• The Evil Within 2

    12/10/2017 13:01 // Sergio Figueroa Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Hay gente que no aprende, y el cabezota de Castellanos es uno de ellos.

    Autor: Sergio Figueroa - Gamereactor.es

    Una secuela pura y dura, eso es The Evil Within 2, el segundo proyecto de Tango Gameworks con Bethesda y, esta vez, sin Shinji Mikami. El japonés ha decidido dar un paso al lado para que sean sus discípulos quienes demuestren lo que han aprendido del género del terror a balazos, de esa escuela de Resident Evil 4 que poco a poco ha ido desapareciendo por culpa de unas rigideces que los videojuegos hace tiempo que dejaron atrás. Siguen quedando seguidores, hay ruido en las redes y la respuesta son juegos como este.

    Se anunció en junio, durante el E3, y apenas cuatro meses más tarde ya está en las tiendas. Pero que la estrategia comercial no confunda con que es un juego corto y apresurado porque no es la sensación que deja al jugarlo. Sí parece, en cambio, un intento por demostrar un poco más al mismo tiempo que se aprovecha todo el trabajo de creación de un universo que puede dar de sí todo lo que se quiera al llevar los hechos a una realidad onírica paralela al mundo real.

    Eso es STEM, la ficción creada por un una corporación en la que se puede vivir y morir. Pero que de vez en cuanto tiene unos errores o fallos de estabilidad que provocan decenas de muertos y la aparición de unas criaturas aberrantes. Al caso, los zombis o infectados de este sitio. Violentos, rápidos y variados, una combinación perfecta para que TEW2 sea exigente en el gameplay y te mantenga tenso desde el primer minuto hasta el último de partida. Ese es su punto más fuerte, el fino equilibrio entre los enemigos y las habilidades de tu personaje para que tengas que tomártelo constantemente en serio.

    En los paseos por Union y el resto de escenarios de esta entrega siempre puede cruzarse cualquier enemigo y hacerte un lío, especialmente en las primeras horas de juego. Aunque Sebastián Castellanos ya se puso a tope de armas y habilidades en la primera parte, aquí vuelve a cero y eso invita a pasarse las primeras horas farmeando un poco antes de dedicarse decididamente a la misión, a encontrar a su hija Lily, que casualmente está viva. Dejando atrás una primera hora repleta de escenas de vídeo que interrumpen constantemente el ritmo y algo de intriga inquietante para conocer al rival, la partida empieza realmente después, cuando se abre la pequeña ciudad ante ti.

    Algunas casas abiertas y varios caminos para ir siguiendo la pista hacen que sus primeras 6 o 7 horas no sean tan pasilleras. No se puede decir que haya misiones secundarias como tal, más bien rutas de paso con las que ampliar arsenal y saber un poco más de lo que pasó aquí. Nadie te impide ir directamente de un punto marcado a otro, pero la escasez de balas y las ganas de que pase algo te obligan a entrar, aunque quieras correr porque son las dos de la madrugada y al día siguiente hay que madrugar. Este es solo el principio de una serie de escenarios que componen un juego bastante más amplio de lo que parece en un primer momento. No todos son tan abiertos, se mezcla con zonas clásicas que, eso sí, están casi totalmente abiertos, porque aquí no hay ni puzles reseñables ni llaves que bloqueen zonas y te hagan dar vueltas.

    The Evil Within 2 es un juego con dos tonos quizá demasiado marcados. Cuando parece que no pasa nada es un tú contra ese mundo infernal en el que te las apañas escaqueándote o combatiendo, haya o no trama de por medio. Cuando entran los humanos en escena todo cambia a ese único objetivo, con sus monstruos especiales contra los que lanzarse a tumba abierta y poco más de lo que preocuparse. La diferencia es tan clara que sabes perfectamente en qué zonas usar sigilo y en cuáles ir corriendo porque solo habrá un par de obstáculos por los que preocuparse.

    El sistema de control y combate obliga a escoger entre estas dos formas de jugar desde el primer momento. También las habilidades y las armas; las primeras, en ese árbol de mejoras en el que no dudamos en tirar por el sigilo, y las segundas por una aparente escasez de balas que realmente no es tal, porque desde el principio puedes tener bastantes armas y porque con un simple hacha te las puedes apañar más que bien. Como se espera de este género, el personaje se mueve tosco y apunta despacio, imprescindible para construir esa ansiedad cuando hay más de un enemigo en pantalla. Pero dentro de esta rigidez se maneja bien y si hay algún tiro al aire y una muerte como consecuencia es porque esa es la gracia.

    Seguir jugando a TEW2 es más una cuestión de gusto por el género que por adicción a la trama que nos quiere contar el juego. La trama está directamente ligada a la primera entrega y el juego está repleto de referencias. Al menos hace por contarte a grandes rasgos lo que pasó y separa los eventos de forma correcta, aunque al principio puede ser una pequeña barrera de entrada a los novatos. Sin embargo, es tan simple que te reenganchas muy pronto. Otra cuestión es que te enganches, porque ni el drama familiar de Castellanos, ni el misterio de lo que le está ocurriendo a ese mundo son un reclamo.

    Es cierto que el equipo de Tango ha hecho por contar mejor su historia al repartir los recursos entre la historia principal, los coleccionables y los eventos opcionales que vas desbloqueando con el transmisor. Pero es que nunca se te va de la cabeza lo tonto que es el protagonista. Tonto, pero tonto, tonto. Porque no es creíble que después de pasar la experiencia horripilante del primero y de sufrir el trauma de la muerte de tu hija te metas otra vez ahí sin rechistar a hacerte el héroe solo porque hay pruebas digitales de que está viva. No convence de que lo hace por desesperación, más bien parece que es por su bravuconería.

    Además, lo transmite con sus gestos y con su mirada, aunque haya perdido frescura en el rostro por todo el trauma vivido. The Evil Within 2 mejora técnicamente al original por norma general, como demostrando que han seguido evolucionando ese motor que tienen a medias Tango e id Software. Pero no importa demasiado porque no es un juego visualmente atractivo, no es bonito ni llamativo, más bien es estándar. Excepto un aspecto, los gloriosos momentos gore de las obras de arte 3D de Stefano y sobre todo su obra final, dignas de una mente enferma (a quien se lo haya ocurrido se lo tendría que hacer mirar). La banda sonora que acompaña es mediocre, prácticamente inexistente, y solo el doblaje al castellano salva este apartado.

    Pasar de un entorno cerrado como un hospital a una zona abierta era un reto y sufre en ocasiones. Sufre ralentizaciones -poco significativas porque ocurren en momentos de guardado- y también algunas cargas de texturas lentas y popping que por suerte camufla la oscuridad general del entorno. Lo peor, sin duda, son los tiempos de carga en los cambios de mapa y, los más desesperantes sin duda, al revivir en ciertos puntos.

    La entrada de savia nueva en la dirección no ha significado en ningún caso un refresco del concepto. De principio a fin es un juego dirigido a su público, sin capacidad de sorpresa, ni en positivo ni en negativo. Sirva, por tanto, como crítica por la falta de riesgo y como halago por la corrección del producto. El problema es que estamos en unas fechas en las que sale mucho juegazo, algunos con menos presupuesto pero mucho poder de impacto, y eso reduce sus opciones comerciales a los convencidos, posiblemente veteranos que tienen ganas de pasar un rato así. The Evil Within 2 es para quienes tienen claro lo que quieren, porque van a tiene aquí unas 15-20 horas de acción y poco terror que se van volando.

    7/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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