Viernes, 1 de Agosto de 2008

Se suicida el sospechoso de las cartas de ántrax en EEUU

Bruce Ivins había colaborado en la investigación del envío de cartas en 2001

ISABEL PIQUER ·01/08/2008 - 20:56h

EFE - Un equipo de materiales peligrosos tras una falsa alarma en Washington en 2006.

En octubre de 2001, cuando Estados Unidos vivía inmerso en el trauma de los atentados del 11-S, una serie de cartas infectadas con el bacilo del ántrax (la variante humana del carbunco) empezaron a aparecer misteriosamente en el correo. Cinco personas murieron y otras 17 contrajeron la enfermedad. El pánico se desató por todo el país. Las cartas estaban dirigidas a políticos y presentadores de televisión.

El Capitolio tuvo que ser evacuado. Entre los culpables que los investigadores federales barajaron en su momento, se encontraba Sadam Hussein.

Nunca se encontró ninguna prueba. Durante ocho años el FBI fue incapaz de encontrar al responsable. El tipo de ántrax, una calidad utilizada en los laboratorios militares de guerra bacteriológica, parecía apuntar a un científico, sin duda en Estados Unidos.

Ingesta de pastillas

Ayer, finalmente se resolvió el misterio. Bruce Ivins, un especialista que trabajaba en Fort Detrick, el laboratorio de defensa militar del Pentágono, y que incluso participó en la investigación de las cartas, se quitó la vida en su casa de Maryland, al ingerir una dosis masiva de pastillas, tras enterarse de que los federales estaban a punto de acusarle de los crímenes que conmocionaron al país.

Ivins llevaba bajo la lupa del FBI desde hacía más de un año, desde que a finales de 2006 un nuevo equipo de investigación decidiera reexaminar las pruebas con más calma. Ivins tenía fácil acceso a grandes cantidades de ántrax y tenía una casa de campo a tres horas de Princeton en Nueva Jersey, desde donde fueron enviados los correos.

En 2002, las autoridades, sin indicios reales, nombraron como principal sospechoso a Robert Hatfill un médico especializado en bioterrorismo. El mes pasado recibió una indemnización de 2.85 millones de dólares del Departamento de Justicia tras la denuncia que interpuso acusando al Gobierno de haber destruido su reputación.

Inquieto y deprimido

El acuerdo permitió a los federales centrarse en Irvins. El cerco se fue cerrando poco a poco. Ivins de 62 años, llevaba 18 trabajando en Fort Detrick. En las últimas semanas se había mostrado inquieto y deprimido.

Queda por saber el porqué. Las cartas llevaban todas textos cortos, escritos con una letra infantil y faltas de ortografía, para dirigir las sospechas hacia un extranjero.

Instaban a tomar enseguida "pinicilina", pedían la "muerte de Israel" e incluían alabanzas a Alá. En el contexto del 11-S todo parecía apuntar a Al Qaeda u otra organización extremista islámica. La amenaza resultó ser mucho más casera.

De momento el FBI no ha dado más detalles, ni revelado cómo uno de los científicos del laboratorio más estratégico de Estados Unidos se convirtió en un asesino.