• Burnout Paradise Remastered

    16/03/2018 18:24 // Graham Bellars Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Volvamos a rugir y chocar en Paradise City.

    Autor: Graham Bellars - Gamereactor.es

    Diez años... toda una década ha pasado desde que jugamos a Burnout por última vez, y algunos todavía creen que Paradise fue el mejor de todos. Y es que Burnout Paradise fue un juego enorme, tanto en estilo como en sustancia. Un juego de carreras de coches arcade en esencia, ambientado en un mundo abierto descomunal en el que te daban rienda suelta para conducir, hacer desafíos y provocar el caos de cualquier forma que se te ocurriera.

    Esta versión Remastered no implica una reconstrucción total como fueron por ejemplo las de Call of Duty: Modern Warfare o la de Shadow of the Colossus. En otras palabras, no se trata de una delicia 4K para la vista repleta de detalles, pero tampoco hay drama, porque el conjunto sigue luciendo sorprendentemente bien. Las texturas han recibido un lavado tanto en los vehículos como en el escenario. La iluminación se nota también mejorada. Pilota hasta Big Sufr Island y espera hasta la puesta del sol: es precioso. Y por la noche los colores saltan a la vista, con esas señales de neón que adornan las fachadas de los edificios, construyendo un mundo más vivo. Los coches de PNJ, los vehículos genéricos que pululan por las carreteras, pueden quedar un poco simplones y poco variados, pero lo cierto es que cuando corres a toda pastilla, zigzageando entre carriles repletos de tráfico, atravesando las vallas publicitarias o despegando con esos saltos increíbles, ni siquiera te da tiempo a fijarte en los demás. Todo el juego corre además muy suave y veloz a 60 fps, pero el original también lo hacía, lo que fue todo un logro.

    Completando la parte audiovisual, la radio de Burnout Paradise es una que a muchos nos gustaría llevar en el coche de la vida real, por eso está genial recuperarla. La lista de canciones es enorme, y te acompaña conforme pisas a fondo el acelerador. El temazo de Guns n Roses que lleva el título del juego pega duro desde el principio, preparándote para lo que viene. Alice in Chains, Jane's Addiction o Soundgarden mantienen el rock de primera, mientras que Avril Lavigne con "Girlfriend" o N.E.R.D con "Rockstar" aportan variedad comercial. Pero las licencias no ocupan las 90 pistas del disco, pues canciones de la trilogía original también aparecen aquí, así como varias composiciones de música clásica para los conductores más refinados. A quién quieres engañar, te vas a lanzar a por ese evento de Takedown (derribo) por mucho que suene el "Clair de Lune" de Debussy.

    Además, hay que recordar que Burnout Paradise Remastered consiste no solo en el juego de base, sino también en todo el DLC adicional. Todos los packs de coches, el pack de motos, el gran añadido de Big Surf Island, el modo de policías y ladrones o el divertido Party Pack están también incluidos.

    Respecto a por los coches, en el juego original empezabas en la chatarrería con un solo coche desbloqueado y tenías que ir avanzando por los eventos para sacar más. Cada vehículo tenías que encontrarlo, perseguirlo y derribarlo para que apareciera en una chatarrería del mapa. Esto sigue así en la versión Remastered, pero con la ventaja de que vienen todos los coches de DLC desbloqueados desde el principio. Así, bestias como el Carson Inferno Police Truck están disponibles desde que arrancas el juego, lo que acelera las cosas en las primeras fases de la competición.

    El Legendary Car Pack incluye coches de Burnout basados en cochazos famosos sacados de TV y películas, como el Ghostbusters Ecto 1 de Cazafantasmas, el Coche Fantástico KITT de Knight Rider, el General Lee de Dukes of Hazzard y por supuesto el Delorean de Regreso al Futuro (que por supuesto deja sus marcas de llamas características y puede transformarse en su versión voladora).

    También son desternillantes las opciones del Toy Cars Pack, con caricaturas de los coches principales que hacen sonidos eléctricos en lugar del rugido de los motores de gasolina. Lo divertido es juntar varios de estos micro machines en el multijugador online, sobre todo para intentar los eventos Road Rage o Stunt Run. Y para los especialistas en velocidad punta están los Boost Specials, bólidos que llevan un turbo que los convierte prácticamente en misiles.

    También lo hemos pasado genial sobre dos ruedas, con el Bikes Pack. Son ultra rápidas y vienen sin turbo, pero es que no les hace falta. Hacer caballitos y colarse por los huecos más apretados es una de las actividades más emocionantes del juego, pues si te equivocas un centímetro o llegas tarde, quedarás reducido a chatarra al instante. Son implacables.

    El Cops and Robbers Pack va más allá de las persecuciones de polis y cacos. El paquete aporta un nuevo modo online en el que dos equipos se enfrentan para reclamar el lingote robado y devolverlo a su base, al estilo Capturar la Bandera. Es un desafío que recuerda a Fast and Furious y que pone a los jugadores en los mismos stock cars, solo que pintados de rojo para los ladrones y de azul para los polis (que por supuesto pueden encender las sirenas). Si trabajáis bien en equipo dominaréis las calles.

    Big Surf Island es, de largo, el DLC más importante. Gracias aun puente a medio construir, añade una zona nueva a Paradise repleta de saltos gigantescos y vallas publicitarias para seguir sumando y 15 eventos en los que participar. Tiene un aspecto formidable, sobre todo al atardecer. Recuerda en cierto modo a la costa de Miami, con esa mezcla entre hoteles playeros tradicionales y rascacielos, junto a obras sin terminar. De noche, se vuelve brillante con su potente iluminación en la que destacan las luces de neón.

    El contenido es amplio, porque sin contar la expansión hay 120 eventos en los que ir participando. Al principio es obligatorio porque si no no te dan el carnet Burnout. Y además, cada vez que subes de nivel se vuelven a cero para invitar a participar otra vez y sumar más victorias. Por otra parte están las contrarreloj de punta a punta para quienes quieran velocidad limpia. Y en el modo opuesto está el modo Showtime, parecido al Crash Junctions de antaño, en el que ponerse a pegar golpes a todo lo que se cruce sumando puntos y combos.

    Apetece mucho jugar a Paradise de vez en cuando por lo fácil que es entrar al online. Con solo pulsar a la derecha en el d-pad se abría el menú desde el que invitar a amigos o sumarse a las partidas de otros. A partir de ahí todo era escoger el modo o los minijuegos en caso de un duelo cerrado, y a correr. Quienes prefieran pegarse la fiesta en casa está el modo Party, un cooperativo para hasta ocho jugadores pasando el mando en distintas pruebas, desde el salto más largo al chocazo más bruto. Son esas chorraditas que pueden provocar unas risas. Criterion creó un juego muy, muy completo que hoy en día sigue destacando por su amplitud.

    Así que Burnout Paradise Remastered puede no ser ese gran exponente de las 4K que nos hubiera gustado tener en pantalla, pero sigue siendo ese juegazo completo, variado y caótico en el que te metes para pasar un rato y te acabas pasando las horas, porque siempre hay algo más que hacer. Por si fuera poco no solo está Paradise, encima es más amplio todavía con la inclusión de su DLC. La conclusión es simple: si te gustó antes, te volverá a gustar. O a encantar.

    9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD