• Death Road to Canada

    19/05/2018 16:00 // Odd Karsten Svartaa Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Hemos vivido un terrible "road trip" aprovechando que esta nueva aventura zombi de Rocketcat llega a consola.

    Autor: Odd Karsten Svartaa - Gamereactor.es

    "Tenemos un viaje de 15 días por Canadá, el depósito lleno, medio paquete de tabaco, está oscuro y llevamos las gafas de sol puestas".

    Con esto en mente, encendimos la Switch, hicimos equipo con Suzanne, la jefa de GR Noruega, nos abrochamos los cinturones y nos preparamos para el mejor road trip que hemos vivido desde Final Fantasy XV. Death Road to Canada es un título indie desarrollado por Rocketcat Games y Madgarden, y en esta ocasión también colabora la distribuidora Ukiyo para llevar este mundo de zombis a las consolas. Lo describen como un Simulador Road Trip Aleatorio con Muerte Permanente, una definición que por lo jugado le encaja muy bien y, menos por la última parte, suena genial.

    El objetivo es simple: llegar desde Florida, al sudeste de los EEUU, hasta Ontario, Canadá, de una pieza si es posible. En el viaje nos acompañarán los raritos a los que elijamos recoger durante el camino y, aunque esto consuma más rápido los recursos, tener más acompañantes nos da mayor seguridad. Porque este viaje tiene una pega, bueno realmente tiene varios cientos de hambrientas y peligrosas pegas que harán lo que sea para poder conseguir esa dulce materia gris que se encuentra alojada en nuestro cráneo.

    Aunque Death Road to Canada lleva ya bastante tiempo disponible en PC e iOS, creemos que aun así a mucha gente le llamará la atención su salida en consolas. Especialmente por el hecho de que quizás al púbico le llame más la atención una tarde de cooperativo tirados en el sofá. Hemos probado el juego en Nintendo Switch y puede que estemos machacando un hierro frío, pero que no pare el martillo: es la plataforma perfecta para juegos indie, especialmente para títulos cooperativos como este, pues simplemente sacas la Switch cuando estéis aburridos, le das el otro Joy-Con a tu amigo y a jugar. Nosotros solo teníamos el par original que viene con la consola, así que fue un alivio ver que los desarrolladores ya habían pensado en ello y habían habilitado los controles con Joy-Cons separados (así como con el Mando Pro), por lo que pudimos seguir con nuestra masacre zombi sin tener que ir a comprar otro mando.

    Así que lo único que nos queda es elegir personaje, cargar la escopeta y a ponerse en ma... Espera, espera, espera. ¿Eso que estoy viendo en la esquina inferior es la opción de "Personalizar a los personajes"? Intercambiamos miradas y sin mediar palabra entramos en el menú, sabiendo lo mal que podría salir eso. Salir mal a niveles de Skyrim o de Bioware, en los que prácticamente pasamos más tiempo creando el personaje que jugando al propio juego. Aun así, decidimos seguir adelante y ponernos a crear nuestro propio matazombis particular.

    Por suerte, no incluye la opción de ajustar el tamaño del iris cuando da la luz del sol en primavera ni la capacidad respiratoria en caso de resfriado común, pero aún así nos pareció que la herramienta era muy divertida (y también muy fácil de usar, con la posibilidad de poner varias opciones a azar, así como de guardar y cargar opciones precreadas) y pudimos crear nuestros supervivientes, cada uno con su personalidad y sus habilidades. ¡Por favor, reciban con una cálida bienvenida a Slagathor (Jugador 1/ Suzanne) y Otharien (Jugador 2/ Odd)!

    Lo mejor es que también podemos desbloquear nuevos rasgos y ventajas conforme vayamos jugando, así que obtendremos algo de progreso aunque no seamos capaces de llegar a Canadá en el primer intento.

    Tras un pequeño tutorial, nos ponemos en marcha y rápidamente nos damos cuenta de que nuestros recursos son escasos y están muy separados. Así que, en busca de algo más que llevarnos a la boca, decidimos parar en un supermercado para ver si había algo que saquear. Tras usar nuestras increíbles técnicas, entre las que cabe destacar el para nada improvisado mazo giratorio de Slagathor les demostramos a los zombi quienes son los los auténticos reyes de la sección de congelados. Lamentablemente, otros viajeros ya habían llegado antes que nosotros y, aunque una lata de gasolina y una lata de garbanzos no vienen mal, tampoco es que nos vaya a aportar mucho tiempo. Pero no sirve de nada lamentarnos, hay que seguir adelante.

    Se hace de noche y se nos da la "oportunidad" de pasarla en un motel bastante poco fiable, dirigido por un hombre que tenía pinta de ser una mezcla entre Dexter, Hannibal Lecter y Norman Bates. Decidimos que no era la mejor opción y, tras un nada sospechoso "se nos quema la ensalada", salimos de allí y pasamos la noche conduciendo. El resultado fue que a la mañana siguiente estamos cansados y malhumorados. Nuestros personajes, obviamente.

    Afectados por la falta de sueño, decidimos apretar los dientes y hacer nuestra siguiente parada en una pequeña zona suburbana. Aunque no salió como esperábamos, Slagathor es capaz de conseguir un hacha de incendios y darle un buen uso, librándonos de los zombis mientras vamos cogiendo todo lo que encontramos. Unas pocas balas y algo de gasolina es todo lo que conseguimos rascar y los estómagos nuestros personajes empiezan a rugir al son del motor, mientras arrancamos y reemprendemos el viaje en busca de algo de comida.

    Conforme vas jugando a Death Road to Canada, vas descubriendo nuevas cosas sobre tus personajes. Cosas como su habilidad con armas de fuego, su lealtad, sus aptitudes mecánicas, etc. A veces estas estadísticas las vas descubriendo en medio de una de las tantas paradas para conseguir recursos. En nuestro caso, en una ocasión, nuestras llaves acabaron en la boca de un caimán (no preguntéis) y le tocó a Slagathor resolver el entuerto. Poseído por el espíritu de Cocodrilo Dundee se lanzó a por el caimán y consiguió recuperarlas para poder seguir adelante. Aun así, descubrimos que sus capacidades de lucha son bastante bajas, por lo que, aunque no se le quitaba la sonrisa de la boca, la marca del mordisco era preocupante. Pero seguimos adelante y su carrera como colador humano quedó solo en una anécdota.

    Afortunadamente, Otharien pudo demostrar su futuro como médico, y después de una breve demostración de incompetencia, nos dimos cuenta de que nos harían falta más vendas para conseguir que Slagathor dejase de sangrar. Por lo tanto, nuestra siguiente parada fue en un campo de supervivientes para intentar conseguir suministros médicos. Pero al hacerlo, descubrimos rápidamente que cuando el rigor mortis llega, el dinero se va, ya que el trueque es la base del juego y la comida, la moneda de cambio en la mayoría de los casos. El grupo con el que nos encontramos no tenía suministros médicos a la venta, pero le dimos a un (supuesto) mecánico cinco unidades de alimentos para convencerlo de que se una a nuestra bizarra banda de inadaptados, porque al fin y al cabo, ¿los humanos no somo técnicamente máquinas con sangre?

    ¡Y en un giro de los acontecimientos resultó que parte de los conocimientos se puede transferir! A Jamey se le da bastante bien suturar heridas, por lo que puede arreglárselas con lo poco que tenemos para curar a Slagathor.

    Como quizás ya os hayáis dado cuenta, solo llevamos un par de días viajando y ya tenemos una historia bastante divertida que contar a nuestros nietos (si los zombis y los caimanes están de acuerdo). Y es que este es uno de los puntos fuertes de Death Road to Canada. El juego es una especie de "creador de historias", al estilo de Dwarf Fortress o Stellaris, que usa un diálogo divertido combinado con eventos aleatorios para crear una narrativa interesante que viviremos junto con los personajes que vayamos encontrando. Los comentarios van surgiendo en medio del viaje o en mientras le reventamos la cabeza a un zombi, y el tono depende del estado de ánimo y la moral del personaje. Esto hace que cada viaje sea una experiencia única, y creemos que es ahí donde yace gran parte del atractivo en este tipo de juegos. Vas escogiendo el camino en función de los recursos que tienes hasta que mueres, y después lo vuelves a intentar, solo que esta vez de una manera diferente.

    Tus personajes mejoran conforme vais luchando por llegar a Canadá. Cuanto más dispare, mejor tirador será, cuanto más entrene, más en forma estará y cuanto más descanse y se pongas a jugar a algún videojuego... bueno, igual no mejora pero tampoco es que nosotros podamos juzgarlo.

    Y para evitar que se vuelva demasiado frustrante cada vez que mueras y pierdes todo tu progreso, o cada vez que vuelvas a tropezarte con la misma piedra por enésima vez, siempre está la opción de gastar Puntos Zombo. Estos puntos, que se obtienen durante una partida normal o después de ciertas muestras de fuerza, se pueden utilizar para desbloquear o mejorar ventajas o rasgos, así como para adquirir otras mejoras permanentes para nuestro personaje, incluido rasgos excesivamente concretos como la mejora de los recursos que encontremos en los baños, entre otros.

    Una cosa que nos molestó a los dos y que debemos señalar es que cuando juegas con alguien, un jugador es designado como "Líder" y el otro como "Compañero" (hasta aquí todo bien), pero solo el jugador principal puede entrar y salir de habitaciones y edificios, por lo que hay que estar bastante coordinados para evitar que el compañero se sienta una carga en el camino. Además, otra cosa que no nos gustó fue el hecho de que cada vez que cambiamos de habitación el compañero desaparece hasta que mueve su personaje. Si bien puede no parecer gran cosa, esto nos llevó a que hubo momentos en los que nos quedábamos solos durante varios segundos e incluso más, y en medio de un apocalipsis zombi, la línea que separa a un superviviente de un trozo de carne seca es bastante fina. Es verdad que son problemas menores, pero aún esperamos que Rocketcat Games / Madgarden pueda solucionar esto en un futuro parche.

    Por tanto, para el que disfrute de juegos como The Binding of Isaac (y su humor negro característico) o FTL, es muy recomendable. Personalmente le hemos echado bastantes horas a ambos juegos, y lo más probable es que hagamos lo propio como Death Road to Canada. No solo porque es divertido y fácil de entender, sino porque descubrimos que puedes encontrar y reclutar a una chica mágica super kawaii. Y no pensamos apagar la Switch hasta que podamos empezar a destrozar hordas de zombis con el poder la magia kawaii (y quizás con unas orejas de gato en la cabeza) mientras nuestro amigo se pregunta porque sigue jugando con nosotros.

    8/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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