• Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino

    19/03/2018 15:57 // Sam Bishop Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Level-5 ha vuelto a este mundo ya sin la compañía de Ghibli, pero con el mismo candor y más potencia como videojuego.

    Autor: Sam Bishop - Gamereactor.es

    Ha pasado tiempo desde que Level-5 y Bandai Namco lanzaron Ni no Kuni, un título que hizo realidad la ilusión de mucha gente de tener una película de Studio Ghibli convertida en videojuego, con música de Joe Hisaishi. No solo era atractivo visualmente, también resultó ser conmovedor. La esperanza volvió con el anuncio, en 2015, de Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, aunque fuera con ciertas reticencias. Studio Ghibli se había retirado del proyecto, pero algunos de sus miembros decidieron seguir a título individual.

    Las dudas se han ido disipando con el paso de los días. Con las pruebas de cada demo, de cada versión. Con cada mecánicas que iba construyéndose sobre la anterior, como surgida de la nada. Con las explicaciones de sus creadores y sus demostraciones artísticas. Con los vídeos de gameplay que hemos grabando de evento en evento. Ahora que lo hemos tenido todo junto, hemos podido comprobar la maravilla que ha producido el estudio de Akihiro Hino.

    Volvemos a tener ante nuestras manos el futuro de un joven. Pero ya no es Oliver, ahora es un tal Evan Pettiwhisker Tildrum, de la realeza, que ha abandonado Ding Dong Dell tras un golpe de estado. Justo antes de que ocurra, un humano llamado Roland se transporta desde su mundo al de Evan, y juntos van a construir un nuevo reino, Evermore.

    Es un cuento infantil de aventuras y fantasía para todos los públicos. Evan es joven, optimista y bastante idealista, su mejor remedio para conquistar el corazón de quien se cruza en su camino y ganar aliados. Ya sea un pirata del cielo o un jugador de apuestas de Goldpaw, su deseo de un mundo sin guerra cala en el resto de la gente. Y es mágico, porque podrían mandarle a paseo, pero Ni no Kuni 2 consigue que esa utopía sea creíble devolviéndoles su fe en sudor y esfuerzo.

    La analogía del cuento no es solo por su temática y su estilo narrativo, sus creadores son conscientes de lo que tienen entre manos y nos han regalado (y no lo decimos por decir) un mundo precioso pintado con una paleta de colores vibrante. El propio protagonista representa con su pelo rubio y su capa carmesí esta explosión de brillo a la que no escapan ni el bien ni el mal, ni las zonas de luz ni las de oscuridad, ni la tierra ni el mar. No es solo el color, el uso de la técnica cell-shading con maestría ha servido para levantar escenarios vistoso por los que pasean personajes únicos. Original, pero con referencias como Taiwán o Grecia que son visibles y que acercan un poco cada espacio a la realidad.

    Las primeras diez horas de partida funcionan a modo de tutorial llevadero, como en otros JRPG, en el que ir aprendiendo mecánicas de forma accesible a todo tipo de jugadores. Es imprescindible porque es un título complejo, en el que al final hay tres sistemas distintos funcionando de forma coordinada. Primero, el más cercano a los personajes: un RPG de acción en tercera persona con combates a tiempo real, que parte de un esquema de batalla de ataques fuertes y débiles, que evoluciona con habilidades añadidas, ataques mágicos y golpes a distancia.

    Es un mecanismo muy bien equilibrado que se construye sobre sí mismo, ya que para realizar movimientos completos hay que usar y dominar antes los simples. Y cuando se pone complicado incluso recuerda un poco a From Software, con mucha necesidad de esquivar, pero sin tanta dificultad. Los momentos más complejos llegan contra los jefes, que además de una gran personalidad también son de armas tomar. Exigen destreza y táctica de lucha porque se basan en puntos débiles.

    Después entran en escena los Higgledies, de los que os hablamos al detalle en estas impresiones. Son pequeñas criaturas de colores que ayudan en el campo de batalla aportando ataque y defensa. Si el grupo es apropiado se pueden convertir en un cañón o invocar un círculo de curación en el suelo. Pero no son solo herramientas, tienen sentimientos que varían según el uso que se haga de ellos. Es por tanto, un elemento de estrategia para la batalla en tercera persona.

    Esa perspectiva se utiliza cuando tomas parte y conciencia de Evan, en mazmorras o ciudades, pero no en el gran mundo. En estos casos, la cámara se aleja y el escenario de juego se transforma en un plano amplio y libre que recorrer con los personajes convertidos en muñequitos pequeños y simpáticos. Es una forma rápida de moverse por zonas en las que no se requiere tanto nivel de detalle, pero eso no significa que estén vacías. Por el mapa también hay monstruos sobre los que abalanzarse para combatir en busca de experiencia y recompensas.

    Ni no Kuni II se convierte entonces en un RPG de estrategia con combates con un toque RTS. Como jugador, tienes a tu disposición ejércitos que crecen a medida que lo hace el reino, formado por unidades que has ido reclutando. Cada una tiene una habilidad o poder que pones en funcionamiento mediante una organización en forma de rueda que manejas sobre la marcha en función de las necesidades, pues en el trasfondo rige un sistema de piedra, papel, tijera. Puede sonar complejo, pero no lo es cuando completas el tutorial. Además, la mayor parte de estas batallas son opcionales, solo es obligatorio completar unas cuantas, que están asociadas a la historia principal.

    Por último está ese gran sistema modo dios que conocimos cuando apenas quedaban unas semanas para el lanzamiento, el que te hará ser el auténtico Rey de Evermore, la gestión del reino. Con el mismo modo de imagen que en el modo anterior, hay que encargarse de conseguir recursos, crear un castillo y otros edificios, atraer a nuevos habitantes y poner en marcha un ejército. No solo hay que crearlo, también hay que lograr que vaya evolucionando, de nuevo, como en un juego de estrategia.

    Y aquí, con un golpe magistral de diseño, Ni no Kuni 2 empalma otra vez con el principio. Evan no tiene que ser solo ese regidor superior, también debe bajar al barro, al RPG en tercera persona, y ayudar a la gente de su entornos para ganarse su confianza y que se sume a su creación, a su utopía. No son solo unidades, son personas con preocupaciones y habilidades, que aportarán lo que mejor sepan hacer a la comunidad si se les quiere sacar provecho de verdad, y subirán de nivel con el conjunto.

    Hay todo un árbol de desarrollo esperando en el fondo del título asociado a los recursos y a sus habitantes, de forma casi individual. Hay que conseguir nuevas tropas, tácticas, armas y armaduras, objetos de curación, poderes mágicos y hasta Higgledies. Son multitud de elementos a tener en cuenta, y sin embargo hay una curva de aprendizaje tan bien llevada que nunca te sientes abrumado. Además, no te mete presión en qué hacer o qué no hacer, te da libertad para que disfrutes más de lo que te va gustando y vayas dejando de lado lo que no, sin penalizar en la partida y sin forzar el 'grindeo'.

    De nuevo, es una decisión personal, porque Level-5 lo ha llenado todo de posibilidades. Hay muchísimas misiones secundarias que arrancan tras charlar con alguno de esas decenas de PNJ. Unos necesitan que mates unos monstruos y otros que cocines algo para su cita. Lo bueno es que nunca tienes la sensación de que dos personajes son clónicos. No solo tienen su pequeño historia, incluso saben secretos de tu gente que te gustaría conocer. Se integran así dentro de la narrativa global como pequeños difusores de mensajes personsales y, a cambio, colaboran a crear el mensaje global del juego: si hay desesperanza se puede convertir en esperanza.

    Esa visión tan infantil que Evan tiene del mundo y su obsesión por cambiarlo a mejor sería ridícula en The Witcher, pero no aquí. El resto de líderes van presentando ante él un reto distinto, ya sea avaricia, corrupción u obsesión. Poco a poco te va contando una historia que engancha, a la que sí ponemos un pero. Hoy en día, y con tanta calidad, la guinda hubiera sido un doblaje de voz completo. Lo hay, y es buenísimo, porque consigue transmitir zonas mediante acentos, pero solo se usa en los vídeos grabados. Hay que leer mucho y eso hoy en día puede hacer que algunos jugadores pierdan el hilo.

    Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino consigue contarte una historia preciosa de una forma fascinante. Te lo narra como si fueras un niño y te hace que lo juegues como si fueras un héroe. Te lleva de la mano poco a poco a través de varios sistemas de juego perfectamente compenetrados y coordinados para que al final seas tú el que decida con cuál te diviertes más, qué es lo que quieres hacer. Como JRPG clásico en tercera persona disfrutas de la historia y de combates duros. Como juego de estrategia te eleva hasta lo más alto, como responsable del desarrollo y de la batalla. Pero nunca, nunca pierde de vista a las personas, sus vidas.

    Level-5 ha creado un mundo enorme, completo, vivo y atractivo en el que lo más fácil es disfrutar. Con mucha magia. Y que va a convertirse en un gran ejemplo. Un título que no debe perderse nadie, ni quienes disfrutaron del primero ni quienes gozan con los juegos de rol y de estrategia.

    10/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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