• Todo lo que Mass Effect me enseñó sobre Física

    16/03/2017 11:00 // Eva Mosquera Rodríguez Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    ¿Pueden las tecnologías recreadas en la serie hacerse realidad en un futuro cercano? Un repaso a su ciencia ficción realista y creíble.

    Autor: Eva Mosquera Rodríguez - Gamereactor.es

    Cuando pienso en Mass Effect no pienso en un videojuego, no pienso en que estoy sentada en mi sofá jugando a una aventura de ficción. Lo cierto es que esta saga es la única en la que me he sentido personalmente teletransportada a otro mundo, la única que me ha hecho vivir su historia como propia. Y las razones no son ni la calidad de sus gráficos, ni su espectacular dirección de arte, ni la arquitectura extraterrestre. Tampoco llevaba un casco de realidad virtual, si os lo estáis preguntando.

    Cuando estoy en mi salón jugando al Mass Effect, rodeada de mis muebles y mis cosas, sólo puedo ver lo que pasa en la pantalla, todo lo demás desaparece. Y no importa que me mueva en tercera persona, para mí es como si estuviese reviviendo un sueño, y los porqués son simples. El primero y más evidente es que la propia historia y la forma de hacerte partícipe en las decisiones tiene un porcentaje muy alto de implicación emocional. Tú no eres una persona con un controlador en la mano, tú eres Shepard. Eres un humano, un ser de segunda categoría que intenta demostrar que merece el respeto de todas las razas del Consejo, y estás salvando a la galaxia. Te implica hasta tal punto que le improntas tu propia personalidad; yo realmente quería convencer al Consejo y a la galaxia de que la humanidad es una raza llena de bondad, de fuerza y de inteligencia, y lo conseguí. Celebré las victorias como si fuesen mías, me llenaba de tensión en las batallas como si realmente pudiese morir en ellas, y lloré en más de una ocasión como si la vida de Shepard fuese la mía propia, cuando tomé decisiones que ponían a alguien en peligro, cuando algo salía mal, cuando perdí a Thane...

    Y si dejo de ponerme sentimental, lo que me hizo vivir Mass Effect como si fuese verdad, y que es lo que realmente nos interesa, es la posibilidad de que las tecnologías recreadas en la serie puedan hacerse realidad en un futuro cercano. Hablo de los viajes interestelares a través de los relés de masa, de los poderes bióticos, de los campos de fuerza, de la energía oscura... todo esto está fundamentado por alguna teoría científica totalmente plausible.

    De hecho, incluso la NASA anunció que se había inspirado en Mass Effect cuando descubrió hace poco el sistema solar Trappist-1, que se encuentra a 40 años luz y tiene planetas de tamaño similar a la Tierra que reúnen las condiciones necesarias para albergar vida. "El buen arte no sólo nos inspira como individuos, puede inspirar y hacer avanzar a toda la sociedad", aseguró en la DICE Summit Jeff Norris, del laboratorio de propulsión de la NASA, haciendo alusión a la trilogía de Bioware. También Fabrice Condominas, productor del juego, ha confesado a Gamereactor días después de demostrar el juego en la Agencia Espacial Europea que la elección de Andromeda para la continuación de la saga había sido "realmente científica". De hecho, reconoce que colaboran con todo tipo de investigadores. "Estamos trabajando con todos ellos: Agencias espaciales, ingenieros, xenobiólogos que verifican cómo animamos a los alienígenas..., para preguntarnos ¿Son realmente creíbles, podría ser real? Y al mismo tiempo tenemos extraterrestres, naves espaciales... Así que una vez más, no se trata de realidad, sino de credibilidad".

    ¿Podríamos viajar por la galaxia a través de un Relé de Masa?

    Los viajes interestelares son un punto controvertido científicamente hablando, pero son la estrella (nunca mejor dicho) de las obras de ciencia ficción. Aunque todo hay que decirlo, en los Relés de Masa hay mucha Ciencia, mucha Física.

    Antes de nada, por si hay algún nuevo en la sala, explicaré el concepto. Los Relés de masa son enormes estructuras que se encuentran esparcidas por la galaxia, su poder es el de crear portales entre puntos que se encuentran a muchísimos años luz de distancia, a donde llegar de una forma convencional podría llevarnos incluso siglos. Para poder recorrer esas distancias en poco tiempo, interviene lo que en el Mass Effect se conoce como el "elemento cero", que reacciona a las corrientes eléctricas de forma que emite un campo de energía oscura que aumenta o disminuye la masa de los objetos cercanos. De esta forma, la energía oscura 'niega' la masa de una nave, permitiéndole viajar a velocidad superior a la de la luz. Este efecto es lo que se conoce en el juego como Efecto de Masa, al que la saga debe su nombre.

    ¿Realidad o ficción? El caso es que la energía oscura no es algo que se haya inventado la franquicia, sino que es una realidad científica, así es como se conoce a la fuerza que debería existir para justificar que las galaxias se alejen unas de otras, a pesar de que la gravedad debería hacer que se atrayeran. De hecho, La astrofísica Tamara Davis ya había explicado a la revista Scientific American en 2010, en una entrevista relativa a Mass Effect, que no es descabellado que se utilice en videojuegos porque "la energía oscura está en todas partes" y podría cambiar ante la presencia de la materia, aunque todavía "no se sabe cómo".

    Sin embargo, no se conoce ningún elemento que pueda reducir la masa de los objetos, por lo que eso sería totalmente ficticio si lo comparamos con la física actual. Lo que ocurre es que Mass Effect se basa en que las únicas partículas que pueden alcanzar la velocidad de la luz son los fotones, porque no tienen masa. Por lo tanto, han creado un sistema con el que los objetos se pueden comportar del mismo modo que la luz. Y, aun así, científicamente hablando, tampoco podrían ir a una velocidad superior a la que viajan los fotones, por lo que cubrir las distancias que se pueden ver en el juego sería imposible para los humanos, ya que si fuésemos de un extremo a otro de la galaxia a la velocidad de la luz en una nave, necesitaríamos unos 50.000 años.

    Aun así, para Michio Kaku, físico teórico especializado en la teoría de cuerdas, el Efecto de Masa podría ser real y lo identifica con la energía negativa, que para él es lo mismo que los cristales de dilitio en Star Trek, o la Melange en Dune. "Cuando pones la energía negativa en las ecuaciones de Einstein el espacio tiempo se curva, se dobla como un bretzel, entonces sería posible construir puertas estelares, aunque no estoy seguro de que fuesen seguras... yo no querría ser el primero en viajar a través de ellas", bromeó el científico en una entrevista con Gametrailers.com.

    Pero lo que menciona este físico estadounidense es más parecido a lo que se conoce como 'agujeros de gusano' y que ya hemos visto en muchos otros clásicos como Stargate, en el que las puertas estelares abrían túneles para llegar a otros planetas que también contaban con sus propias puertas. Sin embargo, los agujeros de gusano son estrictamente teóricos y especulativos, y no se sabe si existen o no, igual que los multiversos. Sin embargo, ambos son estupendos materiales con los que jugar en obras de ciencia ficción.

    ¿Podríamos tener telequinesis como los bióticos?

    Los poderes bióticos de Mass Effect también tienen que ver con la energía oscura. Con ellos, una persona que ha sobrevivido a la exposición del "elemento cero" en el útero de su madre puede bloquear balas, crear vórtices gravitacionales, lanzar objetos e incluso adversarios, como cuando Darth Vader utiliza el poder de la fuerza. Sin embargo, en Star Wars se habla de un campo de energía metafísico y omnipresente que impregna el universo y todo lo que hay en él manteniéndolo unido, y en Mass Effect hablamos de manipular la energía oscura, que se cree que acelera la expansión del universo.

    Bioware quiso incorporar la energía oscura en el juego porque no se conoce demasiado de ella, y es una forma de incorporar elementos creíbles sin ofender a las personas que saben de Ciencia. De hecho, muchos científicos, como la ya mencionada astrofísica Tamara Davis, están estudiándola para encontrar la manera de manipularla. "Me agrada la idea de personas que podrían sentir la energía oscura y manipularla", dijo a Scientific American al ser preguntada por el poder de los bióticos. "Una de las funciones de los videojuegos y la ciencia ficción es estirar lo que sabemos mediante el uso de nuestra imaginación".

    Por otra parte, en la misma publicación, el físico Sean Carroll se mostró más escéptico y dijo que le gustaría pensar que lo que se usa en el juego es más bien una fuerza que se parece a la energía oscura pero no es dicha energía, pues hay muy poca cantidad de ella en cada centímetro cúbico del universo y esto "no sería lo suficientemente poderoso para hacer las cosas que se describen en el juego". Sin embargo, le parece "divertido" y útil que se introduzca algo tan complejo como la energía oscura en un videojuego, porque es la forma de acercar a cualquier persona a la física. "Alguien podría escuchar ese término como parte de un juego y escucharlo de nuevo en un contexto más científico y, en última instancia, podría ayudarle a obtener una mejor comprensión de lo que es; hay un gran potencial sin explotar en la incorporación de ciencia de interés en los juegos", manifestó.

    Son precisamente esas palabras de Sean Carroll y Tamara Davis las que hacen de Mass Effect el juego que es, lo que lo hace casi real. Tiene algo que me gusta llamar Ciencia creíble: no es verdad, no se puede materializar, pero utiliza teorías reales que hacen que la tecnología y la física avancen hacia el futuro, porque inspiran a los investigadores a ir un paso más allá, y también hacen que personas que no tienen conocimientos en estas materias desarrollen inquietudes por ellas. Lo cierto es que si Mass Effect hubiese caído en mis manos cuando todavía iba al instituto probablemente me hubiese hecho científica. Liara T'Soni es realmente un modelo a seguir, hubiese querido ser como ella. En el siglo en el que vivimos no podemos ser Shepard, pero podemos ser Liara, podemos ser incluso Tali, un genio de la mecánica. Además, ¿y lo estupendo que es que esos dos cerebritos sean mujeres?, Mass Effect es un juego que no sólo enseña Ciencia y Tecnología, también enseña lo que es la igualdad y el respeto.

    Eva Mosquera Rodríguez (Twitter) es periodista científica especializada en astrofísica, robótica y misiones espaciales. Además, es mentora de STEM Talent Girl dentro del programa Science For Her.

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD