• Raiders of the Broken Planet: Mitos Alien

    06/10/2017 19:00 // Juan A. Fonseca Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    La larga historia de los Raiders empieza con ganas. Analizamos el ambicioso debut de MercurySteam como estudio independiente con la primera campaña en el Planeta Roto.

    Autor: Juan A. Fonseca - Gamereactor.es

    Se atrevieron con Castlevania, se han vuelto a atrever con Samus, y ahora se van a atrever con algo propio y diferente. MercurySteam lleva un buen tiempo resonando por su nuevo trabajo independiente, Raiders of the Broken Planet. Mientras mantenía un "affaire" con la cazarrecompensas de Nintendo, del que ha nacido el muy notable Metroid: Samus Returns, el estudio español ha estado dando vida a un retoño atrevido, con ganas de romper moldes en el panorama indie y en un género en el que es difícil aparecer con algo nuevo: los shooter.

    Pero antes de entrar al meollo, habría que matizar un poco. Es shooter, sí; pero en tercera persona. Es un juego, también; pero solo una porción del conjunto. Mitos Alien (Alien Myths) es la primera campaña que da forma a la historia de los Raiders y el Planeta Roto, una de un total de 4 independientes que componen la Temporada 2017-18 y que, además de tener un cierre común, promete construirse de la mano de la comunidad de jugadores. Es como el primer episodio de una serie que quiere evolucionar y amoldarse a la crítica del público para darle justo lo que quiere.

    El enfoque que MercurySteam ha querido darle a toda esta colección de episodios parte de un punto tan sencillo como es asumir que, realmente, estamos ante un desarrollo indie. Sus diseños, sus mecánicas, su aspecto; en definitiva, su fachada, tiene los mismos tintes que la de cualquier producción de peso. Pero en realidad se trata de algo independiente, de la idea de un estudio que quiere enseñar al mundo de lo que es capaz por su propia cuenta, sin nadie más que el usuario para decirle qué cree que está mal y qué cree que está bien.

    Si seguimos pensando en él como en una serie, podemos decir que las cosas han empezado bien, aunque no genial. El conjunto de Mitos Alien muestra la solidez de unas mecánicas originales que a su vez parten de elementos muy comunes en el género. Plano sobre el hombro, sistema de cobertura automático y mucha pólvora en el aire son las bases a las que ahora hay que añadir el comportamiento de cada personaje, las armas de las que dispone, el cuerpo a cuerpo, sus habilidades y el Aleph.

    Este "palabro" que viene del alfabeto hebreo es la piedra angular de la trama. Se trata de una sustancia que se encuentra en el Planeta Roto y que tiene tales propiedades que todos se pelean por ella. Hasta el punto que el objetivo del jugador, como miembro de los Raiders, no es otro más que proteger dicha sustancia y al planeta a través de las diferentes misiones que se le presentan (4 en este primer capítulo). Luego entra también una entidad misteriosa y un entramado de civilizaciones, personajes conectados y seres con poderes especiales; todo mezclado y tratado sin rodeos, sin excesiva (e innecesaria) profundidad. Pero entrar ahí sería hablar más de la cuenta.

    Con ese contexto, Raiders of the Broken Planet se desvela como una experiencia online asimétrica y cooperativa. Se puede jugar en solitario (y a veces las largas esperas con el matchmaking invitan a ello, al menos en la versión de Steam), pero el auténtico grueso está en compartir partida con otros 4 jugadores, tres en tu mismo equipo y otro en el bando contrario, además de que ahí es donde entran las recompensas jugosas. Y has leído bien. Es posible convertirse en antagonista y tratar de impedir que los demás cumplan su objetivo. Parece divertido, y puede serlo; aunque la balanza se desequilibra bastante a favor de los buenos, y ni siquiera tener vidas infinitas o todo un ejército a tu lado te pueden librar de una cuadrilla que tenga cierta soltura y destreza.

    Cómo se juega es una muestra de la simplicidad que MercurySteam ha perseguido en el desarrollo de la partida. Apuntas, corres y disparas como lo harías en cualquier otro shooter en tercera persona y luego entran el medidor de estrés (que te hace visible a los enemigos por culpa del Aleph que corre por tus venas) y las habilidades de cada personaje, que invitan a tomarse las cosas de otra manera. El primero se rellena a medida que actúas y disminuye cuando te cubres; el segundo es algo variable y que se amolda a la naturaleza de cada uno de los Raiders. Por ejemplo, Harec puede teletransportarse y adherirse a superficies para disparar; o Alicia impulsarse por paredes y planear mientras apunta con su escopeta.

    Cabe añadir que entra en juego un sistema de combate cuerpo a cuerpo dotado del mismo peso que el de disparo. Los cargadores no son eternos y para recargar munición tienes que poner a prueba tus nudillos contra el enemigo, que por cierto, tiene siempre nombre, para que puedas tener fichado a ese bastardo que no deja de matarte. El planteamiento es sencillo, puesto que parte de un piedra-papel-tijera conformado por esquiva-agarre-golpe, satisfactorio y de aprendizaje obligatorio; el problema es que esa obligatoriedad luego hace que todo se acabe jugando de forma similar.

    Culpa de esto también la tienen los objetivos de las misiones. No se puede negar que Mitos Alien te pone a hacer prácticamente de todo: aguantar hordas, acabar con naves, combatir contra jefes, rescatar y escoltar rehenes o hasta reventar algún objetivo. El problema es que la inmensa mayoría se arraiga en el uso del Aleph. Usas el Aleph para sobrecargar un escudo, usas el Aleph para identificar a alguien, usas el Aleph para activar un mecanismo... Y para conseguirlo tienes que matar con tus manos a unos enemigos más poderosos y con mucha más mala leche que los normales. Al final se convierte en un continuo bucle que poco a poco va desgastando la experiencia de juego.

    Y es amargo darse cuenta de ello, sobre todo cuando piensas que hay que esperar hasta que llegue una buena dosis de nuevo contenido a Raiders of the Broken Planet. Aunque, por otro lado, tiene muchas facetas positivas, y sus personajes y universo tienen algo que los hace magnéticos. MercurySteam ha escondido entre los diálogos sencillos, a veces soeces y siempre con cierto tono de humor de sus secuencias cinematográficas, un profundo lore que invita a pagar sin problemas con la moneda del juego para descubrir más sobre él. Vale la pena dejarse llevar por la historia que el estudio ha construido, y todo su trasfondo anima a ser optimista con lo que esté por llegar.

    Invita a seguir jugando por el hecho de contar con un sistema de personalización bastante grande para los personajes. Desbloquear habilidades, armas y apariencias requiere pagar con la moneda del juego o recopilar diseños, que intentas obtener al recoger y compartir con los demás las recompensas al finalizar cada misión, y experimentar con nuevos miembros de los Raiders te permite probar distintos enfoques para las partidas. Aun así, al final, cada vez que juegas te encuentras con el regusto de estar ante lo mismo una y otra vez. Es algo que se puede intuir cuando ves el inamovible sistema de objetivos de cada misión, que se refuerza al completar las 4 misiones de Mitos Alien y que se va acentuando más y más a medida que acumulas horas de juego.

    Se puede lanzar una conclusión del estado actual de Raiders of the Broken Planet, pero sabemos (y hay que tenerlo muy en cuenta) que esto es la primera piedra de algo que durante los próximos meses va a estar en continua evolución y construcción. A medida que reunamos más fragmentos de este Planeta Roto podremos ir perfilando una opinión definitiva que, de momento, nos deja con el vaso medio lleno. Nos quedamos con que Mitos Alien y el prólogo gratuito poseen un ritmo incesante, destilan un aire desvergonzado, con una atmósfera que mezcla lo futurista con el Lejano Oeste (las referencias a Morricone en algunas de las geniales composiciones de Óscar Araujo ayudan), unos personajes carismáticos y unas mecánicas con una base muy fácil de asimilar; pero necesita avanzar para ofrecer no solo algo distinto en el género, sino también adictivo. Y no es un problema, porque hay tiempo, un equipo con talento a rabiar y toda una comunidad para ayudar en esta evolución. 7/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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