• Xenoblade Chronicles 2

    30/11/2017 14:00 // Juan A. Fonseca Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Un titán RPG ha llegado a Nintendo Switch.

    Autor: Juan A. Fonseca - Gamereactor.es

    El momento de partir en busca del Elíseose acerca. Tenemos una cita ineludible con la nueva odisea (sin gorra) que Monolith Soft. ha preparado para Nintendo Switch. Tras haber sorprendido a medio mundo con la Monado y con el planeta Mira, el estudio ha vuelto a las señas de identidad que marcaron el origen de esta saga con Xenoblade Chronicles 2. Una historia de fantasía, con un estilo japonés a derrochar por todos y cada uno de sus costados y, por supuesto, una experiencia titánica.

    Olvídate de Xenoblade Chronicles X, de la libertad total y la dispersión del argumento porque este 2 es una seña de identidad que nos coloca ante el auténtico sucesor de lo que fueron Shulk y compañía. Los personajes están totalmente definidos, las historias de todos y cada uno desfilan por delante de tus ojos para que los conozcas, conectes y empatices con ellos y la trama marca el camino a seguir.

    Más historia, menos MMO

    Volvemos a abrazar la narrativa que podríamos encontrar en cualquier publicación de corte Shonen con Rex, un joven testarudo, acompañado por una fémina, Pyra, en una aventura que les hace recorrer infinidad de lugares y aumentar el número de integrantes de su grupo. Esto también trae consigo que veas desfilar multitud de clichés por la pantalla (con escena de baños termales incluida), aunque se atreve a tomarse ciertas licencias menos propias del anime. Los personajes, de hecho, tienen un crecimiento y desarrollo que los aleja de la planicidad que pensábamos que lucirían cuando comenzamos a compartir horas con ellos.

    El argumento narra la búsqueda del Árbol de la Vida y del Elíseo. La humanidad y todas las razas que conviven con ella han sido confinadas a vivir a lomos de titanes. Bajo estos gigantes hay un océano de nubes inhabitable en el que solo los buzos, como Rex, se adentran para buscar tesoros. Pero están muriendo, y su futuro no hace más que despertar el miedo entre sus habitantes.

    Este es el punto de partida de Xenoblade Chronicles 2, con las figuras de los Pilotos, los Blades y el Árbol de la Vida como las grandes claves. Los primeros, para el que todavía no lo sepa, son individuos con un don especial, capaces de conectar con los segundos, unas formas de vida artificiales confinadas en el interior de Cristales Primordiales.

    ZL, cambio de Blade

    Los Blades conforman una pieza vital de todo el videojuego. Cada miembro del equipo puede llevar hasta 3 diferentes al mismo tiempo, portando las armas que estos le transmiten y teniendo acceso a diferentes artes específicas de cada uno. Aunque hay ligeras excepciones en el reparto principal, como Tora con Poppi, que tiene un sistema totalmente propio y original (tiene una explicación argumental).

    Su importancia es tal que son ellos los que llevan gran parte del equipamiento del personaje, que puede portar objetos en su Alforja o desarrollar sus habilidades invirtiendo puntos, y a su vez aportan la variedad en cuanto a diseños y aspectos (no hay armaduras que cambien la apariencia). Hay creaciones de todo tipo, la consecuencia de haber contado con diseñadores nipones con estilos tan marcados. Monolith Soft. ha preferido que esta vez tengamos unas vestimentas predefinidas para mantener la esencia del reparto principal durante toda la partida y ha dejado los cambios para esos seres que nos acompañan.

    Afines a diferentes elementos, y con algunos especiales y otros tantísimos comunes, tienen un sistema de obtención tan nipón como los Gashapon. Nunca sabes al que vas a despertar al sintonizar un Cristal Primordial, que puedes obtener en cualquier lugar, aunque su rareza es algo que se alimenta con el tipo que eliges (común, especial y otros específicos). De hecho, a veces puede ser realmente frustrante probar una y otra vez y toparte con el Blade genérico de turno.

    Su crecimiento, de forma similar a los personajes, parte de tres elementos: los chips primordiales, que determinan las características del arma que otorgan; los cristales auxiliares, que aportan efectos añadidos a las estadísticas, y el afinigrama. Este último nos llamó la atención al comienzo por ser una especie de sistema de retos que servía para evolucionar, y se mantiene como uno de los añadidos más interesantes a las mecánicas de juego. Hay requisitos extremadamente sencillos (p.ej.: habla con 25 personas), pero otros requieren de un buen tiempo explorando y peleando.

    Resulta curioso que se haya decidido optar por una encarnación de las armas, por convertir a aquello que determina las posibilidades de tu personaje en una entidad que te acompaña y que resulta tan importante. Pero es la mejor forma de representar a algo que se convierte no solo en tu principal medio para el combate, sino también para interactuar con el mundo que te rodea.

    Debemos acudir a estos seres para realizar determinadas acciones con el entorno. ¿Atascado, qué tal fundir esa puerta? ¿Por qué no hacer un salto gigantesco para llegar a ese lugar inaccesible? Estas posibilidades surgen por el sistema de Competencias, que nos obliga a combinar las capacidades de los Blades que llevamos para poder ejecutarlas con éxito. Su mera existencia introduce un pequeño toque de 'backtracking' para seguir la exploración por lugares donde antes no podías pasar por falta de nivel o por no tener a quienes debías, y sirve para seguir descubriendo más y más secretos en forma de tesoros o conversaciones especiales.

    Un mundo de titanes más recogido

    Con esto, parece que viajar sea algo que haya evolucionado con respecto a los anteriores, pero lo cierto es que, a pesar de las novedades interesantes, se ha dado un paso atrás. XC2 es menos ambicioso en escala que XCX. Su mundo, dividido en titanes, pierde la conexión total de su antecesor y, aunque te permite moverte con total libertad por ellos, deja atrás esa grandeza tan lograda en Wii U.

    Este es el único inconveniente que hemos encontrado al escenario, porque por todo lo demás Xenoblade Chronicles 2 es muy superior. No solo por la interacción que traen las Competencias, también por la gran variedad de entornos, la climatología cambiante o el sistema de mareas que te impide o facilita el acceso a determinados sitios, incluso por las ciudades y la capacidad para hacerlas crecer y mejorar mediante misiones o tareas secundarias. Las localidades dejan de ser lugares de paso donde abastecerte (hay muchísimo por comprar) para convertirse en otro elemento más sobre el que influenciar y, de paso, mejorar a nuestros personajes.

    Por otro lado, los enemigos siguen vagando a su libre albedrío y toparse con monstruos que te saquen 60 niveles puede ser de lo más habitual, como también a mercenarios que quieran hacerse con la Égida. Sus comportamientos son bastante sencillos, aunque a medida que avanzas te topas con algunas situaciones más complicadas. Por ejemplo, puede que ataques a un Tukhan y salga a correr para buscar la atención de otros seres más poderosos, o que, en un último estertor, grite para atraer refuerzos. Hemos llegado a introducirnos en una pelea que parecía sencilla y finalmente ha durado más de media hora, o incluso haber mordido el polvo porque un tiranosaurio se ha acercado a la batalla y ha barrido el suelo con nosotros.

    Ni se te ocurra lanzarte a un sitio donde haya un buen puñado de enemigos, morirás en un suspiro. La curva de dificultad está bien implementada, aunque por norma general no se hace excesivamente necesario 'grindear' y mejorar a personajes, más aún con la posibilidad de asimilar experiencia adicional mientras duermes (opcional, pero adecuado para facilitar las cosas). Pocos enemigos pueden ponerte en un serio aprieto si no sabes aprovechar los principales mecanismos del combate. Y estos, ahora sí, son de lo que vamos a hablar ahora.

    Xenoblade Chronicles 2: Un sistema combate modernizado

    La estructura del sistema de batalla se divide, de forma gradual, en ataques automáticos, artes, ataques de Blades y ataques en conjunto. Las diferentes capas de profundidad definen las diferentes fases del combate. Las artes siguen siendo habilidades, y gracias a ellas podemos llenar el indicador de ataque especial de Blade (que cuenta con 4 niveles) o disfrutar de efectos adicionales que nos puedan dar hasta Pociones para curarnos, combinando los movimientos de los Blades tanto nuestros como de nuestros compañeros desencadenamos combos que, a su vez, propician la posibilidad de hacer ataques en equipos más largos y potentes.

    Si bien la interacción principal ha cambiado mucho (adiós, barra horizontal), también se han conservado los ya tradicionales QTE, el no poder cambiar de personaje en combate (aunque sí fuera) y las barras de equipo para revivir a aliados o para ataques en conjunto. Todo esto se suma, o más bien se multiplica, para sostener un sistema que gana atractivo a medida que lo dominas. Tarda en asimilarse, pero cuando controlas todos sus factores es realmente satisfactorio.

    Volviendo a la trama, dividida en capítulos, comienza con bastante fuerza y repleta de giros. Cada episodio aprovecha para ir dando mayor peso a diferentes personajes y así conocer todo su trasfondo, con un fuerte impacto de las brillantes y dinámicas secuencias cinematográficas con las que se desarrollan los acontecimientos.

    La narrativa sabe así fijar un constante ritmo de novedad, y salvo por algún episodio algo más flojo (el cuarto, que gira en torno a Tora), siempre intenta mantenerte en vilo con nuevas figuras que van haciendo cada vez más complejo el argumento. Vas a preguntarte constantemente qué relación hay entre tal o cual personaje, por qué se conocen o qué va a pasar; pero Xenoblade Chronicles 2 se encarga de irlo explicando todo poco a poco, con algún que otro pildorazo inesperado.

    Sudor técnico, maravillosa banda sonora

    Dejando atrás lo relacionado con la jugabilidad y el desarrollo, vamos a lanzarnos a la gran inquietud de muchos. Es muy difícil valorar si Xenoblade Chronicles 2 puede presumir de un mayor brazo técnico que Xenoblade Chronicles X (ambos llegaron a compartir tiempo de desarrollo). Sus estilos son totalmente diferentes. Aquí la estética sigue el estilo anime en todos y cada uno de sus sentidos, pero también lo es que juega con efectos que dan una capa de realismo. Lo que no podemos negar es que hay parajes que merecen quemar el botón de capturas de Switch incluso en Modo Portátil (donde la resolución se resiente por debajo de los 720p nativos). Algunas secuencias cuentan con una animación excepcional, sobre todo las importantes; aunque también se ve con facilidad que las más ligeras muestran un nivel inferior, como si fueran un capítulo de relleno en una serie.

    No podemos pasar por alto lo que firman Mitsuda, ACE, Hiramatsu y Kiyota aquí. La música tiene un repertorio con sito para melodías como la que suena en Uraya mientras contemplas el paisaje que hay cerca de Fonsa Myma. Terminan de componer experiencias capaces de ponerte los pelos como escarpias. El sentimiento que transmiten todos los temas facilita creerse parte de una historia de fantasía, se aleja por completo del estilo de Sawano (XCX) para colarse en tus oídos y quedarse ahí dentro. Es otra liga.

    Definitivamente, esta es la guinda de un año de estreno imposible de superar en Nintendo Switch. No pensábamos que la consola de Nintendo fuera a llegar a diciembre de esta manera. Xenoblade Chronicles 2 es inmenso (pasarás más de 100-150 horas con él), es adictivo, el trabajo de una Monolith Soft que se ha desmelenado. El titán está ante nosotros, y es mucho más imponente de lo que ya parecía en la lejanía. 9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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