes que no ha lucido en público hasta la fecha. Un nuevo fracaso conducirá a la rebelión, que podría materializarse con un reto directo a su liderazgo o, más probable, con los veteranos del Gabinete ‘persuadiendo’ a Brown a dimitir, según varios analistas.

Favorito de Tony Blair

Miliband estará preparado para cualquier eventualidad, aunque no parece dispuesto a dar el golpe de muerte. Tuvo ocasión de medirse con Brown, hace un año, cuando Tony Blair dejó vacante la jefatura del Gobierno. Era el favorito del anterior primer ministro, con quien trabajaba estrechamente, como asesor político desde 1994 a 2001, pero el entonces ministro de Medio Ambiente se achantó y dejó escapar una oportunidad de dirigir el país, que quizá vuelva a presentarse en unas semanas.

Con 43 años de edad, casado con una estadounidense profesional del violín y con dos hijos adoptados, Miliband proyecta una imagen moderna. En noviembre de 2007, dejó plantado a un ministro de Arabia Saudí para recoger personalmente al benjamín de la familia, que acababa de nacer en Estados Unidos.

El ‘cerebro’

Miliband escribe regularmente en su blog, aunque no ha colgado ninguna referencia a su golpe de “deslealtad”, según le acusan los simpatizantes de Brown que piden su destitución. De sus tiempos con Blair, se ganó el apodo de ‘Cerebro’ y todas las biografías le describen entre los más inteligentes de los actuales miembros del gabinete británico.

Como puntos flacos se menciona su inexperiencia ante situaciones críticas y se pone en duda su capacidad para conectar con el pueblo llano. Los sindicatos no le guardan muchas simpatías.

Nacido en Londres, en el barrio bohemio de Hampstead, Miliband se inicio en política escuchando las ideas marxistas de su padre, Ralph. Licenciado por Oxford en políticas, filosofía y economía, se decantó hacia el neolaborismo de Blair. Hoy sigue portando la antorcha del New Labour frente a los que quieren virar al partido hacia la  izquierda.