• Dynasty Warriors 9 - Impresiones

    09/10/2017 15:00 // Andreas Juul Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Lo que Omega Force está preparando para esta novena entrega no es solo sumar uno más al número de turno.

    Autor: Andreas Juul - Gamereactor.es

    Si nos ponemos a pensar en franquicias de videojuegos que han llegado lejos con el paso de los años, sin duda los 'Warriors' de Koei están entre las que más han dado de sí. Las guerras de la China y el Japón imperial se han repetido una y otra vez, con cada vez más guerreros y más batallones en el campo de batalla. La primera es la que más gancho ha tenido y la que más ha crecido, y está lista para volver. Pero lo que pudimos ver recientemente es que Dynasty Warriors 9 no es solo una expansión, es una regeneración del estilo 'musou'.

    Tras paladear el éxito con spin-offs basados en licencias populares como Hyrule Warriors o Dragon Quest Heroes, el estudio Omega Force vuelve a centrarse en el material de casa en el proyecto más ambicioso jamás afrontado por esta compañía. ¿Que si es para tanto? Los responsables del desarrollo nos contaron en estas entrevistas que han usado satélites de la NASA para recrear el mapa de China con más realismo, aunque siempre de una forma adaptada a las necesidades del gameplay.

    El nuevo mundo abierto y sin particiones es vital para comprender a dónde se dirige el género con DW9. En nuestra sesión de pruebas, primero completamos la misión que el estudio había preparado como es habitual, y después nos permitió que diéramos rienda suelta a nuestro personaje hasta que se agotara el tiempo. Por lo que nos dijeron, cruzarlo de punta a punta a caballo y sin pararse lleva unas tres horas.

    Al comienzo de la demo tuvimos la opción de escoger entre varios personajes y también entre varias armas, la mejor forma de tomar contacto con los distintos estilos de combate que ofrece siempre esta serie. La primera vez escogimos a un hombre con un látigo místico y arrancamos en meios de dos ejércitos luchando por el control de un castillo. La misión era sencilla, ayudar a una de las facciones y reclamar su propiedad.

    Este juego siempre ha girado en torno a grandes batallas y a personajes históricos de relieve. Ha puesto en manos del jugador cambiar la historia gracias a su supremacía en el combate, con esos ataques imponentes que son capaces de acabar con decenas de enemigos de un solo golpe. Sin embargo, en esta ocasión no es necesario entrar directamente en combates multitudinarios, porque todos los héroes cuentan con un gancho que permite escalar los muros y sortear las puertas rápidamente. Tras ayudar a la tropa a aniquilar las defensas enemigas, decidimos cambiar de plan y meternos en un uno contra todos en la zona interior del castillo. Es aquí cuando empezó la esencia musou de toda la vida, combos larguísimos y finales espectaculares cuando las barras de poder están cargadas.

    Derrocado el ejército de la primera misión, decidimos probar un personaje con espada de mandoble para la segunda. Lo cierto es que parecía menos poderoso que el anterior. Fue aquí cuando pasamos de la tarea oficial y nos dedicamos a explorar el entorno, dirección norte, hacia una zona montañosa que se divisaba a lo lejos. No se notaba a pie, pero en cuanto montamos a caballo descubrimos un problema inesperado con la distancia de dibujado: los árboles iban haciendo pop-up por todos lados en medio de la escena y quedaban agujeros sin rellenar en otros espacios. Podría ser cosa de la demo, esperemos, porque Omega Force tiene seis meses para solventarlo o arruinará por completo la experiencia.

    Excepto por ese problema, comprobamos lo grande que es el pedazo a escala de China que han renderizado. Durante el camino nos cruzamos con ejércitos rivales que estaban peleando en medio de un bosque, y más adelante nos rodeó una manada de lobos en lo alto de una montaña. No es solo cuestión de que haya mucho terreno, parece que también habrá algunos sucesos en él que demuestren las divisiones y conflictos del país durante esas grandes guerras que marcaron la historia del país y, de paso, para detenerse a disfrutar con refriegas en las que ganar unos cuantos puntos de experiencia y armas extra.

    Es todo lo que podemos intuir del modo campaña de DW9, porque en realidad la demo apenas adelantaba nada de cómo se va a construir la narrativa en esta entrega. Sigue siendo un misterio la forma en la que se van a relacionar las dinastías y se va a distribuir su poder sobre el escenario. Y, lo más importante, cómo va a afectar la libertad de movimiento al sistema de misiones, porque choca claramente con su propuesta clásica de estructurar el mundo por objetivos uno a uno, ordenados de forma casi lineal.

    Dynasty Warriors 9 ya ha conseguido que volvamos a prestar atención a una franquicia que estaba totalmente diluida entre spin-offs y secuelas con poca novedad. No es solo más contenido, es otra forma de presentarlo y otra forma de jugarlo, además de un cambio gráfico total al que de momento hemos visto las costuras. Esperamos que todo esté solucionado para cuanto se estrene a principios de 2019 en PC, Xbox One y PlayStation 4.

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD