• Pokémon Ultrasol y Ultraluna

    14/11/2017 15:00 // Kieran Harris Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    La última visita a Pokémon en Nintendo 3DS mira al futuro sin olvidar el pasado.

    Autor: Kieran Harris - Gamereactor.es

    Han pasado doce meses desde que llegaron Pokémon Sol y Luna, el par de juegos de la serie principal que nos devolvió el amor por esta vieja serie gracias a una localización sorprendente inspirada en Hawaii y multitud de innovaciones con las formas de Alola, los Ultraentes o su estructura en islas. Ahora afrontamos esta especie de secuela con nostalgia porque, si las palabras de su director fueron bien traducidas, parece que será la última entrega en Nintendo 3DS y por tanto en portátil como lo conocemos. Su concepción va por ese camino, porque Pokémon Ultrasol y Pokémon Ultraluna recuperan parte del pasado, desde criaturas legendarias a villanos, pero siempre adaptándolo a la séptima generación. Es sin duda la mejor opción para quienes se hayan perdido unos capítulos y quieran reengancharse, pero vamos a evaluarlo por su calidad individual y a juzgar si este retorno a Alola merece la pena.

    Hay que empezar diciendo que quienes busquen algo completamente nuevo se van a llevar una desilusión porque funciona como complemento del juego anterior, en la misma línea que Pokémon Amarillo, Cristal o Esmeralda. El camino principal es el mismo, y ahí están las pruebas, las batallas, los entrenadores y hasta parte de los diálogos del dúo anterior. Pero incluso con todas esas partes prácticamente iguales, GameFreak ha sido capaz de meter variantes. Han remezclado la mayoría de las pruebas con otros tótem Pokémon, hay movimientos-Z nuevos y ha subido el número de criaturas con las que interactuar hasta las 400.

    Todos los titulares previos a este estreno han sido para la trama que plantean estas dos entregas y ciertamente ha mejorado. Vuelven algunas caras conocidas bajo la sombra de un gran peligro. El legendario Necrozma se convierte en la gran estrella al amenazar con dejar sin luz al mundo y apresando a sus grandes rivales, Solgaleo y Lunala. A su lado está un contubernio que lidera el viejo Giovani, llegado desde la primera generación para dirigir este Team Rainbow Rocket. Por un lado, la historia que trae es mucho más interesante que la anterior y que la mayoría de juegos de la saga. Y por otro, la forma de contar estos hechos y las referencias directas o sutiles al pasado hacen que sea aún más atractiva.

    Decíamos que en Ultrasol y Ultraluna hay más de 400 pokémon que abarcan desde el surgimiento de la serie hasta las formas de Alola. Esta despedida sirve también como presentación de algunas ultrabestias nuevas y de formas alternativas. Como por ejemplo UE Viscoso, UE Explosivo y UE Bloques, cada uno con su gracia. También está la nueva forma de Rockruff, con un buen diseño, pero por lo general se han quedado cortos en la introducción de criaturas.

    Para ampliar las horas de juego han planeado algunas alternativas curiosas como las más de 100 pegatinas que hay repartidas por el mundo, incluso pegadas en la nevera de casa de alguien, por lo que toca explorar en profundidad. También es muy interesante la Agencia de Batalla porque es una forma distinta de probar pokémon: puedes alquilar algunos poderosos y luchar en batallas cerradas tres contra tres a cambio de premios. Menos nos han gustado dos supuestas novedades potentes como el fotoclub y el surfeo Mantine, el primero porque nos ha aburrido muy pronto y el segundo porque es muy básico.

    Lo que sí se ha colocado en nuestro ranking de prioridades para el futuro Pokémon para Nintendo Switch es la posibilidad de usar a los más grandes como monturas, porque se farda mucho viajando a lomos de Charizard. Y como parte de este mix generacional que nos trae GameFreak está la opción de capturar por fin a todos los Legendarios (lista de repato por versiones). Hay que buscar unos agujeros de gusano para dar con ellos.

    Se pensaba y se dijo con las dos últimas entregas que Nintendo 3DS (la básica) ya no daba más, pero con Pokémon Ultrasol y Pokémon Ultraluna hemos visto que aún quedaba algo de tecnología por exprimir. Texturas más detalladas, sombras más definidas y entornos más completos alegran la vista a cada paso. Son precisamente los escenarios lo que más ha ganado, con flores creciendo y personajes que se comportan con gran naturalidad ante los eventos de su entorno. Puede que no lo parezca a simple vista, pero probad a ponerlo frente a su antecesor para comprobarlo.

    Aunque esta entrega no haya despertado toda la atención mediática del anterior, que además llegó aupado por la ola Pokémon Go, GameFreak ha demostrado que se lo ha tomado tan en serio como siempre y que tenía algunos trucos para seguir sorprendiendo. Esa historia capaz de contar algo y ese apego a la nostalgia han funcionado bien. Puede que no suponga tanto cambio con Sol y Luna, no es nada imprescindible para quienes hayan jugado ese, pero quienes estén pensando en entrar ahora en la séptima generación, lo mejor es que lo hagan con Ultrasol y Ultraluna. Una forma muy decente de despedirse de una consola con la que ha convivido de maravilla.

    9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD